Lo que hay que saber sobre el derecho al voto y la batalla en torno a las elecciones

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Con el fin de defender el derecho al voto, los congresistas demócratas han propuesto la Ley de Libertad de Voto y la Ley de Avance de los Derechos Electorales John Lewis. (Stefani Reynolds/The New York Times)
Con el fin de defender el derecho al voto, los congresistas demócratas han propuesto la Ley de Libertad de Voto y la Ley de Avance de los Derechos Electorales John Lewis. (Stefani Reynolds/The New York Times)

La actual lucha por el derecho al voto —quién puede votar, cómo se emiten y cuentan los votos, quién supervisa el proceso— ha convertido lo que solía ser la sala de máquinas habitual de la democracia estadounidense en un importante campo de batalla partidista que presenta enormes desafíos para el futuro de la democracia de este país.

Desde las elecciones de 2020, el Partido Republicano, azuzado en buena parte por la mentira tan repetida del expresidente Donald Trump de que le robaron un segundo mandato, ha hecho un nuevo intento conjunto por restringir las votaciones y otorgarse a sí mismo más facultades sobre la mecánica de emisión y recuento de votos.

En 2021, las legislaturas dirigidas por republicanos en docenas de estados promulgaron leyes de amplio espectro para reorganizar su sistema electoral y los legisladores del Partido Republicano están programando una nueva avalancha de ese tipo de leyes para 2022.

A continuación, un breve resumen de dichos intentos, de las reacciones de los demócratas y de por qué es importante todo esto.

¿Por qué ahora se ha vuelto problemático el derecho al voto?

En las elecciones de 2020, vimos un cambio enorme en los hábitos de votación. Impulsados en gran medida por la pandemia, millones de estadounidenses decidieron votar en persona de manera anticipada y votar por correo.

Según la Oficina del Censo de Estados Unidos, en 2020, el 43 por ciento de los electores emitieron su voto por correo (el método más popular) y el 26 por ciento votaron anticipadamente en persona. Solo el 21 por ciento votaron el día de las elecciones.

En 2020, millones de estadounidenses decidieron votar por correo y de manera anticipada en persona. (Lynsey Weatherspoon/The New York Times)
En 2020, millones de estadounidenses decidieron votar por correo y de manera anticipada en persona. (Lynsey Weatherspoon/The New York Times)

Los demócratas, sobre todo, votaron en bandada mediante las dos formas de votación anticipada y, en algunos estados, superaron muchísimo a los republicanos, una tendencia que puso en alerta a los republicanos.

En su campaña, Trump se opuso a las votaciones por correo durante varios meses. Cuando salió derrotado, se pronunció contra los votos emitidos por correo con la esperanza de anular el resultado de las elecciones.

Desde entonces, las legislaturas dirigidas por los republicanos han justificado la instauración de nuevas restricciones a las votaciones argumentando una falta de confianza en las elecciones por parte de la población.

¿Qué están tratando de hacer los republicanos?

A grandes rasgos, el partido está haciendo un doble planteamiento: imponer más restricciones a las votaciones (sobre todo a las votaciones por correo) y otorgarles a las legislaturas de los estados controlados por los republicanos un mayor control sobre la administración de las elecciones.

Con mucha frecuencia, los republicanos han pretendido limitar la cantidad de buzones para los votos emitidos por correo, alegando, sin tener pruebas, que esto es susceptible a que se comentan fraudes. Otras nuevas leyes amplían los requisitos de identificación para poder votar por correo, prohíben a los funcionarios electorales que envíen de manera proactiva formularios de boletas para votar o reducen el intervalo durante el cual se pueden solicitar las boletas en ausencia.

Algunas legislaturas también se han preparado para poner la mira en la manera en que se supervisan las elecciones al retirarles a ciertos funcionarios electorales, como los secretarios de estado, algunas de sus facultades, ejercer mayor autoridad sobre los funcionarios electorales locales y de condado o promover revisiones partidistas de los resultados electorales.

¿Por qué son importantes estos intentos de legislación?

Porque han provocado dudas generalizadas sobre la integridad de las elecciones de Estados Unidos e introducido intensas maniobras partidistas en algunas partes del proceso democrático, el cual solía estar basado, en gran medida, en una rutina sistemática y en la buena fe.

También es probable que algunos afecten de manera desproporcionada a los electores de color, lo que reflejará la larga historia de discriminación racial en el país en lo referente a las elecciones, en las cuales los ciudadanos negros solían enfrentar una serie de obstáculos para poder votar, entre ellos, impuestos electorales, pruebas de alfabetización, intimidación y trabas insalvables, como tener que adivinar qué cantidad de frijoles pintos había en un frasco.

Las restricciones más recientes no son tan severas, pero podrían tener enormes consecuencias en las áreas donde existe una densa población de diversidad racial. En Georgia, donde en 2020 había 94 buzones disponibles en los cuatro grandes condados que están en el centro de la zona metropolitana de Atlanta (Fulton, Cobb, DeKalb y Gwinnett), no habrá más de 23 para futuras elecciones.

Los desafíos son enormes: en los estados decisivos como Georgia y Arizona, donde el margen de diferencia en las elecciones presidenciales de 2020 fue de menos de 13.000 votos, hasta una pequeña disminución de la participación podría inclinar la balanza.

¿Existen intentos más radicales?

Sí. En Arkansas, los republicanos promulgaron una nueva ley que autoriza a una junta estatal de comisionados electorales —formada por seis republicanos y un demócrata— a investigar e “instituir medidas correctivas” cuando surgen problemas en alguna etapa del proceso de votación, desde el registro hasta la certificación de las elecciones, pasando por la emisión y el recuento de votos.

En Texas, los republicanos intentaron facilitarle a la legislatura que pudiera anular las elecciones, pero fueron frenados cuando los legisladores demócratas aparecieron en una protesta de último momento y después descartaron ese intento.

Muchos de los proyectos de ley más radicales no han llegado a las legislaturas y, casi siempre, los republicanos han decidido moderar sus propuestas de mayor envergadura.

¿Cómo están respondiendo los demócratas?

A través del Congreso y los tribunales, pero con un éxito limitado.

Los congresistas demócratas han concentrado sus esfuerzos en dos proyectos de ley aplastantes, la Ley de Libertad de Voto y la Ley de Avance de los Derechos Electorales John Lewis. Pero los republicanos del Senado repartido en partes iguales han obstaculizado ambos proyectos. Eso hace que muchos demócratas estén presionando para que haya un cambio en las reglas de obstaculización del Senado, pero algunos moderados se oponen, como el senador demócrata por Virginia Occidental, Joe Manchin.

El Departamento de Justicia ha presentado demandas que impugnan las leyes electorales republicanas de Georgia y Texas y también ha duplicado el tamaño de su división encargada de los derechos civiles, la cual vigila el litigio electoral.

No obstante, es poco probable que cualquier fallo judicial importante sobre alguna ley electoral promulgada llegue antes de las elecciones de 2022.

¿Los tribunales pueden hacer algo sobre las leyes electorales?

Sí… pero mucho menos de lo que podían hacer antes.

A lo largo de la última década, la Corte Suprema ha debilitado en gran medida la Ley de Derecho al Voto y ha reducido mucho las facultades del Departamento de Justicia sobre las votaciones y les ha otorgado a los estados nuevas libertades para imponer restricciones.

Los defensores del derecho al voto pueden seguir impugnando las leyes electorales en los tribunales federales con base en otros fundamentos, como las enmiendas 14 y 15. También pueden aludir a las protecciones constitucionales del estado en los tribunales estatales.

Los demócratas, los grupos defensores de los derechos civiles y las organizaciones de defensa del derecho al voto han presentado más de 30 demandas en contra de las nuevas leyes electorales. Pero en ocasiones, el proceso legal puede tardar años.

Alto, recapitulemos. ¿Cuál es la Ley de Derecho al Voto?

Aprobada en 1965, fue uno de los legados más importantes del movimiento de derechos civiles. Contemplaba varias disposiciones que protegían el derecho al voto, exigía que los estados que hubieran practicado la discriminación en las votaciones obtuvieran una autorización del Departamento de Justicia antes de cambiar sus leyes electorales y prohibían la manipulación racial y cualquier medida electoral destinada a los grupos minoritarios.

La Ley de Derecho al Voto activó una avalancha de derechos para los ciudadanos negros, y más de 250.000 se registraron para votar antes de que terminara 1965.

Sin embargo, en 2013, esta ley fue debilitada por una decisión de la Corte Suprema que suprimió el requisito de autorización previa, lo cual allanó el camino para las restricciones promulgadas en 2021.

¿Cuál es la postura del presidente Joe Biden?

No se anduvo con rodeos y en julio advirtió que “Actualmente, en Estados Unidos, se está desarrollando un combate: el intento de eliminar y obstaculizar el derecho al voto en elecciones libres y equitativas”. Lo calificó como “La prueba más significativa de nuestra democracia desde la Guerra de Secesión.

Sin embargo, en su primer año de mandato, no dio ninguna prioridad al derecho al voto. Debido a que su gobierno estaba luchando por aprobar los programas de infraestructura y alivio económico, los grupos defensores del derecho al voto se han frustrado cada vez más y han exigido que la Casa Blanca ejerza una mayor presión en la legislación electoral a nivel federal.

¿Qué estados han cambiado sus leyes electorales?

Según el Centro Brennan para la Justicia, en 2021, diecinueve estados aprobaron leyes que restringen la votación. Algunas de las leyes más importantes fueron promulgadas en los estados decisivos.

— Texas prohibió los métodos de emisión de votos introducidos en 2020 para facilitar la votación durante la pandemia, los cuales incluyen los centros de votación desde los automóviles y las votaciones abiertas las 24 horas. También prohibió que los funcionarios electorales enviaran a los votantes formularios de boletas electorales en ausencia y que promovieran la votación por correo, empoderó mucho a los observadores electorales partidistas, creó nuevas sanciones civiles y penales para los trabajadores electorales y levantó nuevos obstáculos para quienes desean ayudar a los electores que necesitan asesoría.

— Georgia limitó la cantidad de buzones, le retiró al secretario de estado parte de sus facultades, impuso más supervisión de las juntas electorales de condado, restringió la cantidad de personas que pueden votar con boletas provisionales y determinó que era un delito ofrecer comida o agua a los electores que estuvieran formados. También puso como requisito que las elecciones de segunda vuelta se celebraran cuatro semanas después de las votaciones originales, en vez de que fueran nueve semanas.

— Florida limitó el uso de buzones; aumentó los requisitos de identificación para las personas que solicitan boletas por ausencia; pidió a los electores que soliciten una boleta por ausencia para cada proceso electoral, en vez de que las reciban en automático mediante una lista de electores en ausencia; limitó el número de personas que pueden recabar y entregar votos, y reforzó las facultades de los observadores partidistas en el proceso del recuento de votos.

No obstante, algunos estados han ampliado su acceso al voto. Nueva Jersey y Kentucky aumentaron los días de votaciones anticipadas y pusieron un portal de registro en línea. Virginia creó un requisito de autorización previa a nivel estatal y declaró como festivo el día de las elecciones, y Nueva York les devolvió a algunos delincuentes su derecho al voto.

Entonces, ¿estas nuevas leyes electorales darán un giro a las elecciones?

Tal vez sí, tal vez no. Algunas leyes les dificultarán votar a ciertos grupos, causarán confusión o generarán tiempos de espera más largos en los centros de votación y cualquiera de estas cosas podría disuadir a los electores de emitir su voto.

En algunos lugares, es posible que las nuevas restricciones resulten contraproducentes: muchos republicanos, sobre todo en las zonas rurales remotas, preferían votar por correo y si esto se dificulta, le causará más inconvenientes que a las personas de las ciudades o los suburbios.

Las leyes se han topado con una respuesta apasionada por parte de los grupos defensores del derecho al voto, los cuales trabajan para informar a los electores sobre las nuevas restricciones, al tiempo que también contratan abogados que las impugnen.

Los demócratas esperan que sus electores reaccionen contra las nuevas restricciones con tanta vehemencia, que acudan en tropel a derrotar a los republicanos en noviembre.

© 2021 The New York Times Company

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