"No sabemos si algo de nuestras cosas se salvó"

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QUERÉTARO, Qro., octubre 5 (EL UNIVERSAL).- Las zonas turísticas de Tequisquiapan como el Centro Histórico y fraccionamientos aledaños, se encuentran nuevamente inundados debido a las fuertes lluvias registradas en los últimos días, pero también a la creciente del río y a la condición de la presa Centenario, que está a punto de desbordarse.

A diferencia de otras zonas afectadas por estas mismas causas, como lo es La Rueda en San Juan del Río; en Tequisquiapan ya no hay movimiento militar, ni tampoco se ven elementos de Protección Civil ayudando a las familias, en este municipio las evacuaciones ocurrieron hace un par de días, y actualmente el pueblo mágico más parece un pueblo fantasma.

Según los pobladores, en algunas zonas de este municipio el nivel del agua alcanzó casi los dos metros de altura, por lo que tuvieron que dejar sus hogares para ir a un albergue o pasar unos días en casa de familiares y amigos.

Han pasado dos días desde que la familia Santos Hernández dejó su hogar en el Barrio de la Magdalena, debido a las inundaciones, pero el nivel del agua sigue tan alto, que aún les es imposible ingresar nuevamente a su vivienda.

Antes de evacuar su vivienda, colocaron varios costales de arena al pie de la puerta, pero sospechan que no fueron de mucha ayuda, por lo que su pronóstico es devastador.

"El agua subió horrible, pusimos los costales de arena antes de irnos pero yo creo que no sirvieron de nada, el agua entró a todas las casas y creemos que también nuestra casa estará inundada, la cosa es que no podemos entrar aún porque el agua todavía está muy alta, vamos a esperar a que baje un poquito", comenta Eugenia Santos Hernández.

La mujer espera a unos metros de su hogar, sentada sobre costales de arena colocados en una zona donde al agua ya disminuyó por completo.

La acompañan sus hijos, nietos y sobrinos, algunos de ellos usan botas para el agua, pues cada cierto tiempo se sumergen lo más que pueden en la calle inundada, para ver qué tan lejos pueden llegar y comprobar de esta forma si podrán entrar a su casa en poco tiempo o no.

"Ni siquiera sabemos cómo están las cosas a dentro de nuestra casa, no sabemos si algo de nuestras cosas se salvó, cuando nos fuimos tratamos de poner en alto la mayoría de las cosas que pudimos, pero se me hace que ni siquiera esas cosas se salvaron", comenta preocupada la madre de familia.

El barrio de La Magdalena es una de las zonas más afectadas por las inundaciones, como también lo es el barrio de San Juan, 8 fraccionamientos, 9 hoteles, 1 viñedo, al menos 39 comercios, una clínica médica, además de las comunidades de San Nicolás y Bordo Blanco.

En otro punto de la ciudad, ya en el Centro Histórico, un grupo de trabajadores del área de servicios públicos municipales, lleva horas tratando de retirar el agua encharcada de la zona.

Trabajan principalmente en la casa de Conrado Cruz, quien en vano intenta sacar el agua de su casa ayudándose de una escoba, lleva todo el día haciendo eso, pero el agua encharcada aún está por todos lados, en esto ayuda también su esposa, pero nada parece funcionarles.

Ni siquiera las bombas eléctricas son suficientes para acarrear tanta agua acumulada en la vía pública, los trabajadores municipales, agotados, doblan y estiran las enormes mangueras, tratando de encontrar la posición en la que pueda absorberse la mayor cantidad de agua.

Desgraciadamente, la casa de Conrado no es la única afectada, pues en la misma situación están todas las casas y negocios de la zona, que en su gran mayoría están cerrados.

Conrado Cruz depende de su local de vestidos de novia, mismo que se encuentra junto a su vivienda, y que igualmente se encuentra inundado.

Sabe que hay pérdidas, pero aún no puede calcularlas, pues apenas ha tenido tiempo para contabilizar las afectaciones en su vivienda, después de eso seguirá con el recuento de los daños en su local.

"El agua en mi casa llegó hasta los 50 centímetros, llevamos todo el día tratando de sacar el agua, pero todavía está en todas partes, nuestros muebles y nuestras cosas se arruinaron, ni siquiera he podido revisar el estado del local, aunque sé que también hubo pérdidas, pero no sé de cuánto", lamenta.

"Hace 15 días también se inundó esta zona, pero el agua no subió tanto, ni siquiera alcanzó a entrar a la casa, ahora entró a todos lados, no pudimos evitarlo. Claro que necesitaremos ayuda para volver a empezar, pero de eso aún no sabemos nada", afirma el hombre.

"El problema no es que llueva, sino las condiciones en las que está la presa, esa es el agua que nos llega, hace dos días que no llueve aquí pero de todas formas nos inundamos", comenta el adulto mayor, mientras observa en silencio a los trabajadores que intentan todavía sacarle provecho a las bombas eléctricas con las que trabajan.

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