Lo que sabemos sobre la acusación formal en contra de la Organización Trump

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El entonces presidente Donald Trump pronuncia un discurso en un mitin de campaña en Duluth, Minnesota, el 30 de septiembre de 2020. (Erin Schaff/The New York Times).
El entonces presidente Donald Trump pronuncia un discurso en un mitin de campaña en Duluth, Minnesota, el 30 de septiembre de 2020. (Erin Schaff/The New York Times).

El jueves, la fiscalía de distrito de Manhattan anunció la presentación de una acusación formal en contra del negocio familiar de Donald Trump, la Organización Trump, así como su director financiero, Allen Weisselberg.

La acusación, que marcó un importante punto de inflexión en la larga investigación del fiscal del distrito, Cyrus Vance, se centró en la falta de pago de impuestos sobre una variedad de cuantiosas prebendas que Weisselberg y otros ejecutivos recibieron de la Organización Trump. Esto es lo que sabemos:

¿Cuáles son las acusaciones?

El documento judicial acusó a la Organización Trump y a Weisselberg de ayudar a los ejecutivos a evadir impuestos al pagarles mediante prebendas y bonos que no figuraron en los registros contables desde 2005, en un esquema que se mantuvo durante 15 años. La acusación también menciona que la empresa evadió algunos impuestos que estaba obligada a pagar.

La acusación afirma que Weisselberg fue uno de los principales beneficiarios de este esquema y agrega que recibió alrededor de 1,76 millones de dólares en pagos directos y ocultos, que le permitieron evadir cientos de miles de dólares en impuestos en todos los niveles del gobierno. También menciona que recibió de manera indebida un total de 133.000 dólares como devolución de impuestos federales y estatales.

A Weisselberg también se le acusa de no pagar rentas, recibir autos para él y su esposa, así como no pagar colegiaturas para las escuelas privadas de sus familiares. Según la acusación, la empresa ayudó a Weisselberg a declarar falsamente que vivía fuera de la ciudad de Nueva York, aliviando así su carga fiscal.

También dice que Weisselberg y otros ejecutivos recibieron bonificaciones a través de las propiedades de Trump, incluido el club Mar-a-Lago, y que los ingresos se declararon como si fueran contratistas en lugar de empleados regulares. Eso le permitió a Weisselberg hacer contribuciones a un tipo de plan de pensiones con impuestos diferidos que está disponible para los trabajadores autónomos, se leía en la acusación, lo que le permitió ganar cientos de miles de dólares que no debería tener.

Allen Weisselberg, al centro, se entrega a las autoridades por los cargos penales presentados por la fiscalía de distrito de Manhattan en su contra y de la Organización Trump, de la cual ha sido director financiero desde hace mucho tiempo, en Nueva York, el 1.° de julio de 2021. (Jefferson Siegel/The New York Times).
Allen Weisselberg, al centro, se entrega a las autoridades por los cargos penales presentados por la fiscalía de distrito de Manhattan en su contra y de la Organización Trump, de la cual ha sido director financiero desde hace mucho tiempo, en Nueva York, el 1.° de julio de 2021. (Jefferson Siegel/The New York Times).

— ¿Se acusó a Trump?

No. Aunque Trump está vinculado a la Organización Trump, la empresa inmobiliaria que lleva su nombre, el auto judicial no lo acusó de actuar de manera indebida. Ningún empleado, además de Weisselberg, fue acusado.

Sin embargo, la investigación continúa y ahora parece centrarse de manera directa en Trump, así como en otros ejecutivos de la empresa. Los fiscales y un equipo externo de auditores y peritos forenses siguen analizando millones de páginas de declaraciones fiscales de Trump, como persona física y moral, así como los registros y documentos subyacentes.

En específico, los fiscales investigan si Trump y la Organización Trump manipularon el valor de las propiedades inmobiliarias de la empresa para obtener préstamos y beneficios fiscales, entre otros posibles delitos financieros.

El gran jurado especial que analiza las pruebas del caso, y que dictó la acusación que se dio a conocer el jueves, seguirá reuniéndose hasta tres veces por semana hasta finales de este año. Ese plazo podría extenderse mediante una orden judicial.

— ¿Se acusó a alguno de los hijos de Trump?

No, tampoco. Tres de los hijos adultos de Trump, Ivanka Trump, Eric Trump y Donald Trump hijo, incursionaron en la empresa familiar de su padre y, en algunos momentos, sus nombres se mencionaron en la investigación.

A finales del año pasado, tanto la oficina de Vance, como la de Letitia James, la fiscal general del estado de Nueva York, emitieron citatorios separados para la Organización Trump relacionados con la condonación de impuestos sobre millones de dólares en honorarios de consultoría pagados a TTT Consulting LLC, una empresa que fue creada para los tres hijos adultos.

No obstante, la acusación no menciona a los hijos adultos.

— ¿Cómo puede acusarse a una empresa?

Las corporaciones, al igual que las personas, pueden ser juzgadas por delitos. Si se declara que es culpable, la empresa de Trump podría enfrentar multas y otras penas.

Aun cuando la Organización Trump no cotice en la bolsa, ni esté regulada de una manera formal, podría enfrentar las consecuencias de sus socios comerciales.

Es probable que la acusación no cambie la situación de la deuda de alrededor de 330 millones de dólares de la Organización Trump con el Deutsche Bank, el principal prestamista de Trump. Los funcionarios del banco han determinado que podrían exigir el rembolso inmediato de sus préstamos a la empresa solo si la Organización Trump fuera acusada, y condenada, por fraude bancario, según una persona familiarizada con las deliberaciones internas. La acusación publicada el jueves no incluía esas acusaciones.

Sin embargo, sí podría obstaculizar los planes de la Organización Trump para reabrir su canal de negociaciones de hoteles y otros proyectos, después de cuatro años en los que sus operaciones han sido casi nulas durante el mandato de Trump en la Casa Blanca.

— ¿Qué ha dicho Trump sobre la investigación?

Desde hace tiempo, Trump ha atacado la investigación por considerar que es un intento partidista para buscar culpables. El jueves, en una breve entrevista con The New York Times, calificó las acusaciones de ser una “continuación de la cacería de brujas que comenzó cuando bajé la escalera eléctrica”, en referencia al anuncio de su campaña presidencial en 2015 en la Torre Trump.

Al preguntarle si estaba preocupado por la presión que se ejerce sobre Weisselberg, Trump se limitó a decir que su antiguo lugarteniente era un “hombre honorable”.

“Lo apoyo en todo”, afirmó.

El jueves en una declaración, la Organización Trump dijo que Weisselberg estaba siendo usado como “peón en un intento de tierra quemada para dañar al expresidente”.

“El fiscal de distrito está llevando a cabo una persecución penal relacionada con las prestaciones de los empleados que ni al Servicio de Impuestos Internos ni a ningún otro fiscal de distrito se le ocurriría llevar a cabo”, decía el comunicado. “Esto no es justicia; es política”. Los abogados de la organización dijeron que los casos fiscales deberían ser manejados por las autoridades tributarias civiles, no por los fiscales.

Trump podría ver algún rebote político a corto plazo derivado de las acusaciones. Ahora que está reanudando sus mítines políticos, las acusaciones (y su crítica a la investigación) podrían animar a las multitudes y movilizar a sus seguidores.

Pero el impulso podría ser efímero. Incluso si logra usar las acusaciones para congraciarse en el corto plazo con su base, Trump podría enfrentarse a la posibilidad de que su empresa sea juzgada, lo cual podría ser una costosa distracción si intenta montar otra campaña presidencial.

— ¿Qué hace Vance?

Vance es el máximo fiscal en Manhattan; tiene el poder de hacer cumplir las leyes del estado de Nueva York; es un demócrata con tres mandatos en su haber que no se postuló a la reelección, y a lo largo de los años ha tenido que enfrentarse a cuestionamientos sobre su voluntad de hacer rendir cuentas a los ricos y poderosos. Es probable que una acusación contra una empresa fundada por un expresidente sea una parte duradera de su legado.

A diferencia de otras investigaciones que han sometido a Trump a escrutinio en años recientes, incluidas las de los fiscales federales en Manhattan y el fiscal especial Robert Mueller, el caso de Vance vincula a un alto ejecutivo de Trump y a la propia empresa.

Un momento decisivo para Vance fue cuando derrotó a Trump en la Corte Suprema de Estados Unidos (en dos ocasiones) para obtener los registros de impuestos del exmandatario. Tras la segunda victoria, en febrero, la investigación cobró impulso: los fiscales consiguieron las declaraciones de impuestos, emitieron una oleada de órdenes de comparecencia y convocaron al gran jurado especial que está revisando las pruebas del caso.

En una señal de la importancia del caso, en algunas ocasiones, Vance asistió a los procedimientos del gran jurado y observó las declaraciones de algunos testigos.

La oficina de Vance también reclutó ayuda del sector privado. FTI, una gran empresa consultora con experiencia en contabilidad forense, está ayudando a analizar los registros financieros de Trump.

Vance reclutó al destacado ex fiscal federal especializado en casos de cuello blanco y delincuencia organizada, Mark Pomerantz, para que se encargara de la dirección diaria de la investigación junto con Carey Dunne, el asesor general de Vance, quien presentó el caso de los impuestos ante la Corte Suprema.

En las últimas semanas, los fiscales de Vance también se unieron a James, quien estaba llevando a cabo una investigación civil sobre algunas de las mismas conductas.

— ¿Qué sigue?

La acusación de Weisselberg no era una conclusión inevitable. Durante meses, la fiscalía de distrito buscó su cooperación con la investigación más amplia sobre Trump, pero ese esfuerzo se frustró cuando Weisselberg, un leal asistente de los negocios de la familia Trump durante casi medio siglo, se mantuvo fiel a su jefe.

No obstante, ese esfuerzo entrará en una nueva fase ahora que Weisselberg ha sido acusado y el proceso representa una amenaza directa para Trump. En parte como respuesta, el expresidente contrató al abogado defensor Ronald P. Fischetti, antiguo socio de Pomerantz.

Los fiscales buscan de manera rutinaria influir en los testigos potenciales —a menudo a través de amenazas de enjuiciamiento penal— para convertirlos en testigos cooperantes. De ser declarado culpable, Weisselberg podría enfrentarse a una pena de prisión estatal. Eso significa que ahora tiene algún incentivo para cooperar, suponiendo que tenga información valiosa sobre Trump o la Organización Trump, algo que la empresa ha negado durante mucho tiempo.

Lo que los fiscales esperan obtener de Weisselberg es una idea de cómo piensa Trump. Llevar un caso contra el expresidente por los posibles delitos que están analizando —incluyendo la estafa a bancos y aseguradoras, o la comisión de fraude fiscal u otras fechorías— requiere probar la intención.

Como Trump es famoso por evitar el correo electrónico, necesitan recurrir a las personas que estaban en la habitación con él cuando se tomaron decisiones cruciales. Y Weisselberg casi siempre estaba presente.

Vance ha dicho que decidirá si acusar o no al exmandatario antes de dejar el cargo el 31 de diciembre.

© 2021 The New York Times Company

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