Qué se sabe de la comunidad mormona que sufrió un mortal ataque en México

LA NACION

"Esta es una zona de guerra y desde hace tiempo estamos pidiendo ayuda".

Así lo dijo hoy Julián LeBarón al informar a los medios sobre la emboscada que mató a al menos nueve miembros de su familia, la mayoría niños.

Los hechos ocurrieron en el límite entre los estados de Chihuahua y Sonora, en el norte de México, cerca de la frontera con Estados Unidos.

La "masacre", como la describió Julián LeBarón a los medios, ocurrió cuando tres mujeres que viajaban en tres vehículos con 14 niños sufrieron una emboscada por parte de un comando armado. Al menos nueve personas murieron, entre ellos seis niños, y ocho menores lograron escapar.

Las mujeres se estaban trasladando desde un asentamiento en la localidad de Bavispe, en el estado de Sonora, hasta otro en La Mora, en Chihuahua.

Era un viaje que realizaban rutinariamente, según LeBarón, porque en ambas localidades residen miembros de la familia que forman parte de la Colonia LeBarón, una rama fundamentalista de mormones que se estableció en la zona en los años 20 del siglo pasado.

También es una región de las sierras de Sonora y Chihuahua donde operan carteles de narcotraficantes.

En años recientes, algunos miembros de la familia LeBarón se han visto enfrentados con habitantes de comunidades locales por el uso del agua en la región.

Tal como le dijo Julián LeBarón a Radio Fórmula, hasta ahora no se sabe quiénes eran los hombres armados que perpetraron el ataque.

"No sabemos, aquí operan los carteles y todo tipo de matones", declaró.

Quiénes son los LeBarón

La comunidad comenzó a asentarse en la zona alrededor de 1924, con Alma Dayer LeBarón y varios miembros de su familia.

LeBarón se separó de la organización en Estados Unidos y emigró a México.

Dos de sus hijos, Joes y Ervil LeBarón, fundaron en 1955 la iglesia del Primogénito de la Plenitud de los Tiempos y la comunidad, que prosperó en la región principalmente con la producción de nueces, vivió de forma aislada en la zona manteniendo el inglés como principal idioma.

Fue en 2009 cuando el nombre LeBarón llegó a los titulares de los medios mexicanos junto con los graves problemas de inseguridad por el crimen organizado en la zona.

Primero ocurrió el secuestro de Erick LeBarón, de 17 años, por cuya liberación se exigió US$1 millón.

La comunidad de los LeBarón anunció públicamente su decisión de no pagar el rescate y se manifestó tanto en medios nacionales como internacionales contra la creciente inseguridad de la región durante la llamada "guerra contra las drogas" que declaró el entonces presidente Felipe Calderón.

Finalmente lograron que el joven fuera liberado. Pero meses después, Benjamín, el hermano de Erick, y Luis Widmar Stubbs, otro miembro de la comunidad, fueron secuestrados y posteriormente asesinados.

Los responsables colocaron una manta frente a sus casas en la que indicaban que el asesinato era en respuesta al activismo de la familia contra la inseguridad.

Desde entonces, los habitantes de la colonia LeBarón pidieron la creación de una policía civil que protegiera de los grupos criminales.

La medida fue apoyada inicialmente por algunos funcionarios públicos, pero posteriormente fue rechazada.

Investigación

Tal como le dijo Julián LeBarón a Radio Fórmula, antes de los hechos de este lunes la familia había tenido amenazas.

"Se denunció que hubo amenazas e informamos a las autoridades (federales). Hubo la denuncia y estas son las consecuencias", declaró LeBarón.

No se sabe, sin embargo, quiénes pueden ser los responsables.

Una teoría es que las mujeres y los niños, que viajaban en vehículos SUV similares a los que usan los grupos de crimen organizado, fueron confundidos con grupos rivales.

La zona en el norte de México es disputada por dos grupos rivales, La Línea, que tiene vínculos con el Cartel de Juárez, y "Los Chapos", que son parte del cartel de Sinaloa.

Ambos grupos se disputan la ruta de tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

Pero los miembros de la familia LeBarón también se han visto involucrados en enfrentamientos con agricultores locales.

En 2018 algunos miembros de la familia tuvieron una fuerte confrontación con ejidatarios que protestaron por lo que dijeron era el uso excesivo de agua de la comunidad LeBarón que estaba plantando cada vez más árboles de nogal que requieren una gran cantidad de agua para su producción.

Los reclamos de los ejidatarios, que comenzaron desde 2013, sostenían que esa "sobreexplotación del agua" había dejado sin el líquido a las comunidades aledañas.

Según informó entonces la revista Proceso, "los encargados y empleados del rancho (de los LeBarón) recibieron a los inconformes con disparos de arma de fuego e hirieron a un hombre en la rodilla".

Los gobiernos de Chihuahua y Sonora emitieron una declaración conjunta indicando que se lanzó una investigación para esclarecer los hechos y que se enviaron fuerzas de seguridad adicionales a la zona.

Los violentos hechos del lunes provocaron una fuerte respuesta en redes sociales tanto en México como Estados Unidos ante lo que muchos ven como la creciente violencia en el país.

"El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha dicho que ha adoptado una política de no violencia y no confrontación con los poderosos carteles del país, pero sus críticos lo acusan de carecer de una estrategia de seguridad coherente", señala Will Grant, corresponsal de la BBC en México.

"La presión sobre el Gobierno está creciendo después de un episodio vergonzoso el mes pasado, cuando la policía en Sinaloa liberó al Ovidio Guzmán López, 'El Ratón', hijo del narcotraficante preso Joaquín Guzmán Loera, 'El Chapo', luego de que sus hombres los superaran", añadió.