Qué es el síndrome del Diógenes digital y cómo evitarlo

Débora Slotnisky
·5  min de lectura
La tentación de guardar todas las fotos que sacamos es muy grande, pero puede hacer más difícil encontrar las que realmente nos importan
Shutters

Al ritmo con el cual los dispositivos tecnológicos incorporan al mismo tiempo una mayor capacidad de almacenamiento y los servicios basados en la nube, en muchos casos parecen ser “barriles sin fondo”, lo que lleva a muchos usuarios a guardar todo: fotos, videos, presentaciones, correos electrónicos y hasta memes viejos.

Si bien a priori esto parece no ser un problema, esta situación puede llevar a que los usuarios padezcan el síndrome del Diógenes digital: acumulan archivos de forma ilimitada, y terminan haciendo que encontrar algo entre tanto contenido (mucho inútil u obsoleto) se transforme en una tarea difícil.

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A modo de ejemplo, un estudio de la Universidad de Sheffield, en Reino Unido concluyó que eliminamos solo el 17% de las imágenes que tomamos y guardamos el 83% aunque no nos gusten, sean inútiles (están fuera de foco, oscuras, movidas, etcétera) o sean casi idénticas unas de otras. ¿A qué se debe esto? “Aunque borrar parezca sencillo, en realidad es un proceso difícil que hace tediosas las limpiezas periódicas, porque determinar qué fotografías son prescindibles requiere atención, supone un esfuerzo cognitivo y, de forma paradójica, obliga a emplear un tiempo valioso en piezas sin valor”, se señala en la investigación.

Laura Jurkowski, directora de reConectarse, centro de tratamiento de adicciones a internet, videojuegos y el uso de la tecnología, explica que “este síndrome es un problema desde el momento en el que se le dificulta al usuario la tarea de encontrar lo que busca, y se origina en la idea de no borrar por el miedo de eliminar algo por si acaso lo necesitamos en el futuro”.

Ariel Glaz, que es coordinador de Contenidos Académicos en Digital House y experto en Diseño de Experiencia de Usuario (UX) agrega más detalles: “El síndrome del Diógenes digital es un problema desde el momento en que, al igual que la acumulación de bienes o objetos físicos, el solo hecho de pensar en tener que limpiar, deshacerse o eliminar archivos produce ansiedad y el malestar de perder el control con el cual ordenamos los objetos que nos rodean”.

¿Cómo saber si padecemos o no este síndrome? “Todos estamos en mayor o menor medida expuestos a este tipo de síndrome de acumulación, ya que no existe al momento una educación o hábitos concretos para la gestión personal de datos e información”, opina Pedro Orden, presidente del Colegio de Sociólogos de la Provincia de Buenos Aires.

Sin embargo, Glaz da algunas pistas para identificar si tenemos o no este problema: “Cada usuario debe preguntarse si conserva conversaciones muy antiguas en mensajeros como WhatsApp o Telegram; si acumula e-mails innecesarios en la bandeja de entrada; si guarda un excesiva cantidad de fotos iguales tomadas en sucesión por miedo a borrar alguna útil; si almacena demasiados archivos en discos rígidos externos o pendrives que ocupan espacio físico en cajones o rincones de la casa o espacio de trabajo; o si está convencido de que absolutamente todos los archivos que generamos en el trabajo necesitan tener una copia de backup, ya sea local o en la nube”.

La mayor disponibilidad de almacenamiento en computadoras, smartphones, unidades externas y servicios en línea facilita guardar todo tipo de archivos, sean necesarios o no
Shutterstock


La mayor disponibilidad de almacenamiento en computadoras, smartphones, unidades externas y servicios en línea facilita guardar todo tipo de archivos, sean necesarios o no (Shutterstock/)

Claves para no ser un “chatarrero” digital

¿Cómo evitar la acumulación de imágenes, videos, presentaciones, documentos en Word y planillas de Excel? Jurkowski cree que la solución no está en comprar más memoria sino en eliminar los elementos que no vamos a utilizar. “Por ejemplo, podemos eliminar las aplicaciones móviles de servicios que no usemos tanto puesto que todos sabemos que podríamos reinstalarlas en caso de necesitarlas en el futuro”, comenta.

Glaz menciona que es importante poder desapegarse y deshacerse de aquellas cosas que no necesitaremos más. “Pero así como es útil desprenderse, también es importante ordenar, organizar y archivar las cosas de modo tal que no tengamos que verlas constantemente”, comenta. Un claro ejemplo de esto es la manera en que organizamos el correo electrónico: cada vez que ingresamos a nuestras casillas, estamos obligados a prestar atención a todo aquello que esté acumulado en la bandeja de entrada. Ordenar no significa necesariamente eliminar, pero sí utilizar la función de Archivar. Esto nos permite conservar el mensaje, pero está guardado: si se necesita se recupera, pero no está en la bandeja de entrada, como un estímulo a nuestra ansiedad.

“Hay algunos hábitos que ayudan a eliminar el síndrome y llevar una vida digital más ordenada”, menciona el experto en Diseño UX, y enumera: “poner un límite a la cantidad de estímulos accesibles a la vista; intentar reducir archivos en el escritorio del sistema operativo, archivar e-mails de la bandeja de entrada y vaciar la papelera de reciclaje. También es buena idea establecer un límite de gigabytes que estamos dispuestos a almacenar de manera local o en la nube. El hecho de que el espacio de almacenamiento online pueda parecer ilimitado no debería habilitarnos a acumular archivos por el mero temor a desprendernos de las cosas”.

Glaz también recomienda crear un sistema de carpetas y sub-carpetas para poder ordenar la información de manera clara, estructurada y accesible. “Al tomar una serie de fotos, es mejor tomarse unos minutos para revisar el material registrado y eliminar aquellas tomas que sean inútiles: fotos repetidas, imágenes borrosas, accidentales o irrelevantes. De la misma manera, está muy bien borrar conversaciones irrelevantes y archivos de mensajeros que no aporten ningún tipo de valor”.

Incluso es posible valerse de herramientas digitales. Por ejemplo, la aplicación móvil Files de Google o el Eliminador de archivos duplicados, para Android, entre muchísimas otras, que identifican archivos duplicados y los eliminan.

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Tanto el iPhone como los teléfonos de Samsung, por ejemplo, permiten agrupar fotos similares en la Galería, compararlas y eliminar las que son repetidas (el teléfono analiza las imágenes y busca la que está en foco, tiene mejor encuadre, etcétera). También hay aplicaciones como CleanUp (iPhone), Remo Duplicate Photos Remover (Android) o Duplicate Photo Cleaner (Windows) para buscar fotos idénticas o similares. Cuando Google anunció que dejaría de ofrecer almacenamiento ilimitado para fotos a mitad de año, prometió una herramienta para buscar y eliminar imágenes repetidas en su almacenamiento online.

Lo importante, en materia de interacción con la tecnología, es que nosotros, tengamos un rol activo y tomemos las riendas del asunto, dice Orden: “Si un sujeto está comprometido con su información y bienes digitales, de forma consciente, no tiene por qué experimentar un malestar con respecto a la cantidad de cosas que almacena”.