‘Símbolos del cambio’. La exposición ucraniana en el Coral Gables Museum celebra a artistas rebeldes

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Una diosa verde desnuda se relaja sobre un montón de tela color vino mientras mira a lo lejos. Está de espaldas al espectador, con su pelo rojo intenso recogido en un cuidado moño. Hay aves al lado de su colección de libros y cerámicas esparcidas por el suelo.

Es una escena tranquila que fue pintada durante una época tumultuosa. Yana Bystrova, la artista, pintó la diosa en Kiev, la capital de Ucrania, en 1989, con solo 23 años. La Unión Soviética estaba a pocos años del colapso, lo que significaba que la estricta censura a los artistas pronto quedaría obsoleta. El mundo de Bystrova se convertiría de repente en un lugar mucho más colorido.

Hoy, la diosa vuelve a contemplar una escena tranquila en una época tumultuosa. Bystrova está en París, desolada mientras observa a su país natal en guerra con Rusia. Su cuadro, titulado “La deidad del frío durante su estancia en Crimea”, se expone en el Museo de Coral Gables con motivo de “Painting in Excess: Kyiv’s Art Revival, 1985-1993”, una exposición sobre obras de la vanguardia ucraniana justo antes y después de la caída de la Unión Soviética.

“Las obras son símbolos del cambio”, dijo Yuneikys Villalonga, curador en jefe del Museo de Coral Gables. “[Los artistas] realmente hacían cosas que antes no estaban permitidas”.

La muestra de Coral Gables, expuesta hasta el 30 de octubre, es el esfuerzo más reciente de las instituciones artísticas de Miami por acoger el arte y la cultura ucranianos desde el comienzo de la guerra. Los beneficios de la venta de las entradas se donarán a Razom for Ukraine, una organización de asistencia.

La exposición llegó al Museo de Coral Gables en mayo, aunque ese no fue siempre el plan. “Painting in Excess” fue originalmente curada y expuesta en el Zimmerli Art Museum de la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey, a finales del año pasado, meses antes de la invasión rusa.

Aunque la mayoría de las obras proceden de la enorme colección de arte inconformista soviético del Zimmerli, alrededor del 30% de las obras fueron prestadas por Ucrania. Esos cuadros no pudieron ser devueltos a su país, por lo que el Zimmerli decidió llevar a la exposición de gira. Coral Gables es la primera escala.

Villalonga dijo que la exposición es una oportunidad para que la comunidad local no solo done a la organización de caridad, sino que también aprenda más sobre la historia y la cultura ucraniana a través del arte.

“Esto es algo que puede llegar al corazón de todos los miamenses”, dijo.

‘Es muy liberador’

La muestra cuenta con 35 artistas y 64 cuadros, entre los que se encuentran pinturas más grandes que el tamaño natural, como “Paisaje sagrado de Pieter Bruegel”, de Georgii Senchenko, situada a la izquierda de la entrada de la galería. Su impresionante tamaño y sus colores saturados sumergen inmediatamente al espectador.

En la pared junto a la obra de Senchenko hay un cuadro mucho más pequeño llamado “(Silencio)“ de Alla Horska. Es una mujer desnuda de color amarillo frente a un fondo azul, los colores de la bandera ucraniana. Una mascarilla negra le cubre la boca y una cuerda negra le ata los brazos.

“Paisaje sagrado de Pieter Bruegel’ es un cuadro de tamaño mural del artista ucraniano Georgii Senchenko. Cortesía del Museo de Coral Gables.
“Paisaje sagrado de Pieter Bruegel’ es un cuadro de tamaño mural del artista ucraniano Georgii Senchenko. Cortesía del Museo de Coral Gables.

Muchas de las obras expuestas son excesivamente coloridas, otras son profundamente críticas del régimen comunista. Todas se rebelan contra el realismo socialista, el estilo oficial de arte propagandístico de la Unión Soviética, y se inspiran en los estilos artísticos occidentales, explica Julia Tulovsky, curadora adjunta de Rutgers.

Tulovsky, que es rusa, trabajó en estrecha colaboración con Olena Martynyuk, la curadora invitada ucraniana que organizó la exposición. La exhibición, que muestra la identidad artística nacional de Ucrania, es increíblemente relevante para la crisis actual, dijo Tulovsky.

A finales de los 80, los artistas ucranianos trabajaban en grupos secretos para eludir la censura, explicó Tulovsky. El régimen prohibía el arte abstracto, y las pinturas de desnudos renacentistas se consideraban pornografía.

Era arriesgado para los artistas jóvenes desafiar el statu quo de la Unión Soviética, pero el movimiento artístico clandestino floreció. Los pintores se entregaban a lienzos enormes, colores vivos, estilos abstractos, diseños geométricos e ideales occidentales.

“Es muy liberador en cierto modo. Este exceso barroco, que presenta esta exposición, es realmente genial”, dijo Tulovsky. “Es hermoso”.

‘Silencip’, de Alla Horska se expone en el Museo de Coral Gables. Peter Jacobs. Cortesía de Museo de Coral Gables
‘Silencip’, de Alla Horska se expone en el Museo de Coral Gables. Peter Jacobs. Cortesía de Museo de Coral Gables

Bystrova recuerda bien esa época. Nacida en una familia de artistas, creció en Kiev, donde prácticamente no se dejaba entrar información del mundo exterior. Pero a medida que la Unión Soviética se acercaba al colapso, el futuro era incierto.

Los jóvenes artistas como ella se adentraron en obras inconformistas. Mientras estudiaba en una academia de arte, ella y sus compañeros estuvieron a punto de ser expulsados porque su obra no era “suficientemente clásica”.

“Nadie sabía si te iban a mandar al gulag o si ibas a ser un nuevo profeta”, dijo. “Muchas cosas estaban cambiando. La gente tenía la esperanza de que hubiera una promesa de un futuro mejor y más abierto”.

Poco después de la caída de la Unión Soviética, Bystrova se trasladó a París, donde ha vivido los últimos 30 años. Se suponía que iba a volver a Kiev en marzo para una exposición de arte familiar de ella, su madre y el trabajo de su abuelo. En vez de ello, su madre huyó a París.

“Algunos artistas consiguen seguir trabajando. Yo, por desgracia, estaba en medio de un proyecto y lo dejé”, dijo. “Estoy desolada. El tiempo deja de existir”.

A pesar de las dificultades, Bystrova dijo que le alegra saber que el público estadounidense se ha interesado por el arte contemporáneo ucraniano tras décadas de propaganda rusa. “Painting in Excess” es un resquicio de esperanza, dijo.

“Ucrania ha estado en la sombra durante mucho tiempo”, dijo. Ya no.

Painting in Excess: Kyiv’s Art Revival, 1985-1993

Dónde: Museo de Are de Coral Gables 285 Aragon Ave, Coral Gables

Cuándo: Hasta el 30 de octubre

Precio: $12 para adultos. $8 para estudiantes y personas mayores. $5 para niños. Gratis para menores de 7años.

Información: https://coralgablesmuseum.org/portfolio-item/painting-in-excess/

Este artículo fue producido con el apoyo financiero de The Pérez Family Foundation, en asociación con Journalism Funding Partners, como parte de un programa de becas de periodismo independiente. El Miami Herald mantiene el pleno control editorial de este trabajo.

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