Sánchez y el presidente catalán acuerdan reanudar el diálogo entre las partes

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Los líderes del gobierno español, Pedro Sánchez, y del ejecutivo independentista catalán, Pere Aragonès, acordaron este viernes una nueva reunión de la mesa de diálogo entre ambas partes, como un paso más para normalizar las relaciones tras el fallido intento de secesión de 2017.

La decisión se tomó en la reunión que Sánchez y Aragonès mantuvieron en Madrid, la primera después de que trascendiera el espionaje del Estado a secesionistas catalanes, que indignó a estos últimos.

"Los presidentes han acordado que la mesa del diálogo pueda reunirse en este mes de julio, en la última semana, aquí también en Madrid", anunció la prensa la portavoz del gobierno de Sánchez, Isabel Rodríguez, precisando que los dos presidentes no asistirán y delegarán en sus equipos.

La parte catalana quiere que la mesa de negociación, que celebrará su tercera reunión desde la primera en 2020, desemboque en una amnistía a los independentistas encausados, y un referéndum de independencia, algo que, sostiene Sánchez, no cabe en la Constitución.

"La normalización de las relaciones entre los dos gobiernos se producirá si hay acuerdos concretos. Hoy lo que hay es una apuesta", dijo Aragonés, tras la reunión de este viernes en Madrid, añadiendo que quiere "acuerdos que reviertan la represión y vayan a la raíz del conflicto político".

Las dos partes adoptaron, hace una semana, un "acuerdo marco para el diálogo y la negociación" que permita "la resolución del conflicto político", que desembocó en octubre de 2017 en un intento de secesión unilateral de Cataluña y en una de las crisis políticas más graves de la España democrática.

En junio de 2021, Sánchez concedió el indulto a nueve dirigentes independentistas que estaban en la cárcel desde 2017 y que habían sido condenados por delitos que iban de la desobediencia a la sedición tras aquella proclamación fallida de independencia.

Sigue en el aire la situación del presidente catalán de entonces, Carles Puigdemont, y de tres miembros de su ejecutivo, que se refugiaron en Bélgica y cuya extradición no fue autorizada por la justicia de este país.

El caso está ahora en manos de la justicia europea, y el abogado general de la Unión Europea estimó el jueves que Bélgica no puede negar la extradición, a menos que demuestre "fallos sistémicos o generalizados" en la justicia española, un veredicto que no es vinculante pero que el propio Puigdemont juzgó desfavorable.

Aragonès afirmó que no abordó con Sánchez el caso del ex presidente: "en nombre de Puigdemont, habla el presidente Puigdemont, yo no lo haré", afirmó, alegando que él así lo pidió.

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