Sánchez dispara contra todos tras su fracaso en formar gobierno

Silvia Pisani

MADRID.- Llovido sobre mojado. La España incapaz de acuerdo para formar gobierno siguió adelante sin una gota de autocrítica en su clase dirigente y con mucho tono de renovada campaña electoral. Como si no hubiese escuchado el hartazgo de sus ciudadanos.

Arrancó el tono el presidente en funciones. El socialista Pedro Sánchez repartió reproches a todos sus adversarios por el bloqueo político e incluso, por extensión a los ciudadanos, a los que pidió que la próxima vez, otorguen "una mayoría más rotunda" al socialismo que él lidera.

Enojado, tanto con los partidos de oposición como con el voto que consideró insuficiente para la pretensión de "gobierno estable", Sánchez pidió sin ambages que los españoles le otorguen más diputados que los 123 sobre 350 que obtuvo en abril pasado.

"Espero que los españoles den una mayoría más rotunda, si cabe, al partido socialista para que ustedes no tengan la capacidad de bloquear la formación de un gobierno, que es lo que España necesita", sostuvo, al dirigirse a los demás partidos.

Lo hizo al mismo tiempo en que repartió culpas para todos lados, menos para sí mismo, tras un nuevo fracaso para ser investido presidente por el Congreso.

"Dogmáticos" les dijo a sus, hasta ayer, "socios preferentes" de la izquierda radical de Podemos. "Falto de sentido de Estado", le disparó al derechista Partido Popular (PP) e "irresponsable", le soltó al liberal Ciudadanos.

Fue llamativo que, en la lluvia de reproches, olvidara citar a la derecha radical de Vox, que en su campaña de abril pasado fue su caballito de batalla.

Así, con tono de tribuna, transcurrió la última sesión del que posiblemente haya sido el Congreso de los Diputados de más corta vida en la historia reciente de España.

Fue elegido en abril pasado y se disuelve ahora para llamar a nuevas elecciones a un electorado harto y fatigado de la incapacidad política para llegar a acuerdos de gobierno.

El socialista Sánchez fue el triunfador de las elecciones de abril. Pero, al no contar con mayoría propia, se veía forzado a formar algún tipo de alianza de gobierno.

En los cinco meses transcurridos desde entonces no fue capaz de sumar más que un solo voto: el del único diputado de Coalición Canaria, un partido regional en el archipiélago.

La situación lo llevó a un primer fracaso de investidura en julio pasado y a una nueva frustración esta semana. Lo que queda ahora es que el Congreso se disuelva y se forme uno nuevo tras los comicios que se prevén para noviembre.

Sánchez, mientras tanto, permanecerá como presidente en funciones, pero sin presupuesto general ni agenda propia. Su gestión se apoya en el que dejó el gobierno del conservador Mariano Rajoy, al que desplazó en junio del año pasado.

A coro, los partidos de oposición -tanto de derecha como de izquierda- reprocharon al presidente su decisión de no formar gobierno y optar por nuevas elecciones.

"La gente está hasta las narices, ¿que no lo ve?", sostuvo, irritado, el representante de Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), Gabriel Rufián.

Pero fue Pablo Casado, del PP, quien intentó ponerlo en evidencia con más elocuencia. "Si no es capaz de gestionar su investidura... ¿Cómo va a gobernar España?", afirmó, al tiempo que le aseguró que los españoles "le han visto el plumero" (vieron sus intenciones) porque "España le queda grande". Lo aplaudieron hasta desde la izquierda de Podemos.

En noviembre habrá otra vez elecciones. A ver si esta vez, los españoles dan al presidente una mayoría como la que quiere.