Rusia toma el control en el Cáucaso y deja fuera de juego a Turquía

Ankara, 10 nov (EFE).- El acuerdo de paz de nueve puntos firmado este martes entre Armenia y Azerbaiyán para poner fin a la guerra por Nagorno Karabaj, entrega a Rusia un papel de control fundamental al tiempo que deja a Turquía fuera de juego en un conflicto en el que Ankara ha apostado al máximo por Azerbaiyán.

Así es cómo al menos se desprende del texto del acuerdo hecho público esta madrugada.

El presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíev, aseveró algo distinto al anunciar el pacto en televisión, pues dio las gracias no solo al presidente ruso, Vladímir Putin, mediador en las negociaciones de paz, sino también a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan.

"Ambos líderes han hecho en estos 45 días (de guerra) grandes esfuerzos para resolver el conflicto de manera pacífica, ambos han tenido un papel positivo para acabar con los combates. Esta cooperación continuará en la región a gran escala", aseveró Alíev.

"Se establecerá un mecanismo de control. Según el punto 5 del acuerdo, se creará un centro de las fuerzas de paz para controlar mejor el alto el fuego. En este centro estarán activos militares rusos y turcos", especificó el mandatario.

¿TURQUÍA COMO OBSERVADORA?

Pero el punto 5 del documento publicado por Azerbaiyán no hace referencia a nacionalidades, y en los puntos anteriores solo se especifica "un contingente de fuerzas de paz de la Federación Rusa".

Si bien las tropas en el terreno serán solo rusas, "el centro de control no estará en el frente de (Nagorno) Karabaj; estará en Azerbaiyán, por lo que parece. Allí no habrá tropas, sino observadores, y Turquía puede estar allí", cree el politólogo Hakan Günes.

"Para Azerbaiyán es un acuerdo muy satisfactorio: recupera las siete provincias que perdió (en la década de 1990) y un 30 % de Karabaj, mientras que Armenia mantiene el otro 70 %", precisa el profesor en una conversación telefónica con Efe.

"El problema es que los nacionalistas estarán descontentos y que la paz dependerá de la presencia militar de Rusia. Pero Rusia parece tener un plan a largo plazo e intenta mantener a Turquía a su lado, aunque sin darle demasiado peso", agrega.

PLANES RUSOS

"Parece que desde el principio Rusia tenía un plan preciso. Ya tenía presencia militar en Georgia, se puede llamar ocupación, y también en Armenia", dice a Efe una académica turca experta en política azerbaiyana que prefiere mantener el anonimato.

"Con el acuerdo de hoy, también tendrá militares en Azerbaiyán. Para Moscú, es un paso para el control completo del Cáucaso", opina en declaraciones telefónicas.

Durante los 45 días de guerra, los altos cargos turcos se daban cuenta de que los combates solo eran posibles porque Rusia indicaba a ambos países que resolvieran sus diferencias entre ellos, pero no se dieron cuenta de las motivaciones de Putin, agrega la experta.

"Ahora no sabemos qué aportará este acuerdo a Turquía, o que le quita. Se puede definir de momento como un éxito de política exterior. Ankara ha dicho que el Grupo de Minsk (creado en 1992 para pacificar Karabaj y formado por Rusia, Estados Unidos y Francia) está muerto, y que el asunto lo deben resolver Rusia y Turquía", expone la académica.

"Efectivamente, Minsk está muerto, y Rusia estará resolviéndolo. Pero, ¿estará Turquía? No lo sabemos. No lo pone en el acuerdo. No creo que Armenia lo aceptaría. Y si está Rusia, ¿para qué necesita a militares turcos?", reflexiona.

EQUILIBRIOS

Pero también esta analista subraya que "en todo este proceso, Rusia nunca ha intentado enfrentarse a Turquía; siempre la ha mantenido a su lado".

Vaticina que en los próximos días se verá qué fórmula encontrará Putin para extender su control efectivo sobre todo el Cáucaso, manteniendo a la vez un equilibrio amable con Ankara.

"Esto puede seguir así mucho tiempo. Para que haya una paz de verdad, la paz de poetas y escritores, con la gente sentada en la misma mesa, quizás se necesiten 20 o 30 años. Pero está bien, porque nadie morirá mientras. Una mala paz es mejor que una guerra", concluye por su parte Hakan Günes.

Dogan Tiliç e Ilya U. Topper

(c) Agencia EFE