Rusia e Irán presionan a Biden para que regrese al acuerdo nuclear

Luisa Corradini
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PARÍS.- Rusia e Irán lanzaron este martes un llamado a Joe Biden para que Estados Unidos regrese al acuerdo nuclear firmado por Teherán con seis países occidentales y abandonado por el expresidente Donald Trump. Sumido en el marasmo económico y ante inminentes elecciones, que podrían abrir la puerta a los sectores más radicales del régimen, el gobierno iraní no tiene tiempo para perder.

"Esperamos que Estados Unidos vuelva al respeto total de la resolución relativa del Consejo de Seguridad, creando así las condiciones para que Irán respete todas sus obligaciones en el marco del acuerdo nuclear", declaró el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, después de recibir en Moscú a su homólogo iraní, Mohammad Javad Zarif.

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Durante su campaña, Biden había manifestado su voluntad de regresar a ese acuerdo. Pero, por el momento, tanto Washington como Teherán reclaman que sea el otro quien haga el primer paso para salvar ese texto de 2015, que ponía fin a las sanciones que pesaban sobre Irán a cambio de un control de su controvertido programa nuclear.

Según Zarif, Irán "regresará al respeto total de sus obligaciones" si Estados Unidos "pone fin antes (de fines de febrero) a sus sanciones". Sin embargo Francia, otro signatario del acuerdo, contradijo anoche a ambas capitales juzgando que si Irán desea un "nuevo compromiso" norteamericano, debe poner fin a toda "provocación" y retornar al respeto de "sus obligaciones". La declaración francesa se produjo un día después que el presidente Emmanuel Macron mantuviera una primera y una extensa conversación con el flamante mandatario estadounidense. Al cabo de la misma, ambas capitales hicieron conocer "una total coincidencia de puntos de vista" sobre los principales temas internacionales.

En 2015, la República Islámica de Irán y el llamado Grupo de los Seis (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia y Alemania) acordaron en Viena un plan destinado a resolver la cuestión nuclear iraní, tras 12 años de tensiones.

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Ese Plan de Acción Global Común (JCPOA), nombre oficial del acuerdo, debía permitir controlar el programa nuclear iraní -cuyos objetivos siempre fueron calificados de "exclusivamente civiles" por el régimen- a cambio de un levantamiento de sanciones internacionales, que hubieran permitido la reactivación de la maltrecha economía del país.

Pero el acuerdo quedó al borde del colapso después de que Trump -alineándose con Arabia Saudita e Israel, principales enemigos de Irán en la región- sacó a su país unilateralmente del pacto, restableció e intensificó las sanciones norteamericanas contra Teherán. Acusando al régimen de tratar de dotarse en secreto del arma atómica, pretendía obligarlo a renegociar un nuevo acuerdo mucho más exigente en materia nuclear y que incluyera, además, su programa de misiles balísticos.

Desde ese momento, las tensiones entre Irán y Occidente aumentaron peligrosamente con una serie de ataques en la región del Golfo Pérsico, que Estados Unidos atribuyó a Teherán y a sus aliados en la región. A partir de 2019, el régimen de los ayatollahs comenzó a violar la mayor parte de sus compromisos, retomando oficialmente sus actividades de enriquecimiento de uranio hasta el 20%, cuando el pacto las limitaba a 3,67%

Víctima de la asfixia económica y una agitación popular interna creciente, la República Islámica, apoyada por Rusia, denuncia desde entonces la impotencia europea para contrabalancear las repercusiones de las sanciones norteamericanas.

La llegada de Biden a la Casa Blanca es, tanto para Teherán como para el Grupo de los Seis, la ocasión de regresar al pacto. Pero el nuevo presidente norteamericano -como Francia- exige que Irán respete primero los compromisos asumidos.

"Si Irán regresa al estricto respeto del pacto nuclear, Estados Unidos volverá al acuerdo como punto de partida para otras negociaciones", dijo el entonces candidato.

Según fuentes allegadas a Teherán, "ya existen contactos entre el régimen y el equipo de Biden". No sería sorprendente. El nuevo consejero para la Seguridad Nacional del presidente, Jake Sullivan, ya formaba parte del equipo que viajó a Omán en 2013 a negociar en secreto el diferendo nuclear con Ali Akbar Salehi, entonces ministro de Relaciones Exteriores iraní y hoy responsable del sector nuclear.

Para las mismas fuentes, las actuales presiones de Teherán "buscarían demostrar a la nueva administración que el acuerdo nuclear es prioritario". Esa sería la apuesta del presidente Hassan Rohani, principal artesano del pacto de 2015, apresurado por levantar las severas sanciones estadounidenses antes de las elecciones presidenciales del 18 de junio de este año, donde podría ser severamente derrotado por los halcones del régimen.