Rusia oscila entre la normalidad y la incertidumbre ante el avance del coronavirus

Agencia EFE

Moscú, 19 mar (EFE).- Rusia mantiene hoy la calma ante el avance del coronavirus merced a las estrictas medidas que le han permitido esquivar por el momento una emergencia sanitaria, pero cada día son más las personas que hacen acopio de provisiones porque creen que lo peor está aún por llegar.

"Hay que estar preparados para cualquier evolución de los acontecimientos", dijo hoy el presidente ruso, Vladímir Putin, al comentar la situación en torno al coronavirus.

EL PRIMER MUERTO CON CORONAVIRUS

Putin, que se encuentra enfrascado en medio de la campaña para la aprobación de la reforma constitucional, ha logrado por ahora evitar el pánico entre los rusos con amplias medidas de prevención.

Rusia ha informado hasta ahora de 199 casos de COVID-19 en un país con más de 146 millones de habitantes y una frontera de varios miles de kilómetros con China.

La mayoría de estos casos son "importados" de los países más golpeados por la epidemia, según las autoridades, aunque es verdad que las cifras de infectados se han disparado en los últimos diez días.

Este jueves Moscú informó de la primera muerte de una paciente con COVID-19 en el país. La fallecida es una mujer de 79 años con patologías previas.

El propio alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, confirmó la noticia al escribir en su cuenta oficial de Twitter que "desafortunadamente tenemos la primera pérdida por infección del coronavirus".

Aunque poco después matizó que el auténtico motivo de la muerte de la infectada había sido una trombosis, por lo que las autoridades no la consideran víctima directa de la epidemia.

Varios cientos de personas sospechosas de haber contraído el virus se encuentran actualmente ingresadas en un hospital a las afueras de Moscú, cuyas autoridades están construyendo una clínica especial para los enfermos del coronavirus.

ASÍ LUCHA RUSIA CONTRA EL COVID-19

Rusia tomó su primera medida para frenar el avance del coronavirus de Wuhan, epicentro de la pandemia, a finales de enero, cuando cerró la frontera con China.

Y dentro de Rusia, la capital, donde se detectaron la mitad del total de los 199 casos, fue la primera en anunciar severas medidas de contención.

Moscú impuso gradualmente restricciones. Obligó primero a los llegados de China, Corea del Sur, Irán y varios países europeos a pasar una autocuarentena nada más entrar en el país y luego endureció la medida al extenderla a toda la Unión Europea (UE) y países europeos no comunitarios, EE.UU. y el Reino Unido.

Este jueves las autoridades rusas extendieron el autoaislamiento obligatorio a todas las personas que ingresan en el país. La medida afectará a los ciudadanos y residentes en Rusia, ya que la llegada de extranjeros ya fue vetada esta semana (hasta el 1 de mayo) en el marco de las medidas contra la propagación del coronavirus.

Moscú también impuso limitaciones a concentraciones masivas, siendo actualmente prohibidas las reuniones de más de 50 personas en espacios cerrados, y ordenó el cierre de los principales museos y teatros, suspendió las clases en centros educativos y una parte importante de los moscovitas comenzó a trabajar desde casa, lo que se notó enseguida en la descongestión del transporte público.

El ejemplo de Moscú fue tomado por otras grandes ciudades donde una tras otra se anulaban o aplazaban eventos culturales y deportivos programados para los próximos meses.

Rusia también limitó las comunicaciones por aire y por ferrocarril y comenzó a cerrar también sus fronteras con Bielorrusia, Noruega y Polonia.

De las 14 fronteras terrestres del país no han sido afectadas por medidas restrictivas únicamente dos, Azerbaiyán y Finlandia.

Este jueves las 85 regiones de Rusia decretaron asimismo la "alerta alta" por la pandemia del coronavirus.

El primer ministro, Mijaíl Mishustin, ha asegurado que las "medidas preventivas activas" adoptadas en una fase temprana "han permitido restringir significativamente la propagación del coronavirus en la Federación Rusa.

TEMOR A UNA EPIDEMIA

Pese a ello, han comenzado a circular rumores sobre los supuestos intentos de las autoridades de ocultar las verdaderas dimensiones del COVID-19 en este país, algo que el Gobierno y la Alcaldía de Moscú han negado insistentemente.

Putin, que ha asegurado que la situación está bajo control, llamó a los rusos a guiarse solo por la información oficial y evitar las compras compulsivas, porque no habrá problemas de desabastecimiento, dijo.

"Solo compro lo más necesario: Arroz, un poco de conservas. Productos que pueden durar mucho tiempo. Y ya veremos qué pasa", dijo a Efe la pensionista Natalia en un supermercado de Moscú.

La mujer, que no llevaba mascarilla u otros medios de protección individual, agregó que no entiende por qué el papel higiénico entra en la cesta de compra de muchas personas estos días, ya que, opina, lo importante es "tener suficientes alimentos en casa".

Según el jefe del Gobierno, "mucha gente solo ahora toma conciencia de la gravedad de la situación".

"Pero no hay motivos para el pánico. Superaremos esta amenaza", subrayó Mishustin, cuyo gobierno considera la pandemia "una de las mayores crisis sanitarias mundiales de los últimos 50 años".

El primer ministro afirmó que las autoridades adoptarán todas la medidas necesaria para garantizar los suministros de alimentos y artículos de primera necesidad.

"Tenemos suficientes alimentos y seguiremos haciendo todo por que nuestra gente pueda compra productos frescos (...) y no haya anaqueles vacíos", dijo.

Sea como sea, la vicealcaldesa de Moscú, Anastasia Rakova, negó los planes de imponer la cuarentena en la ciudad, como informaron las redes sociales y la prensa local en los últimos días.

"Rusia tiene una exitosa experiencia de lucha contra las epidemias, tanto dentro como fuera del país", afirmó a su vez Mishustin, quien agregó que las autoridades sanitarias han dispuesto de una cantidad suficiente de camas y equipos médicos en los hospitales para afrontar la situación.

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