Rusia y Bielorrusia hacen frente común en crisis migratoria con la UE

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Moscú, 10 nov (EFE).- Rusia y Bielorrusia hicieron hoy frente común en la crisis migratoria con la Unión Europea (UE), al acusar a Bruselas de crear con sus propias manos el problema en la frontera con Polonia, al tiempo que el Kremlin negó estar detrás de la llegada de miles de inmigrantes irregulares de Oriente Medio.

"Rusia nunca ha ocultado que en los momentos más difíciles está dispuesta a ofrecer, y ya lo está haciendo, la ayuda necesaria a Bielorrusia", dijo en su rueda de prensa telefónica diaria el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Los ministros de Exteriores ruso y bielorruso escenificaron hoy en Moscú esa alianza con una reunión en la que expresaron su confianza en que "las grandes potencias europeas" no se dejen arrastrar a una espiral de confrontación "sumamente peligrosa".

RESPALDO RUSO SIN MEDIACIÓN

El jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, que culpó esta semana a Occidente de la crisis por intentar imponer la democracia en Oriente Medio, aseguró hoy que "no hay otra salida que dialogar y determinar, basándose en hechos reales, qué ocurrió en realidad".

"Bielorrusia ha propuesto en más de una ocasión (...), mantener consultas, llegar a un acuerdo, solucionar estos asuntos sobre la base del derecho internacional", dijo.

Eso sí, negó que sobre la mesa esté una posible mediación rusa.

La diplomacia rusa también se puso la venda antes de la herida al calificar de "ilegítimas" las nuevas sanciones que discute la UE contra el régimen de Alexandr Lukashenko, considerado el último dictador de Europa.

Por su parte, el jefe de la diplomacia bielorrusia, Vladímir Makéi, aseguró haber recibido "ciertas señales" de diálogo de Bruselas, pero inmediatamente se negó a participar en una posible conferencia convocada por Austria sobre el futuro de Bielorrusia, que consideró "un sinsentido".

Además, acusó a Polonia de concentrar a "15.000 militares" en la frontera bielorrusa para no permitir la entrada de "mujeres y niños" en Europa.

Makéi aseguró además a la agencia oficial RIA Nóvosti que Minsk ha detenido a cerca de 700 personas por intentar cruzar la frontera y desarticulado once rutas de inmigración ilegal.

PUTIN RESPONDE A MERKEL

Si Rusia es el presunto instigador de la crisis, Alemania es el supuesto destino de los inmigrantes.

Por eso, la canciller alemana, Angela Merkel, instó al presidente ruso, Vladímir Putin, a influir en Lukashenko, al tiempo que criticó la "instrumentalización" de los inmigrantes contra la UE.

En respuesta, Putin instó a Bruselas a entablar "contactos directos" con Minsk para solucionar la crisis migratoria a las puertas de la Unión y no pedirle a él ayuda.

Y es que el Kremlin se encargó de tachar de "irresponsables" e "inadmisibles" las palabras del primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, sobre que Rusia es "responsable" de la actual situación.

Además, Peskov advirtió de que en la frontera polaco-bielorrusa está a punto de estallar una "catástrofe humanitaria" y consideró que el cierre de la frontera "únicamente complicaría la situación".

BIELORRUSIA, TRÁNSITO HACIA EL PARAÍSO

La abogada bielorrusa Aliona Chéjovich, experta en inmigración, no duda de que fue el régimen bielorruso quien organizó el flujo de irregulares de los últimos meses con destino a los Veintisiete.

"Las autoridades fueron quienes lanzaron hace varios meses una campaña publicitaria en la que Bielorrusia figuraba como el país de tránsito hacia la UE", comentó a Efe desde Minsk.

En dicha campaña, según Chéjovich, participaría y se beneficiarían las agencias turísticas y los turoperadores que dependen de la Administración presidencial.

La activista habló con varios inmigrantes que en las últimas dos semanas intentaron cruzar infructuosamente la frontera con la UE.

"En su mayoría son kurdos de Irak, pero también los hay sirios e iraníes. Nos contaron que pagaron, les concedieron visado de turista, reservaron una habitación de hotel o un apartamento en Minsk, e intentaron cruzar a Europa a través del bosque", relata.

Algunos llegaron a la capital bielorrusa a través de Rusia. Sea como sea, "los polacos los detuvieron y los devolvieron por la fuerza".

"Hubo casos en que los policías polacos incluso pagaron un soborno a los guardias de fronteras bielorrusos para que les permitieran expulsarlos", explicó.

Ella teme por la vida de los inmigrantes, a los que considera "rehenes del juego político", ya que en Bielorrusia "son utilizados exclusivamente como instrumento de presión" a la UE.

"Ahora, todos los interesados saben que por Bielorrusia se puede cruzar", apuntó.

(c) Agencia EFE

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