La Rural criticó la política para controlar la inflación e intervenir en el campo

LA NACION
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El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Daniel Pelegrina, criticó al Gobierno porque, dijo, "no tenía ni tiene aún" un programa económico, y rechazó que se busquen controlar los efectos de una mayor emisión monetaria y de la inflación con medidas restrictivas sobre el campo, como la reciente suspensión de las exportaciones de maíz luego revertida por las autoridades.

"A diferencia de lo que ocurrió en muchos otros países, la Argentina ingresó a la pandemia con una economía estancada desde el año 2012, con un nuevo gobierno que no tenía, ni tiene aún, un programa económico conocido, con bajos niveles de coordinación entre los diferentes estamentos del Estado, además de contar, y cuidado con esto, con instituciones débiles por el deterioro provocado por décadas", señaló el dirigente en un acto en la Exposición Rural de Junín de los Andes, Neuquén, realizada hoy. En el lugar también estuvo el gobernador provincial Omar Gutiérrez.

Según Pelegrina, la "desfavorable combinación de factores desencadenó en un mayor impacto para la economía que, ante el aumento de los costos sociales derivados de la pandemia y del aislamiento provocado, debió recurrir a la emisión monetaria y a una presión fiscal sin precedentes, en particular sobre el campo, que paga más impuestos que cualquier otro sector de la economía, para financiar las medidas de ayuda".

El dirigente criticó la suba de las retenciones, los ataques que hubo a la propiedad privada, como las roturas de silobolsas, los incendios intencionales, el intento de expropiar Vicentin, las usurpaciones de campos, el impuesto a la riqueza, entre otros puntos.

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"Mientras los productores estábamos avocados al desafío que nos planteó la pandemia contribuyendo con evitar una caída económica más profunda, buena parte de la dirigencia política estuvo peligrosamente generando medidas caracterizadas por una tendencia creciente a afectar un concepto esencial como lo es el de la propiedad privada", apunto.

Sobre el caso de las roturas de silobolsas, el dirigente cuestionó que el ministro de Agricultura, Luis Basterra, se haya referido a los mismos como "hechos aislados".

"Allá en la pampa cerealera, además la propiedad privada se vio afectada con las roturas de silobolsas, actos increíblemente minimizados en estos días por el ministro, y también los incendios intencionales y muchos otros hechos delictivos contra productores, aquí y en todo el territorio que se vienen agravando a pesar de los permanentes reclamos y de las propuestas que les acercamos tanto desde la Sociedad Rural Argentina como desde la Comisión de Enlace, y el Gobierno no supo o no quiso utilizar para combatir adecuadamente ese flagelo. Todos estos fenómenos, son delitos lisos y llanos, y la mejor solución es prevenirlos y castigarlos con una ley que caiga con todo su peso sobre los delincuentes", expresó.

Pelegrina fustigó también que se intente controlar la inflación con más intervención sobre el sector.

"Parece mentira que, en un momento en el que los argentinos necesitamos más trabajo, más actividad y más divisas para salir de la profunda crisis económica en la que nos encontramos, se tomen medidas que van en el sentido contrario al que indica la lógica, el sentido común y las más elementales leyes económicas", dijo.

"Mucho nos preocupa el camino trazado para contener los adversos efectos de la emisión monetaria desmedida y el claro impacto sobre el ingreso real de las personas, producido por el deterioro que causa la inflación y la alta carga tributaria. Un sendero que busca controlar la inflación por sus efectos y no por sus verdaderas causas, terminarán fracasando. La historia reciente nos tiene que servir de referencia. El control de cambios en la moneda, los derechos de exportación para bajar precios, los ROEs (permisos para exportar), los precios máximos, las suspensiones de las exportaciones, todas las medidas tendientes a separar los precios internos de los internacionales terminan afectando la oferta, terminan postergando la inversión futura y con ella el empleo, y la actividad económica del interior", agregó.

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Remarcó que desde 2002 el campo aportó "más de 182.000 millones de dólares sólo por retenciones y distorsiones de precios generados por los registros de exportación y, además, paga también el resto de los mismos impuestos que pagan todos los contribuyentes".

En este contexto, se preguntó: "¿nuevamente los argentinos nos perderemos la oportunidad que nos da un mundo con precios tonificados, con bajas tasas de interés y la posibilidad de impulsar la inversión y el empleo, para crecer productivamente?"

Por ello, pidió que las autoridades "apoyen al campo con políticas virtuosas que apuntalen la producción, la exportación y el empleo, y el campo va a contribuir con mucho para sacar a la Argentina de la crisis, como lo hizo ya tantas veces en su historia".