Rupert Everett se posiciona en contra de los 'vetos' a los actores heterosexuales

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El actor Rupert Everett, uno de los primeros artistas que decidió revelar públicamente su homosexualidad en la cima de su carrera, se ha posicionado claramente en contra de los 'vetos morales' que han empezado a aplicarse sistemáticamente para evitar que los intérpretes heterosexuales puedan, en opinión de algunos, "apropiarse" de papeles que deberían ir reservados a otros profesionales pertenecientes a la comunidad LGBTQ.
El artista británico, de 61 años, ha querido poner un ejemplo concreto de cómo determinados intérpretes, con independencia de su identidad de género u orientación sexual, pueden y deben dar vida a aquellos personajes de los que han demostrado que entienden y asimilan a la perfección. 'Behind the Candelabra', la cinta de 2013 en la que Michael Douglas daba vida al legendario pianista Liberace y Matt Damon hacía lo propio con el amante del genio, ilustra claramente, según Everett, la necesidad de alejarse de cuotas o de cualquier forma de segregación.
"Mi sentimiento siempre ha sido el de no interferir en el arte. No me habría perdido una película tan buena como 'Behind the Candelabra' por nada del mundo. Como hombre gay que soy, me conmovieron profundamente todas las interpretaciones. Porque actuar es actuar, y por eso pienso igualmente que los homosexuales deberían poder dar vida a personajes heterosexuales", ha argumentado el también referente teatral en conversación con el diario The Times, una entrevista en la que, en el plano más personal, Rupert Everett se ha definido como un hombre demasiado "tímido" para el mundo del espectáculo.
"Me he dado cuenta, quizá demasiado tarde, de que soy demasiado tímido para este trabajo. Quizá debería haberme replanteado antes mi carrera. No soy muy bueno delante de los focos y me incomoda mucho el escrutinio", ha desvelado para, a continuación, hacer referencia directa a esos tiempos en los que se miraba demasiado al espejo. "No me miro demasiado en el espejo, ya no lo hago. Antes lo hacía demasiado, y creo que por vergüenza de ser gay. Necesitaba sentir que mi apariencia era perfecta, que sacaba a relucir siempre mi mejor versión".