Rosie Huntington-Whiteley confiesa cómo se sintió tras ganar 25 kilos en su embarazo

El espectacular físico de Rosie Huntington-Whiteley junto a una inspiradora forma de vestir le han permitido alcanzar un éxito rotundo en la industria de la moda. Su trayectoria profesional es un ejemplo para muchas modelos pues ha sido uno de los ángeles de Victoria’s Secret, diseña una marca de maquillaje y lencería en colaboración con Marks & Spencer y cuenta con su propia web dedicada a la belleza, una de sus grandes pasiones. A pesar de retratar al epítome de la mujer triunfadora y ser guapísima, la británica se ha sincerado sobre uno de los momentos más vulnerables de su vida que terminó siendo muy enriquecedor: la época en la que trató de perder los 25 kilos que engordó durante su embarazo. Dos años después del nacimiento de su hijo Jack, Rosie habla sobre su aventura postparto.

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“Fue una cura de humildad”, confiesa la modelo sobre los kilos de más tras tener a su hijo en la entrevista que le ha hecho su colega de profesión Ashley Graham. Durante la conversación que mantienen, Rosie admite que le resultó muy difícil recuperar su figura de siempre porque decidió disfrutar plenamente del embarazo, sin restricciones: “Escúchame, me dejé llevar. Es una experiencia nueva en la que estás así como, bueno, vamos a ver qué pasa. Seis meses después pensé, ‘¡Qué! Esto es de locos’”. Aunque al principio le costó acostumbrarse a su nuevo cuerpo, pronto comenzó a sentirse muy cómoda en su propia piel.

“Fue una experiencia intensa y al mismo tiempo fue tan mágico”, relata la supermodelo sobre su embarazo, “durante el último mes simplemente iba casi desnuda por mi casa. Estaba en la piscina todo el día, andaba por ahí. Pensaba ‘qué más da’, porque mi ropa ya ni me cabía”. En lugar de pensar en este cambio como algo negativo, supo encontrar la parte bonita del proceso: “Al final me sentía realmente empoderada gracias a mi cuerpo, pero me costó un poco llegar a ese punto”.

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Sin embargo, cuando dio a luz a Jack y se propuso perder esos 25 kilos, afirma que pasó momentos difíciles, sobre todo con una profesión en la que un cuerpo en forma es una herramienta fundamental para trabajar. “Me miraba al espejo y pensaba, me quedan 10 o 18 kilos por adelgazar. Iba al gimnasio, iba al gimnasio e iba al gimnasio otra vez y no los perdía. Fue una tremenda cura de humildad para mí porque siempre he tenido un físico determinado...”, confiesa Rosie. Después de esta experiencia, la supermodelo ha cambiado radicalmente su forma de pensar acerca de sí misma: ”Me siento mejor (que antes). Siento un respeto diferente por mi cuerpo que el que le tenía antes”.