Rosario: lo buscaban desde hace días para matarlo y cuando lo encontraron asesinaron a su hijo de 12 años

Germán de los Santos

ROSARIO. Un chico de 12 años fue asesinado de un disparo en la cabeza, luego de que un presunto sicario intentara asesinar a su padre, que resultó gravemente herido en el pecho. El menor, que estaba en la puerta de su casa, resultó muerto por el hombre que fue a asesinar a su papá, al que buscaban desde el miércoles pasado en el sudoeste de Rosario, una zona arrasada por la pobreza extrema.

La moto estacionó en la calle Mapic al 6200, donde esa calle de tierra, con las zanjas llenas de agua, estaba cubierta de barro tras la lluvia de la tarde del sábado. La Lagunita es un barrio atravesado por carencias, que un informe de la ONG Techo, elaborado entre 2013 y 2016, lo situó entre las villas más vulnerables de la Argentina, detrás Roca, en Berisso, y Lapacho III, en Tartagal, Salta.

Eran las 19, y esa zona del sudoeste de Rosario estaba desierta por el clima lluvioso y ventoso y por la cuarentena. El hombre de la moto que había arribado a esa zona tocó a la puerta de una casa. Y cuando el inquilino salió para ver quién era, el motociclista, que tenía el casco puesto, sacó un arma de la mochila que llevaba delante, sobre el pecho, y le apuntó a la cabeza.

La víctima, Pedro Varela, se abalanzó sobre el agresor y durante unos segundos, según el relato de los vecinos, se trenzaron en una lucha en el barro para determinar quién se quedaba con el arma.

En medio de la pelea se escuchó un disparo; el proyectil que dio en la cabeza de Lucas Varela, de 12 años, el hijo de la persona al que el sicario buscaba desde hace varios días. El chico se desplomó, y el padre abandonó la pelea con el motociclista para ir en ayuda de su hijo. En ese momento el sicario le disparó a Varela en el tórax. El asesino aprovechó el momento para huir en su moto.

Padre e hijo fueron trasladados al hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA) en grave estado. El niño falleció este domingo a la mañana como consecuencia de la herida que le provocó el balazo que recibió en el cráneo. El disparo atravesó la cabeza de Lucas. Su padre se encontraba internado en el área de cuidados intensivos en estado grave, porque el disparo que recibió a corta distancia entró y salió de su pecho.

El miércoles pasado, dos supuestos sicarios habían ido a buscar a Varela a una casa que está en un pasaje a tres cuadras de su vivienda, según contaron a LA NACION fuentes de la investigación. En ese hecho dos personas resultaron heridas de disparos de arma de fuego, cuando dos hombres en moto tocaron la puerta y preguntaron por Varela.

Los atendió Daniela G., su cuñada, y les dijo que este hombre no vivía allí. En esa casa estaba Joel Mansilla, de 33 años; cuando los agresores lo vieron comenzaron a disparar. Los atacantes, según el testimonio que dieron los vecinos a los investigadores, son hijos de un hombre apodado El Cordobés, quienes estarían en conflicto por la venta de drogas con la familia de Varela. Mansilla recibió un disparo en el pecho y una bala rozó el hombro de la mujer.

Este es el segundo homicidio que se comete en Rosario en lo que va de abril, un mes en el que el aislamiento social obligatorio por el coronavirus, que comenzó a regir el 20 de marzo pasado, hizo caer el picada los índices de asesinatos.

Pero en lo que va del año, según un informe elaborado por el Ministerio Público de la Acusación y el Observatorio de Seguridad Pública del Ministerio de Seguridad, se produjeron 66 asesinatos en Rosario.

El impacto de la cuarentena en la baja de los crímenes tiene una razón básica: 57 de los 66 homicidios que se cometieron en Rosario este año se concretaron en la calle, que desde el 20 de marzo están desiertas por el Covid-19.

El informe aporta también otros datos que marcan la raíz de la violencia. Casi el 60% de los asesinatos está vinculada a un contexto de la economía ilegal y a organizaciones criminales, que en su mayoría se dedican al narcomenudeo.

El 80% de las muertes fue ejecutada con un arma de fuego y el 70% de estos crímenes fueron planificados previamente.