Desde ropa a cosméticos: estigmatizado durante años, el cannabis se reivindica

Evangelina Himitian

Hay de todo: pantalones, bermudas, remeras, camisas, palazos. Con una particularidad: es la primera colección que se lanza en el país de ropa hecha con cannabis. Desde hace unos días, las vidrieras de la firma norteamericana Patagonia, sobre la calle Suipacha al 1100, ya exhiben la colección de prendas en Recoleta y prometen polémica.

Si bien internacionalmente existe una reivindicación del uso del cáñamo, la planta del cannabis, para otros usos además de los medicinales, hay quienes los resisten por la misma razón por la que la historia proscribió su cultivo en casi todo el planeta: por su parentesco, aunque lejano con la planta de la marihuana.

"A diferencia de la marihuana -que contiene entre un 25 y 30% de THC- el cáñamo cuenta con menos de 0,3, por lo que no tiene propiedades psicoactivas. Pero siglos atrás, este dato no se conocía y la planta fue prohibida en la mayoría del planeta, clasificada incorrectamente como una droga, explican en Patagonia. La firma de Yvon Chouinard presentó la semana pasada su colección a nivel mundial.

Del placard a la compostera

La ropa ya se vende en el país y está hecha con telas producidas con cáñamo, en el exterior, explica Camila Peck, responsable de marketing de Patagonia. Es una prenda más durable, que reduce su impacto ambiental y que al ser orgánica, al final de su vida útil puede ser arrojada a la compostera, asegura. "Desde hace diez años que usamos el cáñamo en nuestras producciones. Es una fibra tres veces más elástica que el algodón, y tiene menor impacto ambiental, se cosecha a mano, requiere menos agua, es un cultivo que genera carbono positivo, son muchos los beneficios", dice Peck. Para comercializar prendas de cáñamo o importarlas, no requieren de un permiso especial, explica.

No es la única firma que lo intentó pero sí la primera que lo logró. Tito Khabie, creador de Kya Pure, anunció en octubre último, durante la Expo Cannabis, que importaría al país la tela de cáñamo para fabricar remeras. Luego, prometió que seguiría con carteras. Pero todavía no lo consiguió, según se publica en su página web.

"La textura puede ser desde tipo arpillera hasta algo más procesado, como el algodón, o más cerrado en la trama, como la gabardina o el canvas. Se usaba para las velas de los barcos ingleses porque ese algodón dura cuatro veces más que el de otra fibra", asegura Khabie. Y completa: "Al prohibirse en el mundo la marihuana, también desaparecieron las plantaciones de cáñamo de uso industrial, aunque se trata de una producción menos contaminante y más ecológica, además que se puede obtener cualquier tipo de tela".

En defensa del cáñamo

A nivel mundial existe una reivindicación del cultivo de esa planta, resistida por ser prima de la marihuana, para otros usos, más allá de los terapéuticos: desde textiles o hasta como material para la construcción, la industria automotriz y para cosmética, entre los mil usos que puede tener la planta. Durante Expo Cannabis, más de 70 productores mostraron las aplicaciones de la planta en la gastronomía, la construcción y la industria textil.

La aprobación de la ley de uso medicinal del cannabis habilitó en 2017 su investigación médica y científica, que convive con la prohibición del autocultivo y la limitación del uso recreativo a los adultos, en privado y sin poner en riesgo a otros. Desde entonces, se abrieron más de 200 locales -los grow shop- especializadas en cultivo y materiales para producir el aceite medicinal, pero que tienen problemas para registrarse como comercio porque no hay un rubro claro.

Durante la Expo Cannabis, en octubre último

"Tan solo al escuchar su nombre, relacionamos íntimamente el cannabis con su uso como estupefaciente, pero esta asombrosa planta tiene múltiples beneficios alimenticios, medicinales, industriales y medioambientales. Hoy vive un resurgimiento que rescata el valor que supo tener en el pasado", dice el ingeniero agrónomo Carlos Boschi.

"Desde tiempos inmemoriales, por ejemplo, las fibras de cannabis se utilizaron para variadas actividades. En el siglo I, en China, se produjo el primer libro con papel de cannabis. Entre los siglos XI y XV, en la Edad Media, las poblaciones de Europa central y del norte lo utilizaron para textiles y cuerdas. En 1450, Gutenberg imprime la primera Biblia en papel de cannabis. En 1492, Cristóbal Colón llega a América en carabelas con velas hechas de lona de cannabis. En 1776, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos fue redactada en papel de cannabis", asegura.

Aporte ambiental

Se trata de una planta que tiene una alta capacidad de producir biomasa y puede ser utilizada en la fabricación de fibras textiles de origen natural, aceites comestibles, medicinas, cosméticos, bioplásticos y biocombustibles. "Además, su uso masivo aportaría al medio ambiente aspectos positivos: por cada kilo de fibras de cannabis en reemplazo de la fibra de vidrio, se evita liberar 1,4 kg de CO2 a la atmósfera. Cerca de cien mil toneladas anuales de CO2 son ahorradas en Europa gracias a su cultivo. También, al reemplazar al papel, se reduce el uso de cloro usado para el proceso de blanqueado", agrega Boschi.

Es necesario repensar cómo cultivamos nuestra ropa y la colección hecha con cannabis tiene es objetivo, afirman en Patagonia. "Es una de las fibras más durables del planeta, utiliza menos fertilizantes que otros cultivos y es tres veces más elástica que el algodón. Aceite, ropa y hasta una casa entera pueden fabricarse a partir de esta planta.

"Es durable y biodegradable, es un gran aliado para contribuir con el cuidado del planeta", asegura el diseñador de Patagonia, John Rapp: "Nuestro objetivo es hacer prendas que duren para toda la vida. Y con suerte, un par de vidas más. La idea es que al final, puedas tirar la ropa al compost e iniciar un nuevo ciclo", asegura