La Rondalla Ambateña, tres décadas como icónica tradición musical en Ecuador

Agencia EFE

Ambato (Ecuador), 29 feb (EFE).- La Rondalla Ambateña, inspirada en las bandas que tocaban en la España del siglo XVI, lleva más de tres décadas sobre los escenarios convertida en símbolo de la tradición musical de Ecuador e icono del resurgir de esta ciudad andina.

"Para Ambato es un icono, un símbolo, es su grupo de ambateños que la representa en Ecuador y fuera de él", expresó a Efe la presidenta de la agrupación, Mercedes Lozada, poco antes de salir al escenario en la reciente Fiesta de la Fruta y de las Flores.

REFERENTE DE ECUADOR

Se trata de un grupo único en el país, conformado hace 32 años por el director de la Orquesta Filarmónica Nacional y Ópera de Ecuador, el ambateño Álvaro Manzano, como una iniciativa integrada por amigos y familiares con ganas de compartir su música con la urbe que quedó reducida a escombros tras un devastador terremoto en 1949.

En la actualidad y pese a que han surgido otras bandas de similar orientación, la de Ambato se ha convertido en un referente y en su andadura ha recorrido las principales localidades del país y foros internacionales como en Estados Unidos (Nueva York, Los Ángeles y Chicago), Canadá, Perú o Costa Rica, entre otros destinos.

"Somos el grupo que más tiempo ha permanecido en los escenarios en el país y estamos muy orgullosos", reconoció Lozada antes de asegurar que tras el seísmo fueron "muy solidarios" para impulsar la reconstrucción de la ciudad y "llevarla hasta el punto donde estamos hoy".

60 AÑOS ENTRE LA MÁS JOVEN Y EL MAYOR

En total 24 músicos, trece hombres y once mujeres, con edades que van desde los 17 a los 77 años, componen la Rondalla, que a lo largo de los lustros ha ido renovándose y enriqueciéndose con instrumentos de cuerda como el tiple, la guitarra y el bajo, además de otros de percusión como el redoblante, la pandereta y el melódico acordeón.

Ataviado con un poncho negro, del que cuelgan cintas rojas e insignias similares a las de los tunos, Horacio Villafuerte, el director musical, resalta que en su haber la Rondalla rescató y popularizó la canción "Altivo Ambateño", del compositor guayaquileño Carlos Rubira Infante.

"Fue creada luego del terremoto que tuvimos, y gracias a esa pujanza de nuestros antepasados hemos podido salir adelante y revivimos la canción que hoy es un himno de Ambato", declara con orgullo Villafuerte antes de entonar unos compases de la misma.

"Yo de esta tierra no he de alejarme, porque es el suelo donde nací, soy ambateño que con el alma, quiero a mi tierra con frenesí", canta mientras toca un acompasado tiple.

Cada año, la banda incorpora media docena de canciones a su repertorio, en el que abundan los boleros, balses, baladas y composiciones del folclor ecuatoriano, entre ellas temas andinos.

ORIGEN ESPAÑOL Y POPULAR EN LATINOAMÉRICA

De origen español medieval, las rondallas se popularizaron en el Nuevo Mundo hasta convertirse en conjuntos modernos que siguen entonando composiciones muy melódicas y románticas, y que por ejemplo en México se cuentan por centenares.

En el caso de Ecuador, la ambateña ha sido y sigue siendo la abanderada de un género muy popular que continúa cosechando adeptos y nuevas incorporaciones.

Así, Carolina Antonella Mendieta es la voz más joven de la agrupación. Con 17 años considera la música "uno de los pilares más importantes desde la niñez", gracias en buena medida a la inspiración de su madre, también integrante de la Rondalla.

"Muchos jóvenes de mi edad no se centran mucho en la música de Ecuador como los pasillos o albazos", lamenta Mendieta al referirse a ambos géneros musicales populares también para la danza: el primero nacido en Colombia pero que en Ecuador ha adquirido una denominación propia, y el segundo, característico de la región andina ecuatoriana.

Considera que a pesar de que las nuevas generaciones se dejan llevar por ritmos latinos más actuales, "la música de nuestro país es lo que realmente debe llenar a toda la sociedad".

Pese a la brecha generacional entre los integrantes, la buena sintonía y camaradería reina minutos antes del ensayo y afinación de voces e instrumentos.

Vicente Villafuerte, uno de los veteranos con 76 años, insiste en que la música ha unido a esposos, hermanos, padres e hijos, y que su estilo ha recibido influencias innegables de rondallas y tunas de México o España.

Una vez en el escenario de su natal Ambato, el aplauso del público les da la bienvenida y los pentagramas marcados en la memoria fluyen en forma de melodías viejas y nuevas que agradece el municipio.

Y la interpretación se torna en un canto a la vida, a la familia y a la amistad, representadas en una veintena de músicos que siguen una tradición "por exclusivo amor al arte".

Daniela Brik

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