El rol ausente de las bicamerales parlamentarias: casi no trabajaron, pero gastaron sus abultados presupuestos

Marcos Cleri, presidente de la Comisión Bicameral Permanente de Trámite Legislativo
Marcos Cleri, presidente de la Comisión Bicameral Permanente de Trámite Legislativo

El Congreso cuenta con 32 comisiones bicamerales especiales, entre las cuales una decena de ellas se dedican al control de distintas áreas del Estado. Son comisiones claves, integradas por diputados y senadores; sin embargo, este año prácticamente no funcionaron. Aun así, consumieron la totalidad de los presupuestos millonarios que se les asignó para su desenvolvimiento.

Salvo la de Fiscalización de Organismos Y Actividades de Inteligencia, que preside el kirchnerista Leopoldo Moreau (que se reúne al menos una vez al mes), las demás finalizarán el año con más pena que gloria. El caso más más emblemático es el de la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo. Creada por la Constitución Nacional, se trata de una de las comisiones más relevantes del Congreso pues su misión es declarar la validez o la invalidez los decretos del Poder Ejecutivo, de la delegación legislativa y la promulgación parcial de leyes.

Nada de esto parece importarle al oficialismo –que preside y controla la comisión-, pues solo la reunió una vez en el año. Toda una violación al régimen legal vigente, que obliga a que en diez días hábiles de enviado el decreto en cuestión la Comisión Bicameral se expida con el dictamen correspondiente.

No es el único caso de mal funcionamiento. Otras comisiones claves ni siquiera fueron conformadas por orden de Cristina Kirchner, que ordenó no enviar los representantes del Senado. Son los casos de las comisiones bicamerales de Ministerio Público y la de Seguridad Interior. Obviamente no pudieron reunirse en lo que va del año, pero lo sugestivo es que consumieron la totalidad de las partidas que les fueron asignadas: $26 millones y $23,5 millones respectivamente.

Otras comisiones bicamerales, si bien están debidamente constituidas, están lejos de destacarse por su laboriosidad. Una de ellas es la que controla los fondos de la Seguridad Social, es decir, el dinero de los jubilados. La última vez que se reunió fue en 2018. Eso sí, ya gastó los $47 millones de su presupuesto. La misma situación le cabe a la Comisión Bicameral de Control de la Deuda Externa, con $47,2 millones ya debidamente gastados.