Roger Corman y Andy Muschietti, dos maestros del terror frente a frente

Agencia EFE

Los Ángeles, 23 nov (EFE).- Roger Corman, toda una leyenda del terror, y Andy Muschietti, un gran talento contemporáneo del género con cintas como "It", reflexionaron hoy sobre la construcción de los sustos en la gran pantalla y sobre cómo el horror en el cine refleja tanto los miedos personales como los temores de la sociedad.

Estos dos maestros del terror, de muy diferentes generaciones, participaron hoy en un coloquio organizado por el Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles (NHM), que en octubre inauguró una exposición titulada "Natural History of Horror" que explora los monstruos clásicos del cine de Universal y explica los experimentos científicos y los hallazgos históricos que les dieron pie.

"Me siento orgulloso y un poco avergonzado al mismo tiempo", confesó hoy Muschietti por compartir velada con "una eminencia" como Corman.

Y es que a sus 93 años, hay pocas figuras con vida que puedan estar a la altura del conocido como "el papa del cine pop".

Responsable de cintas como "House of Usher" (1960), "The Masque of the Red Death" (1964) "The Little Shop of Horrors" (1960) o "Death Race 2000" (1975), Corman no solo hizo de la escasez una gran virtud, ya que rodaba en condiciones precarias y a toda velocidad, sino que también dio sus primeras oportunidades a futuros genios como Martin Scorsese o Francis Ford Coppola.

Con un fino sentido del humor, Corman comenzó argumentando las razones por las que el terror está tan conectado con los miedos y traumas infantiles.

"Un niño tiene miedo al trueno, al rayo y al monstruo debajo de la cama. Sus padres le dicen que no hay nada de qué preocuparse, pero él sabe que hay muchas cosas de las que preocuparse", ironizó.

No obstante, el cineasta estadounidense opinó que esa inocencia se pierde con los años "Una de las tareas de trabajar con el terror es atravesar nuestra conciencia, que siente que no hay nada de lo que preocuparse, y llegar al recuerdo infantil", apuntó.

El argentino Andy Muschietti no tiene a sus espaldas la enorme carrera de Corman, pero puede presumir de haber dirigido la película de terror más taquillera de la historia (sin tener en cuenta la inflación): "It" (2017), que recaudó 700 millones de dólares.

Muschietti contó que de muy pequeño, con seis años, veía "Viaje a lo inesperado", un programa de televisión que ofrecía películas de terror.

"Y no me arrepiento. Agradezco a mis padres haberme puesto entonces frente de la televisión y haber tenido esas experiencias", aseguró el realizador.

Ambos aludieron a la dicotomía que genera el terror entre atracción y repulsa: entre taparse los ojos en el cine y, a la vez, mirar entre los dedos qué sucede en la pantalla.

"El momento del terror es realmente el clímax", dijo Corman.

"Tienes que llevar al público en un sentimiento de suspense, de expectación ante el horror, y, entonces, les golpeas con el clímax. Si es solo clímax, no funciona", añadió.

En este sentido, Muschietti reflexionó sobre por qué los pasillos vacíos generan tanta tensión en una película y dijo que son vías que conectan habitaciones que representan "seguridad" y "peligro".

Y ahí aprovechó Corman para tirar de ironía, despertando las risas del público, al relacionar esos misteriosos pasillos con lo que es "una vagina" para un joven "que quiere averiguar lo que está dentro".

"El concepto sexual, el concepto de terror, el concepto de humor (...) si lo llevas al punto correcto, se da el clímax. En el caso del terror, gritas; en un chiste, ríes; y en el sexo... tienes un clímax", comentó en tono burlón.

En otro sentido, Muschietti consideró que parte del éxito del terror en el cine tiene que ver con "conquistar los miedos" de cada uno, los traumas que ha vivido, y él explicó que los suyos están relacionados con un accidente que tuvo con un ascensor de niño.

"Creo que tengo muchos miedos debido a que mi madre me decía: 'Ten cuidado con esto, ten cuidado con eso'. Y esa es la manera que crecí y no puedo cambiarla", dijo.

Corman, por su parte, sostuvo que su temor más real está relacionado con la II Guerra Mundial y su entrenamiento en la Marina.

"Sabíamos exactamente para qué nos entrenaban: para la invasión de Japón (...). Sabíamos para qué estábamos ahí y lo que nos esperaba (...). Así que tengo una opinión diferente sobre la bomba atómica que otros: esencialmente, creo que salvó mi vida", dijo con amargura.

Por último, Corman aseguró que en el futuro el cine de terror "siempre estará con nosotros".

"Cambiará, no obstante. Técnicamente será mejor por los efectos especiales (...). Pero, sobre todo, cambiará en relación a los cambios de la sociedad. Reflejará, como siempre ha hecho, la sociedad en que vivimos", cerró. David Villafranca

(c) Agencia EFE