Rogelio Frigerio: "El Gobierno está cada vez más extremo, pero la gente no quiere más agresión y tenemos que ir hacia el centro"

Jaime Rosemberg

"Acá tenemos otros tiempos", dice mate en mano Rogelio Frigerio desde su casa, en medio del campo ubicado en la localidad entrerriana de Villa Paranacito, donde eligió pasar los primeros tres meses de cuarentena. A poco de volver a la ciudad de Buenos Aires a continuar con el aislamiento, el exministro del Interior de Mauricio Macri se muestra dispuesto a participar de la batalla interna por la supremacía de los "dialoguistas" por sobre los "halcones" dentro de Juntos por el Cambio.

"El Gobierno se va cada vez más al extremo, pero nosotros tenemos que seguir en el centro. La sociedad no soporta más agresión", dice a LA NACION, y reivindica la postura dialoguista de Horacio Rodríguez Larreta con el gobierno de Alberto Fernández en relación al combate a la pandemia.

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Frigerio elogia la decisión judicial que repuso el control de Vicentin a sus dueños, y rechaza la "pésima señal" que supone expropiarla, aunque marca a la vez su distancia con quienes, en su propio espacio, hablan de una "ola expropiadora" kirchnerista. Cauto, afirma que "quiere creer" que no hubo orden desde el gobierno de Macri para espiar a dirigentes de su sector como su aliado Emilio Monzó, aunque prefiere esperar "que la Justicia avance" en las investigaciones por presunto espionaje. Se aleja, sin decirlo, de quienes hablan de una "persecución judicial" contra el expresidente Macri a través de causas judiciales.

-¿Cómo tomó la decisión judicial por el caso Vicentin? ¿Y el proyecto de Omar Perotti?

-Se está haciendo justicia y cumpliendo con la Constitución: es un paso adelante en la resolución del conflicto. Vicentin está en concurso de acreedores, como le puede pasar a cualquier empresa del país: es la Justicia la que tiene que intervenir y el Estado no tiene por qué meterse. Si se tiene que meter en el sector más competitivo de la economía se va a tener que meter en todos los concursos. No había ninguna razón de ser para el DNU ni para la expropiación. Es un antecedente pésimo para nuestro país, una señal muy mala para cualquier inversor. Tenemos que aprender de los errores, todos los hemos cometido, hay que pensar más en el ciudadano común cuando se toman esas medidas.

-Desde sectores de Juntos por el Cambio se habló de este como un caso "testigo", punta de lanza de una ola de expropiaciones. ¿Coincide?

-Espero que no, que el Gobierno se dé cuenta que este no es el camino y no repita errores. Estamos viviendo momentos muy difíciles, hay que ser muy prudentes y cuidadosos, como oficialistas pero también como opositores. Hay millones de argentinos que la están pasando muy mal, con una tremenda incertidumbre, y no hay que llevar más miedo a esa sociedad que, en general, se está mostrando de manera ejemplar frente a la pandemia. Debemos cumplir con nuestro rol: garantizar la gobernabilidad, sumar cuando es necesario y a la vez plantarse cuando debamos cuidar los valores republicanos.

-Patricia Bullrich critica la actitud de Horacio Rodríguez Larreta en relación con las críticas de Axel Kicillof...

-Respeto la opinión de Patricia, tengo una relación cercana con ella, pero felicité y felicito a Horacio por no reaccionar. Si ante la posición cada vez más extrema del Gobierno -esperemos que no termine siendo así- contestamos con una posición extrema del otro lado, la Argentina no tiene solución. Para resolver nuestros problemas de siempre la solución son los acuerdos, y eso se va a hacer si caminamos por el centro. Estoy entre los que buscan una oposición moderada y responsable, aunque por supuesto estaremos para dar nuestra opinión.

-Kicillof quiere extender la cuarentena y en la UCR y Pro hablan de lo "inviable" de sostener el aislamiento. ¿Qué alternativa queda?

-En un país como éste, uno de los más heterogéneos del mundo, hay que descentralizar estas decisiones, son los intendentes los que saben mucho mejor que alguien desde el poder central lo que tiene que hacer para cuidar a su gente. Después de 90 días, son ellos los que deben diseñar la hoja de ruta para la salida del trabajo, la posibilidad de sobrevivir el día después, cuando se corra el velo de la cuarentena. No es contradictorio pensar en preservar la salud con brindar certidumbre en relación con la competitividad y el empleo.

-Desde el sector más duro de Pro se habla de "persecución" a través de las causas judiciales en las que involucra al expresidente Macri.

-No tengo información, sí recuerdo que la oposición decía lo mismo del gobierno que integré, y permanentemente yo salía a aclarar que no había ninguna presión sobre la Justicia, que actuaba por su lógica propia. Espero que hoy ocurra lo mismo y que no haya ningún intento de conducción de la Justicia por parte de la política o del Gobierno. Es muy pronto para dar un veredicto, espero que se entienda que se vive en un Estado de Derecho.

-Habría evidencias de seguimiento incluso a dirigentes del sector dialoguista de Pro. ¿Le parece creíble?

-Es demasiado grave la acusación para opinar sin fundamento. Hay que dejar actuar a la Justicia y esperar que esto no sea así, que no hubo por parte del Estado una decisión de espiar, no importa a quien. Quiero creer que esto no emanó de una orden del Poder Ejecutivo.

-Habla de unidad, pero el sector que comparte con Monzó tiene sub-bloques legislativos.

-Así como sostengo que hay que acordar y tender puentes hacia afuera, es fundamental sostener la unidad de la oposición. Ese esfuerzo hay que hacerlo. Necesitamos ser muy flexibles, aprender de nuestros errores, ser tolerantes de las distintas idiosincrasias, de los distintos dirigentes. Necesitamos que nadie se sienta excluido de esta coalición opositora, que en 2015 alcanzó para ganar por poquito pero no para transformar el país.

-¿Y por qué un sub-bloque aparte?

-En el Senado hay sub-bloques de toda la vida, la política es incómoda, no se pueden evitar las diferencias, matices. Si queremos volver a ser gobierno en algún momento las diferencias tienen que ser bienvenidas. Tenemos que alentar los pensamientos críticos.

-¿Piensan en Margarita Stolbizer, en Juan Manuel Urtubey?

-No pienso en nadie en particular, pero aquellos con los que podamos compartir valores y una visión de futuro tenemos que dialogar todo lo que haga falta. Tenemos que salir del infantilismo de creer que en nuestro espacio están los buenos y que afuera son todos malos. Eso nos va a llevar a conseguir ese músculo político para derrotar la pobreza y la inflación. No nos alcanza con lo que somos y, como dice María Eugenia [Vidal], tenemos que ser muy crudos en la autocrítica. Escucho que en general todos en Juntos por el Cambio se expresan por la amplitud del espacio.

-Habló de diálogo con el Gobierno. ¿Y si es Cristina la que se impone?

-Uno tiene que tener una convicción y no cambiar de acuerdo a lo que haga el otro. Si el otro agrede y yo creo que nuestra sociedad no puede soportar más agresión, no hay que agredir y responder. En el grupo político que estoy seguimos sosteniendo que hay que ir a un camino de centro.