Rodrigo Lussich reveló que estuvo al borde de la muerte: “Pude haberme desangrado”

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El periodista y co-conductor de Intrusos reveló que en un momento trágico contó con la ayuda de alguien que no alcanzó a ver
Instargram @RodrigoLussich

Este fin de semana, Teresa Calandra sorprendió a Andy Kusnetzoff al revelar una experiencia paranormal que había vivido luego de un síncope. Al retomar ese momento televisivo, Rodrigo Lussich (48) contó algo que había vivido en carne propia. El periodista y conductor sorprendió a la audiencia y a sus compañeros de Intrusos (América TV) con los detalles de lo que le tocó vivir.

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“Yo estaba con el perro, con mi anterior labrador, que falleció de viejito, y se trenzó con un dálmata. Para intentar separarlos pongo la pierna y el dálmata me muerde justo en la arteria femoral”, comenzó relatando el periodista y conductor de Intrusos.

Lussich reveló que la situación no solo hacía que perdiera mucha sangre sino que lo había dejado imposibilitado de reaccionar. “Pude haberme desangrado en minutos. Estaba paralizado por la situación, sentía que me moría. No podía hacer nada, era como una canilla abierta, pero Dios no quiso llevarme en ese momento. No era mi hora”, enumeró.

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Después de unos instantes de suspenso, Lussich finalmente reveló cómo fue que “alguien” le salvó la vida con una de las prendas del conductor. “Yo tenía un pullover en los hombros. Alguien apareció de la nada, porque yo no reaccionaba, me desanudó el pullover, me hizo un torniquete y me salvó la vida. Cuando miré a mi alrededor a ver quién me había ayudado, esa persona había desaparecido. Creer o reventar”, aseguró el periodista y luego realizó el típico gesto que se realiza tras un juramento.

Para intentar esclarecer el relato, Adrián Pallares le preguntó si tenía alguna idea de quién pudo haber ayudado, y Lussich lo vinculó con dos seres muy especiales para él. “No se me hubiera ocurrido jamás hacer un torniquete con ese pullover. Alguien lo hizo y me salvó la vida, literalmente, porque la ambulancia tardó en llegar. Un ángel de la guarda, alguno de mis abuelos. Yo no he perdido gente más cercana que ellos. Alguien bajó, me puso el torniquete y me salvó”, concluyó.

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