Roces internacionales marcan el sexenio

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Otilia Carvajal

CIUDAD DE MÉXICO, junio 4 (EL UNIVERSAL).- Luego de opinar sobre uno de los aspirantes presidenciales de Colombia, el presidente Andrés Manuel López Obrador abrió otro desencuentro diplomático.

A lo largo del sexenio, el Mandatario ha tenido choques diplomáticos con otros países, como Estados Unidos, España, Panamá y Nicaragua.

Una de las mayores polémicas sostenidas por quien encabeza el gobierno mexicano con Estados Unidos ocurrió desde el momento del triunfo de Joe Biden en las elecciones de principios de 2020, ya que el Jefe del Ejecutivo federal optó, a diferencia de varios líderes mundiales, por esperar los resultados oficiales para reconocer el triunfo del demócrata.

A partir de ahí, han ocurrido una serie de desencuentros, como cuando López Obrador envió una carta a su homólogo estadounidense para reclamar el apoyo que el gobierno de la Unión Americana da a organizaciones no gubernamentales mexicanas que son críticas del Presidente. Otro punto de distanciamiento fue generado por la iniciativa de reforma eléctrica de Andrés Manuel López Obrador, que no logró su aprobación en el Congreso, pero en la que el gobierno de México acusó a las empresas estadounidenses de haber sido favorecidas de manera irregular con contratos.

En otra ocasión, el Titular del Ejecutivo planteó una "pausa" en las relaciones con España, tras acusar a las compañías de esa nación europea de haber saqueado a México durante los sexenios anteriores.

"Una pausa para respetarnos y que no nos vean como tierra de conquista. Queremos tener buenas relaciones con todos los gobiernos del mundo, pero no queremos que nos roben, así como los españoles no quieren que les roben de ningún país. Y hacen bien. Pues tampoco queremos nosotros", comentó.

Los roces comenzaron desde 2019, cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador envió una carta al Rey de España, Felipe VI, en la que le pidió disculparse por los actos cometidos durante la conquista.

El gobierno también tuvo un choque con el Parlamento Europeo luego de que se pronunció en contra de la violencia a periodistas en el país.

En respuesta, Presidencia los llamó "borregos" por sumarse a "la estrategia reaccionaria y golpista del grupo corrupto que se opone a la Cuarta Transformación".

"Evolucionen, dejen atrás su manía injerencista disfrazada de buenas intenciones", decía la carta.

En otro episodio, el Mandatario acusó a la canciller de Panamá, Érika Mouynes, de actuar como la "santa inquisición", luego de que rechazó el nombramiento de Pedro Salmerón como embajador en ese país tras las acusaciones en su contra por acoso.

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