Roberto Giordano procesado: sus momentos más polémicos, del "no me peguen" al aplauso para la DGI

LA NACION

Roberto Giordano brilló en la década del 90 como el estilista de las caras más famosas del país. Su trabajo y la cadena de peluquerías que fundó lo llevaron a lo más alto de la fama, pero los problemas económicos y judiciales complicaron la situación del ícono del mundo del modelaje local. Ahora, Giordano se encuentra procesado y embargado por la justicia, además de estar impedido de salir del país, por una denuncia penal realizada por la AFIP.

Roberto Giordano. Procesan, embargan y prohíben la salida del país al empresario

Desde que comenzó su carrera como estilista, Giordano se convirtió en un personaje mediático, con una presencia en televisión que excedió a su trabajo. El autor de frases que se grabaron en el inconsciente colectivo fue protagonista de varias situaciones que resonaron en la opinión púbica durante años.

¡No me peguen, soy Giordano!

El 27 de noviembre de 1995, en el estacionamiento del estadio Monumental de River, Giordano pronunció una de las frases con las que más se lo asocia. En un intento de evitar ser agredido físicamente por la hinchada del club, pidió expresamente que no lo golpeen y se identificó como el famoso estilista que era por ese entonces. "¡Por favor, no me peguen! ¡No me peguen, soy Giordano!", exclamó.

La supuesta "doble vida" de Giordano

En 2015, Roberto Giordano se mostró paseando por las calles de Maldonado de la mano y a los besos con Rossana Melo (42), peluquera que conoció algunos años atrás. Cuando la prensa le tomó esas fotografías, él estaba casado con Mirta Servanda Almirón, su esposa y socia desde hace más de 40 años. Por esa razón, Revista Pronto especuló, por ese entonces, que el estilista estaba viviendo "una doble vida".

Una pregunta incomprensible: el recordado blooper de GiordanoEl día que pidió un aplauso para la Dirección General Impositiva

Ya asediado popr su conducta impositiva, en enero de 2010, Roberto Giordano organizó un desfile en Punta del Este y, al enterarse de que había representantes de la Dirección General de Impuestos (DGI) presentes, pidió un aplauso al público para homenajearlos.

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En pleno Hotel Conrad, Giordano rezongó con periodistas y fotógrafos e ironizó respecto de la presencia de los inspectores uruguayos. "Los de la DGI pidieron seis asientos ¿Dónde están sentados? Uno andaba por ahí tomando mate. no tenemos nada que esconder", dijo Giordano y pidió un aplauso para las autoridades impositivas.

El comienzo de la debacle

En 2014, Giordano acordó una pena de dos años y medio de prisión en suspenso en una causa por evasión. El peluquero estaba acusado de evadir 450.000 pesos de aportes previsionales a sus empleados. Con el paso de los años, la justicia encontró nuevas pruebas de una contabilidad fraudulenta en los negocio de Giordano, y luego de varias idas y venidas, en 2018, el peluquero fue sobreseído. En la causa, el estilista estaba acusado de evadir más de 6 millones de pesos del impuesto a las Ganancias y de IVA entre 2009 y 2012, según el fallo del Tribunal Oral Penal Económico 1. La decisión fue tomada por la jueza Karina Perilli, quien consideró que debía aplicarse de manera retroactiva una norma que elevó el mínimo que por entonces estaba fijado para no pagar los impuestos. Con ese nuevo límite, Giordano logró que la justicia no considere la evasión como un delito penal y así pudo cerrar la causa en su contra.

Un nuevo revés para Giordano

Luego de ser sobreseído, nuevas causas se abrieron en contra del peluquero de los famosos. En la nueva investigación judicial se comprobó que Giordano creó una serie de sociedades en las que designó como autoridades a conocidos suyos "sin capacidad contributiva", aunque quien en realidad manejaba efectivamente estas organizaciones era el empresario.

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Luego, Giordano habría desapoderado a los testaferros de sus bienes y los habría vendido a valores nulos, bajos o transferidos a personas carentes de solvencia económica para afrontar tales adquisiciones. La Justicia también corroboró que el empresario habría ocultado al menos 17 bienes de su propiedad a través de tres sociedades y así defraudó a sus acreedores, entre ellos, el fisco.

De acuerdo con la investigación, las empresas no serían operativas sino que tendrían como única finalidad ser titulares de inmuebles sin ejercer actividad alguna y así el empresario impediría fraudulentamente el cobro de sus deudas. Mientras tanto, y siempre según la investigación judicial, el empresario acumulaba deudas laborales, comerciales, previsionales y tributarias en su cadena de peluquerías.