River y el "efecto Zielinski": el peso específico detrás de la frialdad de los números

Pablo Lisotto
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Las estadísticas necesitan ser interpretadas, siempre. Las estadísticas: Ricardo Zielinski apenas le pudo ganar seis partidos de los 17 que enfrentó a River como entrenador. Sin embargo, aún con ese débil porcentaje de alegrías (casi 33 por ciento), en la última década se convirtió en el mayor verdugo del club de Núñez. La interpretación: el impacto de cada triunfo de un equipo de Zielinski excede la frialdad de esos números.

River está furioso: se impone en el juego, pero los resultados le dan la espalda

Ocurre que la agónica victoria de anoche por 2 a 1, en el último minuto y con 10 hombres en su debut como DT de Estudiantes, se le suma a otros dos grandes impactos, que la valieron dos tropiezos sonoros al Millonario.

El primero, mayúsculo e histórico, ocurrió el 26 de junio de 2011. Esa tarde, en el Monumental, Belgrano, dirigido por el Ruso, le empató 1 a 1 (gol de Guillermo Farré) y mandó a River a la B, en lo que fue su primer descenso a la segunda categoría en 110 años.

Aquella promoción había comenzado con un claro 2 a 0 del Pirata en Córdoba cuatro días antes. Y concluyó con esa igualdad de Farré, que desató el caos en el barrio: los hinchas, destruidos por el impacto deportivo de perder la categoría, prendieron fuego su estadio.

El recorrido de Guillermo Farré, una aventura cruzada por River y Boca, y la tarde mágica de Belgrano

Al respecto, el entrenador recordó aquel acontecimiento en una entrevista con LA NACION: "Se trata de respeto hacia el rival, de ser un buen deportista, de saber ganar. En el fútbol competís y no deseás que al otro le vaya mal, no es tu enemigo. Querés que te vaya bien a vos, y una consecuencia de eso es que pierde el otro. Siempre estuvo y estará ese morbo de la prensa, o del hincha de Boca en este caso, pero hay que tener altura y calidad de deportista para respetar al rival. Nosotros hicimos lo nuestro, lo que deseábamos, lo que teníamos como objetivo: ascender a Belgrano. Punto. El resto vino como consecuencia."

Lo curioso es que otra vez Belgrano y Zielinski fueron los que le dieron la bienvenida a River en su regreso a Primera con otro cachetazo: el 5 de agosto de 2012, por la primera fecha al torneo Inicial, fue triunfo 2 a 1 en Córdoba.

La segunda vez que un equipo de Zielinski amargó a River ocurrió hace 11 meses. El 7 de marzo del año pasado, el equipo de Marcelo Gallardo debía ganar en Tucumán para coronarse campeón de la Superliga. Hubiera sido la primera consagración del Muñeco en un torneo local. Pero Atlético le arrancó un empate, que sumado al triunfo de Boca sobre Gimnasia hizo que la fiesta y la vuelta olímpica se trasladara a la Bombonera.

Hubo otro golpe, no tan significativo, pero golpe al fin: Atlético Tucumán eliminó a River de la Copa de la Superliga en 2019. En la ida había ganado por 3-0 en Tucumán y en la revancha, el 14 de mayo de 2019, los de Gallardo golearon 4-1 en una gran exhibición... Pero justamente el gol de Javier Toledo en el Monumental valió la clasificación del equipo de Zielinski. El mérito fue haber eliminado a un especialista en los mano a mano, como demuestra la historia reciente de River en diferentes copas.

A pesar de esos impactos, como ya se dijo, los equipos dirigidos por el Ruso perdieron más de lo que ganaron cuando tuvieron que enfrentar al Millonario. De hecho, el conjunto del Muñeco incluso le ganó una final de Copa Argentina al Atlético de Zielinski. Ocurrió el 9 de diciembre de 2017 y fue por 2 a 1, en Mendoza.

Aunque el historial marca que los equipos dirigidos por él le ganaron a River en seis ocasiones, igualaron en cuatro y perdieron siete, y que de 51 puntos posibles logró menos de la mitad: 22, lo cierto es que cada vez que Ricardo Zielinski se cruza en el camino del Millonario, una alarma se prende en Núñez. Y en los momentos clave, generalmente se activa..