Es un riesgo a la seguridad nacional que Trump se haya llevado documentos ‘top secret’ | Editorial

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Jon Elswick/AP

La lista de artículos que el FBI retiró de la casa de Mar-a-Lago de Donald Trump incluye más de dos docenas de documentos marcados como “CONFIDENTIAL” y “TOP SECRET”, según una nueva información publicada en un tribunal federal el pasado viernes.

Desde una perspectiva de seguridad nacional, eso es escalofriante.

Pero también había 43 carpetas vacías marcadas como “CLASSIFIED”. ¿Dónde están esos documentos? Es difícil creer que el presidente se llevara carpetas vacías, aunque tal vez ese sea el mejor de los casos. Entonces, ¿qué pasó con esos documentos clasificados?

Eso crea un nuevo nivel de preocupación, especialmente porque la residencia y el club de Trump en Palm Beach han demostrado estar lejos de ser seguros.

Una sola caja, marcada con el número 13, según el “inventario detallado de la propiedad” de los artículos retirados por los agentes federales el 8 de agosto, incluía lo que parece una mezcolanza de cosas: 62 revistas y recortes de prensa, dos documentos marcados como “CONFIDENTIAL”, uno marcado como “TOP SECRET”, una prenda de vestir que puede haber sido un regalo, y 708 documentos y fotos adicionales que carecían de clasificación. ¿Habría sabido Trump si faltaba algo importante?

No es de extrañar que los Archivos Nacionales, y posteriormente el Departamento de Justicia (DOJ), se alarmaran. El método de almacenamiento de Trump parece menos seguro que un garaje suburbano promedio.

Además, la redada en su residencia y club de Palm Beach se produjo después de largas discusiones con los Archivos sobre los documentos que no debía llevarse cuando abandonara la Casa Blanca. Finalmente, Trump y su equipo legal entregaron 15 cajas a los Archivos. Más tarde envió otro lote de documentos al DOJ, en junio, después de una citación del jurado de instrucción.

Pero incluso después de que los abogados de Trump dijeran que habían entregado todo, los funcionarios del DOJ dijeron que el ex presidente guardaba documentos que pertenecían al gobierno federal a la gente de este país, en realidad, incluyendo algunos relacionados con la seguridad nacional.

Incluso Bill Barr, el ex procurador general de Trump, dijo en Fox News que el gobierno fue más que paciente.

“La gente dice que esto no tiene precedentes, pero tampoco tiene precedentes que un presidente tome toda esta información clasificada y la ponga en un club de campo, ¿de acuerdo? ¿Y por cuánto tiempo va a intentar el gobierno recuperar eso?”, preguntó. “Se quedaron con la boca abierta durante un año. Los engañaron sobre las acciones voluntarias que emprendieron. Luego consiguieron una citación judicial. Sienten que también los engañaron en eso. Y los hechos empiezan a demostrar que les han estado tomando el pelo. Y entonces, ¿cuánto tiempo iban a esperar?”.

Otro asunto surgió el lunes, cuando un juez federal designado por Trump dio el inaudito paso de intervenir en la investigación penal y de seguridad nacional al ordenar que un árbitro independiente —”special master” en inglés— revisara los documentos incautados. Fue una sentencia solicitada por Trump, y que de hecho puso en pausa la investigación del FBI. El Departamento de Justicia puede apelar, y eso podría crear retrasos también, pero probablemente ni de lejos como el retraso creado por la búsqueda de un árbitro independiente con suficientes autorizaciones de seguridad para revisar estos documentos altamente sensibles.

Y avanzar en la investigación con la debida rapidez es importante en este caso. No se trata de una simple manipulación de documentos, como la de algún empleado de la empresa que se llevó un plan de reorganización confidencial junto con su planta. Con base en las marcas en esas carpetas y documentos, se trataba de la información más seria que tiene nuestro gobierno, el tipo de información que puede poner en peligro a individuos o a nuestras tropas.

Para enfatizar la importancia de la posible información que tienen estos documentos, el Washington Post reportó el jueves que algunos de estos documentos clasificados contienen información sobre las armas nucleares de un país que no fue identificado en el reportaje. Esto es extremadamente preocupante.

Ningún presidente que realmente se preocupara por el país nos pondría en esa situación. No hace falta ser un genio —incluso uno “estable”— para saber que no se deben mezclar documentos secretos que podrían suponer un riesgo para la seguridad nacional de Estados Unidos con prendas de vestir o recortes de su revista favorita.

El Departamento de Justicia no tenía otra opción. Trump ha creado una pesadilla de seguridad para este país. No importa cuánto pretendan que se trata de política, nada cambia esto.

Nota del editor: Este editorial ha sido actualizado para reflejar el fallo de un juez federal el lunes para nombrar un árbitro independiente, e información reciente publicada el jueves.