El riesgo para la salud de quitarse la cera del oído

Mónica De Haro
·6  min de lectura
Los tapones de cerumen no necesitan ser extraídos al menos que causen síntomas como la hipoacusia, dolor de oído, picor, mareo, acúfenos o si es necesaria una exploración de la membrana timpánica. (Foto: Getty)
Los tapones de cerumen no necesitan ser extraídos al menos que causen síntomas como la hipoacusia, dolor de oído, picor, mareo, acúfenos o si es necesaria una exploración de la membrana timpánica. (Foto: Getty)

Con la cera ocurre como con el vello, nos empeñamos en quitarla y esto, en ocasiones, empeora las cosas. La cera ayuda a atrapar el polvo y la suciedad del exterior, expulsándola hacia fuera. Si te empeñas en retirarla puedes estar haciendo más mal que bien, ya que estasecreción natural protege el conducto auditivo del agua, infecciones, lesiones y objetos extraños.

Lo primero que hay que aclarar es que la cera de los oídosno es un signo de mala higiene. De hecho, es una señal de oídos sanos y normales.

El cerumen -el término médico para referirse a la cera- existe por buenas razones. Entre otras cosas, es un humectante natural que evita que la piel del interior del oído se seque demasiado, atrapa la suciedad y el polvo antes de que puedan penetrar profundamente en el canal, absorbe las células muertas de la piel y los desechos, y evita que las bacterias y otros organismos infecciosos lleguen al oído interno.

Por tanto, no hay razón ni necesidad de andar trasteando ya que los canales auditivos tienen su propio sistema de auto-limpieza y cuando la cera se seca, se suele caer sola sin nuestra ayuda. 

El cuerpo tiene sus propios mecanismos para hacerlo; por ejemplo, el movimiento de la mandíbula al masticar o hablar ayuda a impulsar esas secreciones a través del canal hasta la abertura del oído, donde -como hemos explicado- se secan y se desprenden.

En realidad, en la ducha podemos limpiarlos de un modo sencillo. Basta con dejar que el agua entre en el oído e inclinar la cabeza hacia un lado para volcarla hacia fuera.

Como mucho, puedes pasar el dedo envuelto en una gasa por la parte externa del oído (nada de bastoncillos). El resto saldrá solo. Salvo algunas excepciones. La composición de la cera varía según el origen étnico, la edad, el entorno e incluso la dieta. Algunas personas producen de forma natural mucha cera, o porque presentan algunos factores predisponentes como son:

  • Conducto auditivo externo muy estrecho.

  • Abundantes pelos en el conducto auditivo externo.

  • Sequedad de la piel.

  • La presencia de exostosis (oídos de nadadores) que bloquea la expulsión de la cera de forma natural.

  • El uso de bastoncillos para eliminar los tapones de cera.

  • El uso de prótesis auditivas.

  • El uso de auriculares.

  • El uso de tapones para dormir.

También hay otras personas (especialmente los adultos mayores) en las que el cerumen se vuelve más duro y seco de lo normal. Incluso en estas situaciones, insertar un hisopo dentro del oído no es la respuesta.

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) desaconseja completamente la utilización de bastoncillos para retirar al cera de los oídos. Como te hemos contamos, aconsejan limpiar solo la parte más externa del oído con una toalla o gasa. Nunca introducir objetos extraños para su limpieza ni rascado. 

No pasa nada si manipulas o retuerces suavemente la parte externa, lo que se conoce como pabellones auditivos. Estas partes visibles que tenemos a ambos lados de la cabeza están compuestos por cartílago duro cubierto de piel. Pero si hurgas hacia dentro podrías causarte algún daño y problemas como una sensación de presión en el oído y disminución de la audición.Peor aún, empujar hacia abajo la cera, cerca del tímpano, puede provocar dolorosas infecciones de oído.

Y es que los oídos son poderosos, pero delicados. El martillo, el yunque y el estribo son los tres huesos más pequeños del cuerpo. Actúan como amplificadores, convirtiendo la energía de las ondas de sonido en el aire desde el tímpano al oído interno, y provocan la estimulación del nervio en el cerebro. Los daños que se les pueden causar son muy graves. ¿El motivo? Quela forma rígida y puntiaguda de los hisopos puede dañar la piel, el tímpano y los huesecillos, además de empujar la cera hacia adentro y facilitar la formación de tapones en los oídos. También podría desprenderse el algodón que contienen y quedarse dentro, y no son nada ecológicos. Por eso tampoco hay que usar las uñas o los dedos, pues además de lo anterior, podrías arañar el oído y provocar una herida.

Incluso puede ocurrir que por la presión los huesecillo sean desplazados, se erosionen y hasta desaparezcan provocando una pérdida significativa de la audición. Aunque pueden ser reparados con cirugía o con una prótesis artificial para reemplazar el hueso.

Además, de verdad que todo esto es innecesario porque cuando algo vaya mal lo vas a notar. Hay varias señales que indicarían que se ha acumulado demasiada cera. Estas son las molestias que deberían hacerte sospechar:

  1. Pérdida repentina de audición.

  2. Escuchar la propia voz.

  3. Dolor de oídos.

  4. Picor.

  5. Zumbidos.

  6. Mareos o sensación de inestabilidad. 

En cualquiera de estos casos deberías acudir al especialista para que examine tus oídos y pueda certificar si tienes o no un tapón de cera. Y más importante aún, si esto ha tenido alguna consecuencia.

Si, en efecto, la acumulación de cerumen es un problema, los otorrinolaringólogos recomiendan usar unas gotas para los oídos (en base de agua, como los que contienen agua oxigenada), en base oleosa como el aceite de oliva, y otros hechos de compuestos como el glicerol) que ayudan a remover y ablandar la cera, permitiendo que salga del oído más fácilmente, con una irrigación suave, como durante una ducha. 

Por su parte la Escuela de Medicina Harvard aconseja aplicar las gotas "con la cabeza inclinada para que la abertura del oído apunte hacia arriba, y mantener esa posición durante un minuto para permitir que la gravedad empuje el líquido hacia abajo hacia la cera. Luego, inclina la cabeza hacia el otro lado y deja que el líquido y la cera se escurran".

Aplicar estas gotas podrían ser suficiente para desbloquear el conducto, y con la ayuda del proceso de descamación de la piel ayuda a su expulsión de forma espontánea. En caso de manipular la cera los síntomas pueden empeorar al convertir una obstrucción parcial en una obstrucción total, siendo necesario la extracción con irrigación o aspiración. Esto ocurre cuando hay picor, otitis o cuerpos extraños (suele pasar en niños) y cuando se van a realizar diversos procedimientos como unos moldes para audífonos o antes de la colocación de drenajes transtimpánicos y durante el seguimiento.

En estos casos, el método más seguro es la extracción bajo visión microscópica. Este procedimiento para eliminar los tapones de cera usa un microscopio para magnificar y visualizar mejor el oído, de esta forma se puede extraer el cerumen de forma más segura usando un aspirador o instrumental otológico de diámetro muy pequeño.

Algunos pacientes pueden experimentar vértigo de corta duración, en especial cuando se usa irrigación o con el uso del aspirador en especial en aquellos pacientes con antecedente de cirugías de oído.

Por otro lado, debido al ruido que produce el aspirador, los pacientes que tenganacúfenosprevios pueden experimentar un empeoramiento de los mismos, por tanto se desaconseja este método en pacientes con acúfenos sintomáticos.

Más historias que pueden interesarte:

El método que mejor funciona si te ha entrado agua en el oído

Ménière: 5 formas de vencer la depresión que sigue al diagnóstico

Hipoacusia: cómo saber si estás perdiendo oído

Un tapón de cera, mucosidad acumulada y otras razones por las que oyes mal