¿Ricardo Anaya tiró la toalla en la recta final de las elecciones?

(AP Photo/Ramon Espinosa)

En el cierre de campaña de Ricardo Anaya parece haber disminuido la intensidad de su actividad, esta percepción corresponde a los altos y bajos en su búsqueda del poder, al principio, cuando planteó la alianza del PAN con el PRD y MC, para integrar la coalición Por México al Frente, los medios se ocuparon de él y de las controversias que trajo al interior de su partido y del PRD.

Probablemente el momento dorado de Ricardo Anaya fue el periodo preelectoral, figuró en segundo lugar de las preferencias electorales, sin la competencia del candidato del PRI, José Antonio Meade, a quien tuvo que disputar la posición y enfocar su estrategia en dos frentes, uno para tratar de alcanzar a López Obrador, otro para obstaculizar al candidato del PRI. En esta etapa, los medios se ocuparon
de él porque la disputa era atractiva.

Antes de que empezara la campaña y en su etapa formal, para Ricardo Anaya empezaron las dificultades cuando, en los medios, se ventilaron sus vínculos con empresarios de Querétaro con los que realizó negocios que pusieron en duda su honorabilidad y lo llevaron a dividir sus prioridades, con actos para negar que llevó a cabo transacciones ilícitas. Su imagen de “joven maravilla” se erosionó, se le asoció con actos de corrupción, contrarios al discurso para sus simpatizantes.

Continuaron apareciendo en medios y redes sociales versiones sobre las actividades de Ricardo Anaya para hacer fortuna y financiar su campaña que él negó, pero que lo llevó a radicalizar su discurso al responsabilizar de la “filtración” de esos datos al presidente Peña Nieto y en el último debate, a José Antonio Meade, a ambos los hizo responsables, los acusó de corruptos y amenazó con
llevarlos a la cárcel, en caso de llegar a la presidencia. En esta etapa de su campaña, la final, este discurso predominó sobre sus propuestas de gobierno, los medios restaron importancia a sus dichos por repetitivos y no ser noticia.

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En las ultimas semanas de la disputa por el poder, según las encuestas de opinión, los ciudadanos mantienen a Ricardo Anaya en el segundo lugar de sus preferencias electorales. Su discurso es de acusaciones de corrupción y amenazas de cárcel a Peña Nieto y se mantiene, para los medios, sin aportar noticias que merezcan ocupar los espacios y tiempos de difusión.

Para los medios lo importante en este momento es el resultado de las elecciones el 1 de julio. Hay algunos que descartan el triunfo de Ricardo Anaya y empiezan a plantear el escenario de conflicto que se presentará en el PAN y el PRD como consecuencia de su derrota.

Hace unos días algunos dirigentes y candidatos a puestos de elección popular del PRD, expusieron, en rueda de prensa, que “el desmoronamiento del PRD está a la vista” y declararon que “Anaya y Barrales ya perdieron las elecciones”.

Participaron Vladimir Aguilar García, Secretario de Operación Política del CEN del PRD, Eufrosina Pazarán, de Acude; Jorge Martínez dirigente en Veracruz; Carlos Toledo, coordinador en Guerrero; Teresa Domínguez, candidata suplente al senado; Julio Resendiz y Jaime Almeida, de Iztacalco y Cuajimalpa.

Consideran irreversibles para el PRD, los malos resultados electorales que se avecinan. Explican que entre las razones de la crisis a la que se enfrentarán se encuentra “Una conformación sectaria y a modo en la integración del Frente, orientada a predeterminar las candidaturas de Ricardo Anaya y Alejandra Barrales. Por imponer esas candidaturas se originaron confrontaciones y rupturas al interior de Acción Nacional y del propio PRD”. (El Heraldo, 22 de junio de 2018)

Señalaron que las negociaciones de Anaya con el Frente y con el PRD fueron parciales y excluyeron a gran parte del partido. “Esperamos que esta realidad de derrota para el 1º de julio sirva de lección para los dirigentes de los partidos del Frente”. (El Heraldo)

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Es un hecho que el proceso de integración de la coalición Por México al Frente provocó divisiones en el PAN y PRD. Recientemente en un acto de campaña al que asistió Ricardo Anaya en Ciudad Nezahualcoyotl, en dominio del PRD, Juan Zepeda, de Alternativa Democrática Nacional, le planteó la promesa de que en el Estado de México le conseguirán tres millones de votos.

Por su parte Ricardo Anaya no escatimó elogios para Zepeda, no obstante, “un grueso de los asistentes abandonó sus asientos en pleno discurso del candidato, tal como ha ocurrido en mítines pasados, en Puebla y la Ciudad de México”. (Proceso, 21 de junio de 2018)

En la etapa final de su campaña por la presidencia “Ricardo Anaya ya no es el chico de sonrisa perpetua que está saboreándose la forma en cómo se comerá al mundo. Los golpes han sido fuertes: los que él mismo se ha dado y los que le han dado la realidad y sus opositores. Y todo esto se le nota: en su ausencia de sonrisa. En su cara de enfado, de enojo y de desilusión. En su rostro de derrota.”
(Polemon.com, 22 de junio de 2018)

Terminan las campañas y los ciudadanos razonarán su voto. Qué sea para bien.

 

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