El reverso negativo del oro español en escalada deportiva

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SAMARA REGION, RUSSIA - JULY 18, 2020: A woman's hand is covered with chalk during a rock climbing session on Mount Verblyud (326 m) in the Zhiguli Mountains in Samarskaya Luka National Park. Yegor Aleyev/TASS (Photo by Yegor Aleyev\TASS via Getty Images)
(Photo by Yegor Aleyev\TASS via Getty Images)

La escalada se ha estrenado en 2021 como deporte olímpico y el resultado ha sido realmente bueno para España, que en hombres obtuvo la medalla de oro. Pero, por desgracia, no todo son buenas noticias. El auge y moda de la escalada se está convirtiendo, o se puede llegar a convertir, en un problema para la conservación.

Escalar no es una actividad nueva. De un modo u otro, lleva existiendo miles de años, y como práctica deportiva no es tampoco algo novísimo. Entonces, ¿por qué ahora puede empezar a suponer un problema? Porque hasta ahora ha sido un deporte de nicho, una actividad que no realizaba una gran cantidad de gente. Y eso está cambiando, lo que supone el primer problema.

En este caso, hablamos de escalada en roca, en el entorno natural. Al ponerse de moda, más gente se acerca a las escuelas y vías de escalada en el medio natural, y esto tiene un impacto importante. Incluso si los escaladores son extremadamente respetuosos con el entorno natural, al ir más gente a las zonas de escalada se amplían los impactos: compactación del suelo al haber gente pasando, contaminación acústica - es difícil escalar sin provocar ruido -, equipamiento de vías para escalada deportiva...

Pero este no es el principal problema, o al menos no es el que más preocupa a los expertos en conservación. Es un impacto, y uno bastante obvio que hay que tener en cuenta, pero no el que está despertando la preocupación. Lo que sí lo está haciendo es el uso de magnesia - o magnesio.

En escalada se utiliza la magnesia para ayudar a tener mejor agarre. O al menos esa es la teoría. La idea es sencilla, y se ha heredado de otras disciplinas como la gimnasia deportiva o la halterofilia: como las manos húmedas por el sudor agarran peor, se utiliza una sustancia secante para mejorar el agarre. En concreto, la magnesia.

Que ya, en sí misma, tiene un problema. Porque para conseguir magnesia hay que contaminar, y bastante. El proceso industrial por el que se obtiene la magnesia tiene un impacto ambiental importante, que hay que tener en cuenta.

Pero la situación se complica al usar esta magnesia en la roca. Por una parte, porque provoca una contaminación visual. La magnesia, al menos la más utilizada y la más común, es de color blanco, blanco tiza. Un color poco habitual en el entorno natural, y menos naturales son las marcas que deja en la roca.

¿Esto supone un problema tan grave? Depende de cómo queramos enfocarlo, pero... sí. Modifica el entorno natural, cambia el aspecto del medio en el que viven las especies, y por lo tanto provoca un impacto.

También genera una contaminación química. La magnesia de escalada está compuesta principalmente por carbonato de magnesio, junto con algunos agentes secantes como silicatos. Al usar esta sustancia en el medio natural, y al ser un polvo fino, estos compuestos pasan al suelo, donde afectan a la fauna. Con las lluvias esta magnesia se lava y se mezcla con las fuentes de agua, lo que complica el problema.

Y si esto es un problema en las paredes de roca, lo es aún más en los bloques o boulders. El boulder es otra modalidad de escalada, en la que se escalan "meños", bloques de roca aislados, sin elementos de seguridad como cuerdas. Las alturas son menores, pero muchas veces los pasos son más técnicos y requieren de un atleticismo distinto.

BOULDER, COLORADO - JANUARY 12: Climber Melissa Utomo boulders on Flagstaff Mountain on January 12, 2021 in Boulder, Colorado. Utomo is one of an increasing number of climbers of color calling out what they perceive as racist or sexist route names of climbs in climbing areas. She hopes to get more discussion on the naming of routes and hopes to see first ascentionists, or those who originally put up and named the routes, to consider changing the names of those routes that some perceive as offensive, sexist or racist. Utomo is an Asian American of Indonesian descent. (Photo by Helen H. Richardson/MediaNews Group/The Denver Post via Getty Images)
(Photo by Helen H. Richardson/MediaNews Group/The Denver Post via Getty Images)

Pero los bloques son algo más: son islotes de biodiversidad en mitad de sus ecosistemas. La presencia de estos bloques de roca en mitad de un ecosistema proporcionan unas condiciones muy particulares, que normalmente implican una composición de especies distinta. Y al emplear la magnesia en estos bloques, se afecta a ensamblajes de especies más frágiles, con lo que ello implica.

¿Y no hay alternativa? Sí, existen varias opciones, ya que el problema del impacto, sobre todo el visual, lleva preocupando a los escaladores desde hace tiempo. Por una parte, hay magnesias "ecológicas", que no son de color blanco. Pero esto únicamente soluciona el impacto visual. También se utilizan resinas vegetales como alternativa a la magnesia, e incluso procesados de polen amarillo. En ambos casos, el impacto ambiental es mucho menor, y su efectividad es similar.

O se puede no usar magnesia. Algunos escaladores optan por no usarla, y no sólo por el impacto ambiental. Hay escaladores, puristas del deporte, que consideran que usar magnesia es similar a hacer trampas, ya que ayuda a escalar, pero también a marcar el lugar donde hay que agarrarse.

En cualquier caso, es importante ser consciente del impacto que se pueda tener, y tratar de minimizarlo. 

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