Revelan que Buckingham vetó a minorías étnicas en altos cargos de la casa real

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El Palacio de Buckingham, en Londres
El Palacio de Buckingham, en Londres

LONDRES.- El Palacio de Buckingham negoció en el pasado cláusulas para que la reina y la familia real estuvieran exentos de las leyes que prohíben la discriminación por raza y sexo en el Reino Unido, revelaron documentos exclusivos obtenidos por una investigación de The Guardian.

Según el diario británico, al menos hasta fines de la década de 1960 los “inmigrantes o extranjeros de color” eran excluidos de papeles oficiales en el palacio real. Se desconoce en qué momento esta práctica dejó de aplicarse.

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En 1968, el director financiero de la reina informó a los funcionarios públicos que “de hecho no era la práctica nombrar inmigrantes de color o extranjeros” para puestos de oficina en la casa real, aunque se les permitía trabajar como sirvientes domésticos, según explica el diario. Durante la década de 1960, comenzaron a introducirse en la legislación inglesa leyes de igualdad racial y étnicas.

La documentación, clasificada como confidencial, fue descubierta en los Archivos Nacionales como parte de una investigación en curso del diario, relacionada a un procedimiento parlamentario conocido como “el consentimiento de la reina”, para influir de forma secreta en el contenido de las leyes.

En Reino Unido, este permiso es un mecanismo por medio del cual la soberana autoriza al Parlamento para debatir leyes que puedan afectarla a ella y a sus intereses privados.

El consentimiento de la reina

Como parte de los avances de la investigación del diario inglés, en 1968 el entonces secretario del Interior, James Callaghan, y miembros de su Ministerio dudaban si era necesario requerir el consentimiento de la reina para debatir en el Parlamento un proyecto de ley sobre relaciones raciales.

Para ese momento, Callaghan quería ampliar las leyes de discriminación racial del Reino Unido, que solo prohibían la discriminación en lugares públicos, para que también previnieran el racismo en el empleo o en servicios como la vivienda.

Ese mismo año tuvieron lugar una serie de comunicaciones entre un funcionario del Ministerio de Interior, TG Weiler y Lord Tryon, el guardián de la cartera privada, que era responsable de administrar las finanzas de la reina, y otras personas de su corte.

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Tryon explicaba que el Palacio de Buckingham estaba preparado para cumplir con la ley propuesta, pero solo si disfrutaba de exenciones similares a las proporcionadas al servicio diplomático, que podría rechazar a los solicitantes de empleo que hubieran residido en el Reino Unido durante menos de cinco años.

Para este funcionario, el personal de la reina se dividía en tres tipos: “(a) puestos superiores, que no se cubren con publicidad ni con ningún sistema de designación abierto y que presumiblemente se aceptarían como fuera alcance del proyecto de ley; (b) puestos de oficina, para los que, de hecho, no era costumbre nombrar inmigrantes de color o extranjeros; y (c) puestos domésticos ordinarios para los cuales se consideró libremente a los solicitantes de color, pero que en cualquier caso estarían cubiertos por la exención general propuesta para el empleo doméstico “.

Posteriormente, en la década de 1970, el gobierno promulgó tres leyes para contrarrestar la discriminación racial y sexual en el lugar de trabajo. La legislación facultaba a las personas para presentar sus casos directamente a los tribunales.

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CHRIS JACKSON


El consentimiento de la reina le permite a la soberana autorizar la discusión en el Parlamento de proyectos de ley que podrían afectar sus intereses (CHRIS JACKSON/)

Sin embargo, a los trabajadores de la casa real se le impidió específicamente que lo hicieran, aunque la redacción de la prohibición era lo suficientemente vaga como para que el público no se hubiera dado cuenta de que el personal de la casa real estaba exento.

Un funcionario llegó a señalar que la Ley de Discriminación Sexual de 1975 había sido “aceptable para el palacio, en gran parte porque no señalaba explícitamente a las personas empleadas por Su Majestad en su capacidad personal para una excepción especial” y aún las excluía de su ámbito de aplicación.

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La exención se extendió hasta hoy, luego de que en 2010 la Ley de Igualdad reemplazara a la Ley de Relaciones Raciales de 1976, a la Ley de Discriminación Sexual de 1975 y a la Ley de Igualdad Salarial de 1970. Durante muchos años, la casa real ha sido frecuentemente criticada por emplear a pocas personas negras, asiáticas o de minorías étnicas.

La documentación reaviva las acusaciones de racismo que hizo hace pocos meses Meghan Markle, esposa del príncipe Harry, en una entrevista donde reveló que había recibido comentarios acerca del color de piel de su hijo Archie. A partir del descubrimiento, la denuncias sobre racismo y discriminación de las minorías étnicas en la casa real podrían apoyarse en fundamentos legales.