La revelación del Australian Open: Aslan Karatsev, el arma secreta de Rusia

Sebastián Torok
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Si ya no fuera suficiente con el poderío de Daniil Medvedev (4° del ranking mundial; 24 años), Andrey Rublev (8°; 23) y Karen Khachanov (20°; 24) para encumbrarse como un país dominante en el tenis, Rusia muestra una carta oculta: Aslan Karatsev. Moscovita de 27 años, 114° del ranking y distante del brillo de sus compatriotas, es la revelación del Australian Open. En su primer cuadro principal de Grand Slam, no sólo derrumbó a un Top Ten como Diego Schwartzman [en la tercera ronda], sino que siguió adelante y se ganó un lugar de privilegio, en los cuartos de final, al derrotar, tras reponerse de dos sets a cero en contra, a uno de los más destacados de la nueva generación: el canadiense Felix Auger-Aliassime (20° favorito). Fue por 3-6, 1-6, 6-3, 6-3 y 6-4, en tres horas y 25 minutos. Su próximo rival será Grigor Dimitrov (18°).

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Séptimo tenista hombre en la Era Abierta en llegar a los cuartos de final en su debut en certámenes de Grand Slam, Karatsev (diestro, con revés de dos manos y 1,85 metros) estuvo ausente del circuito durante seis meses por una lesión de rodilla 2017 ("A partir de ese momento fue difícil recuperar el tenis", dijo). En 2018 y 2019 su hábitat fueron los Futures y Challengers, la tercera y segunda categoría del tenis profesional, respectivamente. En 2020 comenzó jugando la final de un Challenger en Bangkok y se sentía envalentonado, pero la pandemia canceló el tour durante cinco meses y se frenó. Cuando se volvió a levantar el telón del tenis, llegó lo mejor de su repertorio: final en el Challenger de Praga I (perdió con Stan Wawrinka), pocos días después logró el título en Praga II y en Ostrava, consiguió su primer éxito frente a un Top 50 de la ATP (vs. Tennys Sandgren, en San Petersburgo, donde fue invitado) y cerró la temporada siendo 112°. El 2021 no podría empezar mejor: superando, en Doha, la clasificación del Abierto de Australia y, por ende, integrando el equipo ruso de la ATP Cup en Melbourne que ganaría el trofeo al derrotar a Italia. No jugó en singles, pero sí tres desafíos en dobles, junto con Rublev y Evgeny Donskoy.

Había disputado nueve clasificaciones de Grand Slam, Karatsev, pero nunca había podido cruzar la frontera. Sobre el cemento del Complejo Internacional de Tenis y Squash Khalifa (escenario habitual del ATP qatarí), a 12.000 kilómetros de Australia, lo consiguió. Hoy, disfruta de la mejor parte de su trayectoria. "Fue un viaje largo. Tuve mucho trabajo. Pero valió la pena, aquí estoy", destacó, en pocas palabras, el ruso, entrenado por el bielorruso Yahor Yatsyk.

Karatsev escribe capítulos de una historia de superación: es el primer jugador en alcanzar los cuartos de final en su primer Grand Slam desde que lo lograra el alemán de origen rumano Alex Radulescu en Wimbledon 1996. Se erigió, además, como el primer tenista procedente de qualy en llegar a los mejores ocho de un major desde el australiano Bernard Tomic en Wimbledon 2011. Y en el Abierto de Australia, puntualmente, es apenas el tercer tenista en lograrlo, tras el local Bob Giltinan, en 1977, y el croata Goran Ivanisevic, en 1989. Una vez que se actualicen el ranking de la ATP integrará, por primera vez, el Top 100.

En cuatro partidos disputados, Karatsev suma 39 aces. El match ante Auger-Aliassime fue el primer que disputó a cinco sets. "Me siento bien. Un poco cansado, por supuesto, pero bien", advierte. Y aporta: "He estado trabajando muy duro y ahora se han dado los resultados. Nunca sabés cuándo se va a dar. Y ha sido aquí". Con la atención del mundo de las raquetas puesta en Medvedev y Rublev, pocos repararon en Karatsev. Es el arma secreta de Rusia en el tour.