Otro revés para Mendoza: el Gobierno le bajó el pulgar a las reuniones familiares

Pablo Mannino
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El gobernador mendocino, Rodolfo Suárez, pidió a la Nación el regreso de las reuniones familiares, pero hubo un rotundo "No" en tiempo récord
Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Aguilar

MENDOZA.- La tensión entre la provincia cuyana y la Casa Rosada tuvo un nuevo capítulo. Ahora, el Gobierno nacional decidió rechazar el pedido local para el regreso de las reuniones familiares. De esta manera, la solicitud hecha por el gobernador Rodolfo Suárez, de extracción radical, fue denegada por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero. Lo llamativo, a diferencia de otras oportunidades, es que la respuesta llegó en tiempo récord: la autorización fue pedida durante la mañana del lunes y desestimada al mediodía.

De esta forma, en la tierra del sol y del buen vino, las familias no podrán reencontrarse legalmente, aunque la realidad indica todo lo contrario, en medio de un aumento progresivo de los casos de coronavirus.

Según pudo observar LA NACION, son cada vez más los grupos de personas que deciden reunirse en espacios cerrados o domicilios particulares, ante la falta de controles oficiales. Es más, es creciente el número de allegados y amigos que se juntan por las noches en sus viviendas, cuando sólo está permitido hacerlo en un restaurante, hasta 6 personas por mesa. De hecho, en el pedido de autorización, Suárez indicó que de aprobarse oficialmente este tipo de encuentros asumía la correspondiente fiscalización.

Por qué la respuesta fue "No"

Fue el propio Ejecutivo local el encargado de dar a conocer la rápida negativa de la Nación. El escrito pedía que "dentro del ámbito provincial, se exceptúen de la obligación del aislamiento social, preventivo y obligatorio y de la prohibición de circular, las reuniones familiares". Sin embargo, la respuesta por parte del Gobierno llegó pronto y fue negativa. Entre los fundamentos, desde el equipo de Alberto Fernández, indicaron: "En los lugares sometidos a ASPO no se pueden autorizar debido al artículo 17 del decreto 814/20, que explica que en ningún caso se podrá autorizar la realización de eventos o reuniones sociales o familiares en espacios cerrados o en domicilios particulares".

Por su parte, en la solicitud del gobernador se establecía que la provincia "asumirá las tareas de fiscalización necesarias para garantizar el cumplimiento del aislamiento social, preventivo y obligatorio, de los protocolos vigentes y de las normas dispuestas en el marco de la emergencia sanitaria y de sus normas complementarias, incluyendo la observancia de los protocolos relativos a las actividades y servicios exceptuados del aislamiento social, preventivo y obligatorio".

De esta manera, ocho comunas clave de la provincia, entre ellas la capital local, deben mantenerse con las restricciones vigentes, que incluyen la prohibición de reuniones familiares y la circulación por DNI. Antes de las medidas que tomó el Presidente y que renovó días atrás, Suárez había liberado el movimiento en toda la provincia, por lo que tuvo que dar marcha atrás.

Sin embargo, en la práctica, es de escaso cumplimiento. Mendoza se encuentra prácticamente "abierta", en todos los sentidos. Por eso, desde el gobierno local quieren que Nación avale y "blanquee" esta situación, teniendo en cuenta que las autoridades locales apuestan al equilibrio entre salud y economía.

La relación tirante entre el Ejecutivo nacional y la administración mendocina, uno de los principales bastiones radicales en todo el país, viene in crescendo desde el inicio de la pandemia. Así, no sólo se frenaron obras claves, sino que las autoridades locales denuncian un reparto "discrecional" de los fondos.

Desde que la enfermedad llegó a la provincia, a mediados de marzo, ya se han infectado 42.263 personas de Covid-19. En tanto, 24.026 ciudadanos lograron recuperarse. Sin embargo, 713 perdieron la vida.