Resurge el tianguis de pirotecnia de San Pablito

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TULTEPEC, Méx., enero 2 (EL UNIVERSAL).- El Covid, tronador que lanza luces de colores y diamantina, los Minions y cigarros de luz son parte de la creatividad de los pirotécnicos ante la adversidad de la pandemia, y de los accidentes que provocaron el deceso de 13 artesanos y más de una treintena de lesionados en 18 explosiones registradas durante 2021, la mayoría de ellos, ocurridos en talleres clandestinos en la capital de la pirotecnia.

"Vivir en Tultepec es vivir la pirotecnia, el olor a pólvora; crear nuevas formas de colores explosivos y disfrutar. Te juegas la vida y das vida. Es una forma de manutención, es la adrenalina de sentir estar vivo, de arriesgar y celebrar", expresa Felipe Solano, maestro de la pólvora.

Tultepec tiene una población de 160 mil habitantes. De ellos, cerca de 30 mil viven directamente de la actividad pirotécnica, y la mayoría conoce los riesgos que implica vivir y crecer entre la pólvora, señala.

A cinco años de la explosión que dejó 42 muertos y más de 60 heridos, y tras casi dos años de pandemia, en que se suspendieron las fiestas patronales y "nos quedamos sin ventas", el tianguis de San Pablito y sus 206 productores y locatarios vieron reactivar su economía apenas en el pasado mes de diciembre.

María Isabel Arellano Rojas, de la Muñequita de trapo, artesana de la pólvora muestra El Covid, una de las últimas creaciones de los artesanos que juegan y ríen de la pandemia y de la adversidad, que junto con el Picachú y los Minions, así como las luces tradicionales de hasta metro y medio de largo para las posadas, son de los productos más vendidos durante esta temporada.

"Soy maestra pirotécnica, arte que heredé de mi madre", dice y lamenta que han vivido casi dos años sin ventas, "porque la pandemia afectó tanto a los grandes castilleros como a los jugueteros, porque nos cerraron las quemas en las iglesias".

No obstante, en 2021, por almacenamiento de producto y por tratar de reactivar su economía sin cuidar las medidas de seguridad, se registraron al menos 18 explosiones que volvieron a cimbrar a la capital de la pirotecnia y dejaron un saldo fatal de 13 artesanos muertos y una treintena de lesionados.

Apenas el 11 de diciembre, una intensa explosión dejó como saldo dos artesanos muertos y 15 jóvenes heridos en un polvorín ubicado junto al Deportivo Oriente, sitio donde se realizaba una verbena junto a los talleres de pirotecnia autorizados por la Sedena en la zona urbana, admitieron autoridades locales.

"El gran entuerto de Tultepec es que no podemos terminar con el clandestinaje, porque mucha gente vive de esto, cierra mecha, pone mecha en sus casas", admitieron autoridades locales.

"Las medidas de seguridad las vamos a seguir impulsando, como el producir sólo en la zona de La Saucera, permitida y regulada por la Sedena, así como vender sólo en el tianguis de San Pablito, pero el clandestinaje va a seguir, nunca vamos a regularizar al 100%, siempre hay quien se exponga en su casa en aras de tener un ingreso", reconocieron.

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