Patricia Bullrich fue exceptuada de la fila y votó en menos de 30 minutos

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Patricia Bullrich llegó a La Rural de Palermo para votar, empezó a hacer la cola y le avisaron que los mayores de 60 años entran directamente
Hernán Zenteno

El reloj marcaba las 13 horas clavadas del caluroso mediodía porteño cuando Patricia Bullrich se aproximó al predio de La Rural para emitir su sufragio. En principio, su intención era sumarse a la larga fila de pacientes vecinos que soportaban las altas temperaturas, pero los organizadores del comicio le indicaron que pasase directamente, al igual que todos los mayores de 60 años. Finalmente, aceptó.

Antes de votar, la exministra de Seguridad y presidenta de Pro se mostró optimista por los resultados electorales de las PASO y apuntó contra el Gobierno al señalar que las primeras cifras de los comicios deberían estar cerca de las 21 y no de las 23 como indicó el oficialismo.

“De acuerdo a lo que conocemos del sistema nosotros consideramos que a las 21 ya va a haber una cantidad de datos importantes de cada provincia, entonces Juntos por el Cambio hizo un pedido formal, a través de Alfredo Cornejo”, señaló la exministra de Seguridad. Y agregó: “No entendimos por qué el Gobierno dijo que era a las 23 [por los resultados]. Eso es para esperar lo que ellos quieren. No nos importa que el resultado sea a favor o en contra, de una provincia u otra. Lo que queremos es la ley, la institución”.

Sobre la posibilidad de solicitar la extensión del horario como solución a las largas demoras de esta mañana, respondió que “lo considerarán”. En paralelo, la jueza María Servini decía que “no descarta que se extienda el horario de votación”.

Fue una jornada atípica, en la que muchos porteños no acudieron a la cita electoral por falta de interés o complicaciones causadas por la pandemia. Pero ese no fue el escenario que se vio en el predio ubicado sobre la Avenida Sarmiento. Al menos, a esa hora, porque después, las caras de impaciencia comenzarían a multiplicarse y muchos presentes volverían a sus hogares. “Ojalá vuelvan a votar”, opinaba Bullrich mientras veía a algunas personas desprenderse de la fila.

Su ingreso al predio se desarrolló de manera pacífica y sin repudios por parte de las personas que caminaban a su lado. En efecto, muchos jóvenes se aproximaron y le pidieron que se tome una foto con ellos, o que les envíe un saludo de “fuerza” y “ánimo” a sus familiares. Bullrich accedió a todos los pedidos.

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En respuesta a una pregunta que se le hizo minutos después, respondió, con un matiz de humor: “No voy a decir quién creo que va a ganar, porque ya lo sé”. Desde que pasó la barrera de la gente y la prensa, demoró 30 minutos en votar. Era un indicio de que adentro la fila no se movía con fluidez.

Cuando salió, no desapareció la demanda de simpatizantes por intercambiar palabras con ella; o de, al menos, lograr un choque de puños.

En los minutos previos a subirse a su auto, Bullrich reflexionó sobre la gestión del gobierno de Alberto Fernández y opinó qué debería suceder -según su opinión- para que haya un diálogo, o quizás un acuerdo, entre los dos partidos políticos más importantes del país. “¿Sentarse a dialogar?”, se preguntó antes de formular su respuesta. “Desde que comenzó [el gobierno del Frente de Todos] nunca tuvieron al diálogo como propuesta. Si dialogar significa respetar la Constitución, sacar la reforma de la Justicia y no votar jueces como lo hacen; es decir, un cambio radical; sí, uno se puede sentar a hablar. Pero si es para continuar este camino, ahí no tenemos nada que dialogar”. Luego, se subió a su auto y se fue raudamente.

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