Resuelto el misterio de por qué la superficie de la Luna se calentó tras la llegada del hombre

Quizás no lo sepas, pero tan pronto los astronautas estadounidenses pusieron un pie en la Luna, la temperatura del satélite de la Tierra subió dos grados centígrados. ¿Cómo era esto posible?

Seiichi Nagihara, un científico de la Universidad Tecnológica de Texas, sospechó que la clave para explicar esta misteriosa “ola de calor” lunar estaba en las lecturas de temperatura registradas por los astronautas del Apolo entre 1971 y 1977. El único problema era que cientos de carretes de cinta magnética con esos registros desaparecieron hace casi 40 años, debido a un error de archivo.

El astronauta Jim Irwin de la expedición Apolo 15 en la Luna en 1971. Foto: Space.

Los astronautas plantaron por primera vez sondas de temperatura en la superficie lunar durante las misiones Apolo 15 y 17, en 1971 y 1972. Estas sondas transmitieron datos constantemente al Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston hasta 1977, pero solo se archivaron los primeros tres años de grabaciones con el Centro Nacional de Datos de Ciencia Espacial.

Después de una agotadora búsqueda de 8 años, Nagihara y sus colegas han rastreado y restaurado más de 400 carretes de esas cintas perdidas de la NASA. Equivalen a cerca de tres meses de registros de temperatura tomados en 1975 y fueron halladas el Centro Nacional de Registros de Washington en Suitland, Maryland.

En un nuevo estudio publicado en el Journal of Geophysical Research: Planets, los investigadores utilizaron estas cintas para proponer una hipótesis lógica que explica el aumento de la temperatura: la culpa fue de los propios astronautas.

Según el nuevo estudio, los 12 astronautas del Apolo que caminaron en la Luna entre 1969 y 1972 “barrieron” y expulsaron tanto polvo en su recolección de muestras que revelaron enormes franjas de tierra más oscura y más absorbente de calor que pueden no haber visto la luz en miles de millones de años.

En solo 6 años, este suelo recientemente expuesto absorbió suficiente radiación solar para elevar la temperatura de la superficie de la Luna en hasta 3,6 grados F (2 grados C), encontró el estudio.

Apollo 17. Foto: Newsweek

“Realmente se pueden ver las huellas de los astronautas, donde caminaron”, dijo el coautor del estudio Walter Kiefer, un científico principal del Lunar and Planetary Institute en Houston, tras examinar las cintas. “Y podemos ver… donde rasparon la suciedad, y lo que deja atrás es un camino más oscuro. En otras palabras”, dijo Kiefer, “los astronautas caminando sobre la Luna cambiaron la estructura del regolito”, o sea, la capa de depósitos superficiales sueltos y heterogéneos que cubren roca sólida.

Después de varios años de extraer y analizar los datos de los carretes de cintas viejas recuperadas, los investigadores descubrieron que las sondas plantadas cerca de la superficie de la Luna registraron un salto de temperatura mayor y más rápido que las sondas plantadas en lugares más profundos. Esto apunta a que el pico de temperatura estaba comenzando en la superficie, dijeron los investigadores.

Un estudio rápido de fotos de la superficie lunar tomadas por la Cámara del Orbitador de Reconocimiento Lunar proporcionó otra pista crucial. Las fotos mostraron que las áreas cercanas a los sitios de alunizaje del Apolo estaban entrecruzadas con vetas oscuras donde los astronautas habían caminado o conducido sobre la superficie lunar, aparentemente pateando una gran cantidad de polvo.

De hecho, agregaron los investigadores, el simple acto de instalar las sondas de temperatura puede haber modificado las mediciones de esas sondas al alterar el entorno de la superficie alrededor de los instrumentos y aumentar significativamente la temperatura de la superficie.

“En el proceso de instalación de los instrumentos, en realidad puede terminar perturbando el entorno térmico de la superficie del lugar donde se desea hacer algunas mediciones”, dijo Nagihara a la Unión Geofísica Americana. “Ese tipo de consideración sin duda se aplica al diseño de la próxima generación de instrumentos que algún día se desplegarán en la Luna”.