Restricciones: gastronómicos sacaron las parrillas a la calle en Mar del Plata para protestar

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Gastronómicos protestan cocinando en la vereda de la parrilla Los Cardales, en Mar del Plata
Mauro V. Rizzi

MAR DEL PLATA.— Una simple letra lo hizo. En un decreto presidencial que a principios de mes reglamentó el ritmo de restricciones se encadenaban con una “y” dos variables sanitarias a cumplir. En el siguiente, ahora vigente, esos mismos conceptos quedaron conectados por una letra o, que se convirtió en el el gran empujón para que esta ciudad en particular quede, a partir del próximo lunes, sumergida en una instancia de mayores limitaciones para la dinámica comercial y productiva en el distrito.

Ya sin posibilidad de marcha atrás frente a lo normado, el intendente de General Pueyrredon, Guillermo Montenegro, cuestionó lo que entendió como un cambio de reglas del juego. “Cuando se cambian los parámetros objetivos se confunde a la gente”, dijo durante la conferencia de prensa que brindó esta tarde tras conocer la resolución del gobierno provincial, que incluyó a este partido de General Pueyrredon en Fase 2, un escalón por debajo del que había mantenido durante los últimos meses.

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Esto significará que no se retomarán las clases presenciales ni la atención a clientes en salón en ninguno de los servicios considerados no esenciales. Referentes locales de la gastronomía y hotelería así como sectores de la industria y el comercio ya anticiparon que el próximo lunes, más allá de lo dispuesto por la provincia, abrirán sus locales “sí o sí”. De hecho hoy ya hubo un anticipo, con propietarios de restaurantes que cocinaron en la calle, a modo de protesta.

Mar del Plata tuvo cifras récord de contagios de coronavirus la semana pasada, con hasta 491 positivos en un mismo día, cifra a la que también se llegó por un mayor ritmo de testeos. Esta semana volvió a un promedio por debajo de los 400 casos. Pero al mismo tiempo tuvo una merma en la demanda de internaciones de alta complejidad.

Montenegro, que destacó la vocación de diálogo con las autoridades provinciales y nacionales, interpretó que la modificación de la norma derivó en un directo perjuicio para Mar del Plata, ciudad que siempre está en los escalones más altos de los índices de desocupación del país.

“Nos cambiaron los parámetros y se generó confusión, cuando lo que necesitamos es previsibilidad”, dijo el jefe comunal para resaltar esa queja por condiciones que antes (DNU 287/21) exigían tener un determinado número máximo de contagios y –al mismo tiempo- de ocupación de camas de unidades de terapia intensiva (UTI) para descender de fase. En el reciente DNU que prorroga y ajusta el anterior alcanza con no lograr uno de esos dos objetivos.

Nuevos parámetros sanitarios

Según admitió el propio jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, los hospitales y clínicas de General Pueyrredon tienen hoy en uso el 63% de las camas UTI, lejos de aquel límite de 80% que se debía superar para caer de fase. En aquel porcentaje también se incluyen pacientes derivados de otros distritos de la zona.

Montenegro confirmó que acatará las nuevas medidas provinciales pero advirtió que con estos nuevos parámetros sanitarios que entraron en vigencia, para que Mar del Plata regrese a Fase 3 debería tener un promedio máximo de 235 casos diarios de manera ininterrumpida durante 14 días. “Y eso es realmente complejo”, resaltó sobre lo que significaría bajar en apenas una quincena casi la mitad de los actuales registros.

El malestar crece entre comerciantes y empresarios que, si bien aceptaron y cumplieron con estos casi diez días de nuevas restricciones, insisten que a partir del lunes volverán a la actividad en lo que consideran su única alternativa para no derivar a corto plazo en un cierre definitivo. “Vamos a controlar, pero los mayores esfuerzos los vamos a seguir poniendo en las reuniones clandestinas”, comprometió el intendente.

Igual los primeros gestos de protesta ya asoman. Este mediodía sacaron parrillas a la calle en el restaurante de esquina Solís y Marcelo T. de Alvear. Casi un deja vú de un reclamo similar que habían hecho el año pasado. “Nosotros podemos aceptar los cierres, los que no se puede es no tener un plan, no podemos vivir entre parches”, coincidieron aseguró Esteban Rabini y Esteban Usaín, responsables de parrilla Los Cardales y el Rey del Calzón. “Que hablen con científicos, que armen un plan de cierres, pero necesitamos trabajar”, dijeron quienes tienen seis y diez empleados a cargo, respectivamente.

Mar del Plata tiene antecedentes de aires de rebeldía desde el inicio del aislamiento social, en marzo pasado. A mitad de año fue el gremio de la construcción el que desafió al sistema provincial de fases y volvió a las obras desde lo que llamaron “paro a la japonesa”. Los siguieron gastronómicos y otros rubros, que desde septiembre abrieron locales al público cuando la normativa todavía lo prohibía.

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