Restricciones por el coronavirus: la Ciudad y la provincia de Buenos Aires debaten las nuevas medidas antes de la reunión con la Nación

Jaime Rosemberg
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El jefe de gabinete, Santiago Cafiero, recibe a su par porteño, Felipe Miguel, para consensuar la etapa que se viene;
Presidencia

Mientras el presidente Alberto Fernández inicia su visita al impenetrable chaqueño para un acto junto al gobernador Jorge Capitanich, la Nación, la Ciudad y la provincia de Buenos Aires intercambian mensajes para intentar llegar a “los mayores acuerdos posibles” antes de la expiración del DNU vigente, mañana por la noche, en el combate a la segunda ola de coronavirus.

En la jornada previa del anuncio presidencial de nuevas medidas restrictivas -el Presidente repasará el borrador del DNU a su vuelta de Chaco y se publicará mañana, afirmaron a LA NACION cerca del Fernández- el jefe de gabinete bonaerense, Carlos Bianco, y su par porteño, Felipe Miguel, intentan arribar “con posiciones consensuadas” a la reunión final prevista para hoy con el jefe de gabinete, Santiago Cafiero, que finalmente será telefónica y no presencial.

Coronavirus: Axel Kicillof busca el aval de los intendentes para endurecer las restricciones a la circulación

Más allá del acuerdo global sobre la gravedad de la situación de “meseta alta no sostenible en el tiempo” de fallecidos, ocupación de camas de terapia intensiva y contagios, el acuerdo general sobre mayores controles y “reducir la circulación” de personas no se traslada a las clases presenciales. Para la provincia, la suspensión vigente por 15 días, que la Ciudad no acató, debería mantenerse por otro período en atención a la “saturación” del sistema sanitario, mientras que la ciudad insiste en que “la escuela no contagia” pero se muestra dispuesta a analizar “alternativas intermedias” de presencialidad acotada como propuso el ministro de Educación Nicolás Trotta “según niveles o edades”, siempre que sea por sólo dos semanas.

Hasta ahora, los acuerdos en el AMBA pasan reforzar el control de los accesos -ayer en el Ministerio de Seguridad funcionarios nacionales y porteños acordaron cerrar algunos ingresos a la Ciudad en la avenida general Paz- y estudiar la posibilidad de revisar permisos de rubros “esenciales”, que hoy conforman un listado “demasiado amplio”, según coinciden en la Casa Rosada. La Ciudad, además, espera “colaborar” con la suspensión de algunas actividades profesionales hoy permitidas. “Todo lo que sea adentro es revisable, lo de afuera intentaremos dejarlo como está”, aseguran desde el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta.

La necesidad de reducir la circulación es un punto de acuerdo entre la Nación, la Ciudad y la provincia de Buenos Aires.
Tomás Cuesta


La necesidad de reducir la circulación es un punto de acuerdo entre la Nación, la Ciudad y la provincia de Buenos Aires. (Tomás Cuesta/)

En los últimos dos días, el Presidente reclamó a los gobernadores de todo el país que acaten las medidas ya vigentes, como las restricciones de circulación nocturnas (vigentes en el AMBA a partir de las 20), aunque se encontró con “realidades distintas” y con la negativa de varios mandatarios a regresar a fase 1, como habían esbozado desde la gobernación de Axel Kicillof.

El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, dejó en claro que no cree que la actual situación sanitaria sea “el pico”, que llegaría sí con el invierno. Y anunció que, con sólo el el 31,7 por ciento de las camas críticas ocupadas, no avanzará en grandes restricciones y menos aún irá a fase 1. “Cada provincia tiene que aplicar las medidas que considere acordes a la situación epidemiológica de cada distrito”, dijo el mandatario cordobés, que estuvo de acuerdo, no obstante, en la necesidad de acotar la circulación para intentar bajar la cantidad de contagios. El jujeño Gerardo Morales, en tanto, anticipó que en su distrito “las aulas están abiertas” y así continuarán por las próximas semanas.

Otros gobernadores propusieron medidas alternativas, como el catamarqueño Raúl Jalil, quien implementó un sistema de semáforos para determinar la gravedad de la situación sanitaria en cada localidad, en base a un índice que surge de combinar indicadores como la tasa de contagios, la población objetivo, la cantidad de vacunados, la población ya inmunizada por contagio, la tasa de internación y la cantidad de camas disponibles. Es uno de los sistemas que la Casa Rosada tomará en cuenta antes de la publicación del DNU.