Fin del misterio: los restos sin control de un cohete chino caen sobre las aguas del sudeste asiático

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Así se verá la estación espacial china, Tiangong 3, cuando esté terminada
Así se verá la estación espacial china, Tiangong 3, cuando esté terminada - Créditos: @Shutterstock

NUEVA YORK.- Los restos de un gran cohete chino volvieron a entrar este sábado en la atmósfera terrestre sobre el Océano Índico, tras varias horas de tensión e interrogantes sobre dónde haría su ingreso dada su descontrolada trayectoria.

La Agencia Espacial Tripulada China dijo en la red social Weibo que la mayoría de los restos se habían quemado en la reentrada sobre el Mar de Sulu, una masa de agua entre la isla de Borneo y Filipinas.

La posibilidad, por mínima que fuera, de que los restos del cohete pudieran impactar en una zona poblada del planeta había llevado a gente de todo el mundo a seguir su trayectoria durante días.

Esta foto tomada de una pantalla muestra a los astronautas chinos Zhai Zhigang y Wang Yaping completando tareas fuera del módulo principal de la estación espacial Tianhe, vistos desde el Centro de Control Aeroespacial de Pekín (Archivo)
Esta foto tomada de una pantalla muestra a los astronautas chinos Zhai Zhigang y Wang Yaping completando tareas fuera del módulo principal de la estación espacial Tianhe, vistos desde el Centro de Control Aeroespacial de Pekín (Archivo)

El administrador de la NASA, Bill Nelson, se había quejado de que China “no compartió información específica sobre la trayectoria de su cohete Long March 5B al caer a la Tierra”.

Nelson añadió que todos los países deberían “compartir este tipo de información con antelación para permitir predicciones fiables sobre el riesgo de impacto de los desechos, especialmente en el caso de los vehículos pesados, como el Long March 5B, que conllevan un riesgo significativo de pérdida de vidas y propiedades”.

El cohete en cuestión se lanzó el domingo pasado, llevando al espacio un módulo de laboratorio que se añadió a la estación espacial china, Tiangong. Normalmente, los grandes refuerzos de los cohetes caen inmediatamente a la Tierra después de ser lanzados. Sin embargo, el cuerpo central de 23 toneladas del Long March 5B acompañó al segmento de la estación espacial hasta la órbita.

Debido a la fricción causada por el roce del cohete con el aire en la parte superior de la atmósfera, pronto empezó a perder altura, realizando lo que se llama “reentrada incontrolada” de vuelta a la Tierra.

En los últimos días, los observadores del espacio habían previsto posibles reentradas sobre gran parte del planeta. En el último día, la predicción se hizo más precisa, pero incluso entonces los pronosticadores no estaban seguros de si caería sobre el Índico, frente a México o en el Atlántico.

Los habitantes de Sarawak, una provincia de Malasia situada en la isla de Borneo, informaron en las redes sociales del avistamiento de los restos del cohete, y muchos creyeron al principio que la pirotecnia era una lluvia de meteoritos o un cometa.

Este fue el tercer vuelo del Long March 5B, el mayor cohete de China. El programa espacial del país necesitaba un vehículo tan grande y potente para llevar piezas a la órbita para el montaje de su estación espacial.

China planea operar la nueva estación Tiangong durante al menos una década, invitando a otras naciones a participar. Tiangong es más pequeña que la envejecida Estación Espacial Internacional, que se retirará en 2030 según los planes actuales de la NASA, aunque Rusia ha dado señales contradictorias sobre cuánto tiempo seguirá participando.

La incertidumbre sobre el lugar de la caída daba para muchas especulaciones. Si se estaba en Chicago o en cualquier otro lugar por encima de los 41,5 grados de latitud norte o en la Antártida o en el extremo sur de Sudamérica por debajo de los 41,5 grados de latitud sur (al sur de la Argentina), no había duda de estar perfectamente a salvo.

Un visitante toma fotos de réplicas de cohetes espaciales de lanzamiento en la Feria Aérea China de 2021 en Zhuhai
Un visitante toma fotos de réplicas de cohetes espaciales de lanzamiento en la Feria Aérea China de 2021 en Zhuhai

Es posible que la agencia espacial china haya decidido que se trataba de un riesgo aceptable, apostando que el peligro para un pequeño número de lanzamientos no es lo suficientemente alto como para justificar los costos de cambiar el funcionamiento del cohete.

Hasta ahora se habían producido otros dos lanzamientos del Long March 5B. El primer cohete cayó en una aldea de Costa de Marfil, en el oeste de África, y causó algunos daños materiales pero no hubo heridos. El segundo cohete se estrelló en el Océano Índico.

Cuando el Satélite de Investigación de la Atmósfera Superior de la NASA realizó una reentrada descontrolada en 2011, la NASA calculó una probabilidad de 1 entre 3200 de que alguien pudiera resultar herido. Acabó cayendo en el Océano Pacífico.

Normalmente, entre el 20% y el 40% de un cohete o satélite sobrevive a la reentrada, dijo Muelhaupt, lo que sugeriría que entre 10.000 y 20.000 libras del propulsor chino llegarían a la superficie de la Tierra, es decir entre 4500 y 9000 kilos.

¿Es China el único país que realiza reentradas sin control?

Tras sufrir una avería, Cosmos 954, un satélite de reconocimiento soviético con un reactor nuclear a bordo, se desintegró sobre el noroeste de Canadá en 1978 y esparció restos radiactivos. La primera estación espacial estadounidense, Skylab, realizó una reentrada incontrolada en 1979, y grandes trozos aterrizaron en Australia Occidental.

En su mayor parte, las organizaciones que lanzan grandes cohetes y satélites hoy en día toman precauciones para asegurarse de que sus desechos espaciales no caigan sobre zonas pobladas. Sin embargo, a veces ocurre, como en 2021, cuando una avería en la segunda etapa de un cohete SpaceX Falcon 9 impidió que sus motores lo dirigieran a una reentrada segura. Los escombros cayeron sobre una granja en el centro de Washington. No hubo heridos en ese incidente; la segunda etapa del Falcon 9, de cuatro toneladas, es considerablemente más pequeña que el cohete Long March 5B, de 23 toneladas.

La cápsula de regreso de la misión tripulada espacial Shenzhou-13 tras su aterrizaje en Dongfeng, en la Región Autónoma de Mongolia Interior (Archivoi)
La cápsula de regreso de la misión tripulada espacial Shenzhou-13 tras su aterrizaje en Dongfeng, en la Región Autónoma de Mongolia Interior (Archivoi)

En 2003, cuando el transbordador espacial Columbia se desintegró al volver a entrar en la atmósfera, los restos se esparcieron por el este de Texas y el sur de Luisiana. Se recuperaron casi 85.000 libras (38.000 kilos) de restos del Columbia; ninguna de las piezas causó lesiones.

El Long March 5B es único para la cohetería moderna en el sentido de que China no ha puesto ningún esfuerzo en controlar la reentrada de algo tan grande.

Entonces, ¿por qué China opera un cohete tan grande de esta manera?

La mayoría de los cohetes grandes tienen dos o más etapas. La primera etapa, la pieza más grande del cohete, suele caer unos minutos después del lanzamiento. De este modo, no hay ninguna sorpresa sobre dónde va a caer. Una de las razones por las que el Centro Espacial Kennedy está en Florida es su ubicación cerca del Océano Atlántico, donde caen las primeras etapas de los cohetes.

El Long March 5B, diseñado para elevar los módulos Tiangong, es diferente. Los funcionarios chinos se han referido al cohete como la segunda etapa, tratando de establecer un paralelismo con la segunda etapa del Falcon 9 que cayó sobre el estado de Washington. Pero el Long March 5B no tiene una segunda etapa. El gran propulsor central que se enciende en el momento del despegue acompaña a la carga útil hasta la órbita, y los chinos no han diseñado ninguna forma de hacer descender el propulsor desde la órbita.

¿Volverá a ocurrir? Sí. Hay dos lanzamientos más del Long March 5B previstos: uno para lanzar Mengtian, un segundo módulo de laboratorio, a Tiangong en octubre y otro el año que viene para lanzar un telescopio espacial, Xuntian, que orbitará cerca de la estación espacial.

Kenneth Chang

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