Residentes chinos se quejan de la dureza del confinamiento

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BEIJING (AP) — Los habitantes de la ciudad china de Xi’an siguen sometidos a un estricto confinamiento por el coronavirus, en el que los empresarios sufren nuevos cierres de negocios y algunas personas se quejan de las dificultades para encontrar alimentos, a pesar de que las autoridades aseguran que son capaces de satisfacer las necesidades de los 13 millones de personas aisladas en sus hogares.

Las medidas estrictas para frenar los brotes son habituales en China, que aún mantiene una política de erradicación de todos los casos de COVID-19, mucho después de que varios otros países han optado por intentar convivir con el virus.

Sin embargo, el cierre decretado el 23 de diciembre en la ciudad de Xi’an es uno de los más severos en el país desde el confinamiento impuesto en 2020 en Wuhan y sus alrededores después de que se detectara por primera vez el nuevo coronavirus en esa localidad.

El martes, las autoridades anunciaron que otra ciudad, Yuzhou, en la provincia de Henan, fue puesta en aislamiento durante el fin de semana tras el descubrimiento de tres casos asintomáticos.

A lo largo de la pandemia, los chinos han acatado en gran medida las estrictas disposiciones sanitarias, pero también han surgido quejas por la dureza de las políticas, a pesar del riesgo de represalias de parte de las autoridades comunistas.

Pero el cierre de Xi’an se produce en un momento muy delicado, ya que China se prepara para albergar los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing, que se inauguran el 4 de febrero, por lo que está sometida a una intensa presión para contener este brote.

“No puedo salir del edificio, y cada vez es más difícil comprar comida por internet”, relató un residente de Xi’an, que publicó el mensaje en la plataforma de redes sociales Weibo con el nombre de Mu Qingyuani Sayno. La publicación provenía de una cuenta verificada, pero la persona no respondió a una solicitud en busca de comentarios adicionales.

Zhang Canyou, un experto del equipo de prevención y control de epidemias del Consejo de Estado, admitió que “puede haber presión en el abastecimiento de las comunidades”.

Pero la agencia oficial de noticias Xinhua también citó sus palabras: “El gobierno hará todo lo posible para coordinar los recursos con el fin de proporcionar a la gente las necesidades diarias y los servicios médicos”.

En un principio, este bloqueo en Xi’an permitía a las personas salir de casa cada dos días para comprar productos básicos, pero se ha hecho más estricto, aunque las normas varían según la gravedad del brote en cada distrito. En algunos casos, las personas no pueden salir de casa y tienen que pedir que les entreguen los productos a domicilio. Los habitantes sólo pueden salir de la ciudad con un permiso especial.

Desde hace unos días, se puede ver a los habitantes de Xi’an comprando en mercados itinerantes, que son atendidos por trabajadores que llevan trajes de protección blancos de la cabeza a los pies. Los voluntarios de la comunidad también visitaron las casas de la gente para preguntar qué necesitaban.

Pero la tensión comienza a notarse, ya que los residentes se quejan cada vez más en Weibo de que no pueden cubrir sus necesidades.

En un video que se ha compartido ampliamente, se puede ver a guardias que atacan a un hombre que intentaba entregar bollos al vapor a los miembros de su familia. Los guardias se disculparon más tarde con el hombre y fueron multados con 31 dólares (200 yuanes), según un comunicado de la policía de Xi’an publicado en Weibo.

En un diario en línea del popular sitio Weixin, un escritor radicado en Xi’an dijo que tras una ola inicial de compras de pánico y el cierre de los mercados, los residentes pronto comenzaron a buscar alimentos en línea.

“En esta época de excedentes materiales, en la que todo el mundo intenta perder peso, encontrar comida suficiente se ha convertido de pronto en una tarea difícil”, escribió Jiang Xue. Un mensaje enviado a su cuenta no fue devuelto inmediatamente.

La estrategia de “tolerancia cero” de China, que consiste en poner en cuarentena todos los casos, realizar pruebas diagnóstica masivas e intentar bloquear las nuevas infecciones procedentes del extranjero, ayudó a contener los brotes anteriores. Pero los cierres son mucho más estrictos que cualquier otra medida adoptada en Occidente, y han supuesto un enorme impacto para la economía y para la vida de millones de personas.

Con frecuencia, las medidas se aplican después de identificar unos pocos casos, como se vio en Yuzhou. Desde que se impusieron las normas el domingo, los residentes pueden volver a la ciudad de 1,7 millones de habitantes, pero no se les permite salir y deben aislarse en casa.

En las carreteras de la ciudad sólo se permite la circulación de vehículos de emergencia. Se ha ordenado el cierre de restaurantes, instalaciones deportivas y una amplia gama de otros negocios, mientras que los mercados se limitan a ofrecer productos de primera necesidad, según una orden del gobierno de la ciudad.

Mientras tanto, en Xi’an, casa de las famosas estatuas de los guerreros de terracota y de importantes industrias, se han registrado más de 1.600 casos en un repunte que, según las autoridades, está impulsado por la variante delta, menos infecciosa que la mutación más reciente, ómicron, de la que China únicamente ha notificado un puñado de casos. El martes se anunciaron otros 95 contagios.

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