Reseña: Tom Hanks, un robot y un perro en "Finch"

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RESEÑA-FINCH (AP)
RESEÑA-FINCH (AP)

Tom Hanks no necesita de ningún humano o compañero de actuación sensible para hacer una película o una escena cantada. Piensen en la pelota de voleibol Wilson, Hooch e incluso esa computadora portátil de “You’ve Got Mail” (“Tienes un e-mail”). De modo que no es de extrañar que sea el primer nombre en la lista de créditos de una película postapocalíptica sobre un hombre, un robot y un perro.

Aún menos sorprendente es que Hanks satisface en “Finch”, como un ingeniero en robótica que mientras muere por la exposición a la radiación, trata desesperadamente de asegurarse de que su perro esté bien cuidado cuando él se haya ido. Es el tipo de premisa diseñada para tocar la fibra del corazón. ¿Tom Hanks y un lindo cachorro? Imposible resistirse. Sin embargo, de alguna manera, no funciona como la épica meditativa que pretende ser.

La historia comenzó como un cortometraje de 20 páginas escrito por un estudiante de cine llamado Craig Luck, sobre un hombre que construye un robot para reemplazarlo como cuidador de un perro. Él joven quería que fuera una tarjeta de presentación y, a pesar de algunos rechazos iniciales, su idea encantó a Ivor Powell, el productor asociado de “Blade Runner” y “Alien”, quien coescribió el largometraje; Robert Zemeckis, quien la produjo; Hanks; el director de “Game of Thrones” Miguel Sapochnik, y un importante estudio de Hollywood (aunque Universal terminó vendiendo la película a Apple TV+ durante la pandemia).

La Tierra se ha convertido en un páramo polvoriento luego que un evento solar destruyó la capa de ozono, haciendo que la luz directa del Sol sea lo más peligroso del mundo. Cocina a cualquier ser vivo en pocos minutos.

A diferencia de los hombres solitarios y varados de “Cast Away” (“Náufrago”) y “The Martian” (“Misión rescate”), Finch no tiene familia ni hogar al que regresar. Está muriendo y el mundo a su alrededor también; sólo quiere hacer todo lo posible para asegurarse de que su perro pueda vivir sin él. La solución es apresurada e imperfecta: un robot al que tendrá que entrenar sobre la marcha y que sólo está completado en un 72%, pero se están quedando sin tiempo y tienen que hacer un viaje traicionero de Missouri a San Francisco en una casa rodante de los años 80.

Este robot es impresionantemente fuerte e inteligente, pero es más un adolescente que un sirviente obediente. Y su acento es un cruce entre ruso y la forma de hablar al revés de Black Lodge en “Twin Peaks”. Esta es una elección del actor Caleb Landry Jones (¿será un guiño a su aparición en el relanzamiento de “Twin Peaks”?), quien también hizo el trabajo de captura de movimiento para interpretar al robot. Y, bueno, no estoy segura si es la voz o la manera en que está escrito el personaje, pero es difícil simpatizar con este robot. A veces uno desea que nunca lo hubieran presentado, lo cual no es exactamente lo mejor cuando es uno de apenas tres personajes.

El alcance y la escala de “Finch” también fueron claramente diseñados para la pantalla grande y un público atento, lo que podría resultar difícil en el televisor de una sala de estar (lo mismo ocurrió con la otra epopeya de Tom Hanks de Apple TV+, “Greyhound”, que sigue siendo superior a esta). Aunque muchas de las imágenes son bastante familiares para cualquiera que haya visto una película postapocalíptica en los últimos 20 años, son atractivas y detalladas, sin duda, y difíciles de apreciar en una pantalla chica por buena que sea. Las señales musicales, mientras tanto, no podrían ser más obvias con canciones como “Road to Nowhere” (Camino a ninguna parte).

Y nadie tiene la culpa de que una cinta con mensajes de advertencia sobre postergar los viajes y vivir la vida mientras se pueda sea un poco difícil de tragar para una audiencia que se acerca al segundo aniversario de una pandemia.

Pero uno probablemente no vea “Finch” en busca de lecciones, sino de Hanks. La buena noticia es que él no es sólo la razón para verla, sino también la razón para quedarse.

“Finch”, que Apple TV+ estrena el viernes, tiene una clasificación PG-13 (que advierte a los padres que podría ser inapropiada para menores de 13 años) de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA, según sus siglas en inglés) por “breves imágenes violentas”. Duración: 115 minutos. Dos estrellas y media de cuatro.

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Lindsey Bahr está en Twitter como www.twitter.com/ldbahr.

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