Cámara baja de EEUU busca superar caos y elegir a su presidente

La Cámara de Representantes de Estados Unidos intentará este miércoles elegir a su nuevo presidente, después de haber fracasado la víspera, por primera vez en cien años, durante una sesión marcada por fuertes tensiones en filas republicanas.

El republicano Kevin McCarthy, el gran favorito para sustituir a la demócrata Nancy Pelosi, no logró el martes calmar la revuelta de un grupo de partidarios del expresidente Donald Trump, que lo consideran demasiado moderado.

La Cámara baja del Congreso, dominada por los republicanos tras las elecciones de mitad de mandato de noviembre, debería retomar la votación a partir del mediodía (17H00 GMT) y no se descarta que aparezca un nuevo candidato.

La última vez que se necesitó más de una ronda de votación para elegir un presidente al inicio de una nueva sesión del Congreso fue hace un siglo, en 1923.

Ahora que controlan la Cámara baja, los republicanos buscan usar su contrapoder para abrir una serie de investigaciones sobre el presidente estadounidense, el demócrata Joe Biden, por ejemplo, sobre la forma en qué gestionó la pandemia de covid-19.

Pero todo está paralizado hasta que los representantes designen un nuevo presidente, puesto que los miembros electos no pueden prestar juramento oficialmente.

Trump criticó el martes la interna del Partido Republicano, con el que quiere obtener la nominación para regresar a la Casa Blanca en 2024.

"Hay tanta agitación innecesaria en el Partido Republicano", publicó Trump en su plataforma Truth Social el martes, insistiendo en culpar al senador Mitch McConnell por las divisiones, y sin mencionar a McCarthy o el caos de la Cámara baja.

- Trumpistas rebeldes -

La elección del titular de la Cámara Baja, conocido como "speaker", la tercera figura más importante de la política estadounidense después del presidente y el vicepresidente, requiere una mayoría de 218 votos.

Pero McCarthy no ha logrado superar hasta ahora ese umbral, después de tres rondas, debido a la oposición de una veintena de congresistas afines a Trump que han decidido aguarle la fiesta.

"La realidad es que el representante Kevin McCarthy no tiene los votos", dijo Byron Donalds de Florida en un comunicado antes de que se levantara la sesión el martes.

Sin embargo, la candidatura de McCarthy cuenta con un amplio apoyo dentro de su partido. El anuncio de su nombramiento el martes en el hemiciclo fue recibido con una gran ovación de pie en las filas republicanas.

Al comienzo de la tercera ronda se palpaba cierto malestar. Los republicanos más moderados pedían a sus colegas que apoyaran a McCarthy.

"Vinimos aquí para hacer cosas", afirmó el líder del grupo republicano Steve Scalise, lo que despertó risas entre los demócratas.

A lo largo de las votaciones, el partido de Biden se unió en torno a la candidatura del líder demócrata Hakeem Jeffries, aplaudiéndole al son de "¡Hakeem, Hakeem, Hakeem!". Pero carece de votos suficientes para salir elegido.

La elección de un presidente de la Cámara de Representantes podría decidirse en horas o semanas. En 1856 se tardó dos meses.

McCarthy parece dispuesto a hacer concesiones a los más conservadores para evitar que la historia se repita ya que en 2015 el ala derecha del partido ya le impidió ocupar el cargo.

Pero tampoco puede darse el lujo de ponerse en contra a los republicanos moderados.

Aunque su margen de maniobra es reducido, por el momento no tiene un rival fuerte. Como posible alternativa solo circula el nombre de Jim Jordan, representante por Ohio.

- ¿Beneficio para Biden? -

Con la Cámara Baja bajo control de los republicanos, Biden no podrá impulsar grandes proyectos, pero el campo contrario tampoco porque el Senado sigue en manos de los demócratas.

Para que se atrincheren en una oposición sistemática tendrían que estar unidos y en la votación del presupuesto en diciembre se vio que algunos republicanos votaron con los demócratas.

La elección del "speaker" sirve pues también para medir su capacidad de causar daño al presidente.

Enfrentarse a una Cámara baja hostil podría resultar una bendición política para Biden, si confirma su intención de postularse nuevamente en 2024, una decisión que debe anunciar a principios de este año.

El presidente se cuida de comentar las divisiones republicanas. Su portavoz, Karine Jean-Pierre, aseguró que el líder demócrata no "se entrometerá en este proceso".

En caso de parálisis legislativa culpará del bloqueo, muy probablemente, a los republicanos, con la esperanza de beneficiarse políticamente.

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