Represores chilenos condenados por secuestro a cárcel común

Por EVA VERGARA

SANTIAGO DE CHILE (AP) — Un grupo de represores chilenos sentenciado por los últimos cinco secuestrados ocurridos en la dictadura de Augusto Pinochet empezó a cumplir sus condenas en una cárcel para delincuentes comunes, algo inédito en el país, se informó oficialmente el miércoles.

El juez Mario Carroza condenó en marzo por esos plagios a 32 ex agentes represores de la dictadura a penas que van desde los cinco a los 15 años de prisión. Del total, siete ya estaban en el penal de Punta Peuco _ creado exclusivamente para criminales de lesa humanidad_ luego llegaron ocho más al mismo presidio; una mujer que era sargento de la armada fue a una cárcel femenina, y 13 fueron recluidos en la jornada en una cárcel común.

Otros tres condenados no han sido ubicados para notificarles sus castigos, por lo que el juez Carroza dictó orden de detención en su contra, señaló el Poder Judicial en un comunicado.

Ese grupo de los 13 condenados debió ir al correccional ordinario debido a que Punta Peuco ya está copado.

Activistas de derechos humanos ven cumplidas parcialmente sus exigencias de que los violadores de derechos humanos deberían ir a penales comunes y no a centros especiales, donde disponen de dormitorios privados o dobles, canchas, jardines, lugares para realizar sus asados, entre otros beneficios.

El abogado de varios condenados, Raúl Meza, dijo que sus defendidos consideran que ingresar a una cárcel para delincuentes comunes “puede exponerlos” físicamente, al igual que a sus visitas.

El grupo, la mayoría ex funcionarios del Ejército, participó en septiembre de 1987 en el secuestro de cinco militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), un grupo guerrillero que combatía por las armas a la dictadura. Los secuestrados Julián Peña Maltés, Alejandro Pinochet Arenas, Manuel Sepúlveda Sánchez, Gonzalo Fuenzalida Navarrete y Julio Muñoz Otárola, fueron lanzados al mar en la costa central.

Los cinco frentistas fueron secuestrados virtualmente al azar con el propósito de canjearlos por el comandante del ejército Carlos Carreño, quien a su vez fue secuestrado por un comando del FPMR. Pinochet se opuso a cualquier tratativa con los plagiarios, y finalmente, tras meses de detención arbitraria y torturas, fueron eliminados y lanzados al mar.

Carreño, en tanto, estuvo secuestrado tres meses por el FPMR, que lo liberó en Sao Paulo, Brasil.

Rodrigo Pérez Martínez, oficial de ejército y jefe de la Unidad Antiterrorista en la época de los secuestros, dijo en una de sus declaraciones judiciales que los cuerpos de los cinco fueron trasladados desde un céntrico y conocido cuartel de la Central Nacional de Informaciones _la policía represiva de Pinochet_ hasta un regimiento en la salida norte de Santiago. Dijo que los “bultos” estaban “constituidos por dos sacos paperos cosidos al centro y muy pesados”.

En los secuestros participaron funcionarios de la Brigada de Inteligencia del Ejército, el Comando de Aviación del Ejército y grupos de la Central Nacional de Informaciones, en la que participaba personal de distintas ramas, principalmente del ejército.