Repensar los negocios: la obsesión con la disrupción en las empresas

LA NACION

Muchos expertos hablan de empresas innovadoras; otros, de empresas disruptivas. Definitivamente, hay diferencias. Las empresas disruptivas son innovadoras, pero no todos los innovadores son disruptivos. Ya daremos algunos ejemplos.

Innovación y disrupción son similares en el sentido de que ambos generan nuevos espacios de competencia. Pero la disrupción genera un cambio en la forma de pensar, aprender y hacer negocios. Clayton Christensen, un profesor de Harvard experto en innovación, considera que la disrupción directamente desplaza un mercado, industria o tecnología existente produciendo algo nuevo y más eficiente. La consecuencia de la disrupción es doble: por un lado, destruye lo existente, y por otro, genera un nuevo paradigma para pensar los negocios.

Muchos de los negocios actuales están siendo transformados por modelos de negocios abiertos. Las apps están dominando la vida de las personas. Hoy podemos trasladarnos por Uber, comprar productos por Mercado Libre, arreglar lo que se rompa en casa a través de IguanaFix, reservar restaurantes vía Restorando, alquilar un departamento por Airbnb, decorar nuestra casa con obras de arte con ayuda de Diderot.Art y viajar a cualquier lugar del mundo a través de Despegar.com. Impensado hasta hace pocos años.

La noción de disrupción, con su promesa de destruir el statu quo y renovar todo, es una idea en boga en el mundo de los negocios. Pero no sólo es una moda. En algunas industrias está haciendo verdaderos estragos. En Estados Unidos, la famosa cadena de jugueterías Toys "R" Us se acaba de presentar en bancarrota. Este año Amazon cerró la compra de Whole Foods, un supermercado de alta gama de los Estados Unidos especializado en alimentos orgánicos.

Al menos seis industrias convencionales han "sufrido" el terror de la innovación digital. En estas industrias podríamos decir que esa innovación fue disruptiva y destructiva. La lista incluye desde el negocio de la música hasta el alquiler de videos, libros, taxis, periódicos y venta de ropa.

En términos financieros, los sobrevivientes son "sombras de lo que habían sido", de acuerdo con datos proporcionados por The Economist. Así es como The New York Times Company (empresa editorial) tiene ganancias 67% por debajo de su pico. Pasa algo similar con gigantes como Barnes & Noble (cadena de librerías) (76%) y Universal Music (40%).

Avanzados

Pero la disrupción recién empieza. Un ejemplo es el de Tesla, la fabricante norteamericana de autos eléctricos. Los inversores esperan que el desarrollo de Tesla termine por quitar mercado a las empresas tradicionales del sector automotor. Por eso es que General Electric y Ford a la cabeza están comenzando a repensar su negocio.

Pensemos en la industria televisiva. Hoy, Amazon, Netflix, YouTube y Apple están invirtiendo millones en comprar y realizar nuevos programas y series que compiten en calidad y gusto con las producciones de los canales tradicionales.

Este año se dio una controversia en el famoso festival cinematográfico de Cannes cuando una película de Netflix tuvo una gran recepción entre el público justo cuando el festival quería prohibirlas. Hasta el director de cine Pedro Almodóvar intervino en la controversia cuando dijo que "sería una enorme paradoja" que la Palma de Oro se la lleve una película que no se puede ver en las salas de cine, aseguró el español.

¿Cómo prepararse para la disrupción futura? Invirtiendo en tecnología. Hoy, gigantes como la cadena de supermercados Walmart o el grupo General Electric tienen una división digital o de e-commerce. No tenerla es quedar fuera del mercado y fundirse.

Regulaciones

No todas las industrias tienen el mismo nivel de riesgo disruptivo. Mercados más regulados como el de la salud o la industria bancaria están algo protegidos por las barreras de entrada producto de las regulaciones. ¿Qué pasaría si cayeran algunas desregulaciones en esos sectores? Creo que habría que imaginar una casa en la que los fuegos artificiales acumulados para las fiestas explotan en el living y no en el jardín: volaría el techo por los aires.

Los ejemplos pasados siempre sirven para lograr entender cómo anticiparse para el futuro. Pensemos en Netflix. Cuando apareció esta empresa, Blockbuster, empresa de alquiler de videos, lo consideró algo insignificante.

Blockbuster no anticipó la revolución en la forma de ver las películas. Tal fue la ceguera de Blockbuster que cuando Netflix se acercó a ellos para venderles el negocio no aceptó comprarlo. Netflix cambió la forma y el hábito de mirar televisión, series y películas. Blockbuster desapareció por no entender el futuro de su industria.

Industrias en la encrucijada

En la mira.

La industria musical, el alquiler de videos, los libros, los diarios, los taxis y la venta de ropa son negocios afectados por la innovación digital.

Tecnología.

Ante la irrupción del cambio están obligadas a invertir en tecnología.

Regulaciones.

Los mercados más regulados, como la salud o las finanzas, están más protegidos