Renunciaron los abogados de De Vido, pero el juicio no se retrasará

LA NACION

Julio De Vido quedó a la deriva a días de que comience uno de los juicios que más lo comprometen: el que buscará determinar las responsabilidades políticas por el choque de Once. Sus históricos abogados renunciaron a la defensa de todas las causas de corrupción contra del ex ministro. Esta situación, confiaron fuentes judiciales, no podrá incidir significativamente en el cronograma del juicio, que tendrá su audiencia inicial el miércoles próximo.

"Por motivos particulares que ya hemos hecho presente a nuestro cliente, informamos que renunciamos a su defensa", señalaron los abogados Adrián Maloneay y Julio Virgolini en el escrito que presentaron ayer en todos los juzgados donde el diputado kirchnerista tiene causas.

El Tribunal Oral N° 4 a cargo del juicio oral por la tragedia de Once reaccionó e intimó ayer a que De Vido presente un nuevo abogado defensor en el término de tres días "bajo apercibimiento de designar una defensa oficial". Lo hizo para no dilatar los plazos, mediante un oficio enviado a la Cámara de Diputados.

Según pudo conocer LA NACION de fuentes judiciales, no hay posibilidades de que el juicio oral se postergue, debido a los plazos procesales. La primera audiencia está pautada para el miércoles que viene, pero allí sólo se leerá el auto de elevación a juicio, donde no hay agravio para el imputado. Si en esa instancia el nuevo abogado de De Vido pide tiempo para estudiar la causa, el tribunal puede darle 72 horas más, un plazo que no interferirá con el resto del proceso.

La noticia de la renuncia de los abogados se produjo en medio de algunos cortocircuitos. Según aseguraron a LA NACION desde el entorno De Vido, al ex funcionario lo tomó por "sorpresa" la medida. "Fue una decisión unilateral de los abogados", señalaron y reconocieron que "las relaciones entre los letrados y los clientes no son siempre fáciles".

En su escrito, sin embargo, los abogados manifestaron: "Hay una decisión, adelantada por nuestro cliente, de sustituirnos en su representación. Por diversos motivos esa decisión se conjuga con la nuestra, en el mismo sentido".

Según pudo saber LA NACION, dos motivos se conjugaron para llegar a la ruptura. Por un lado, los abogados consideraron que la Justicia tiene una decisión tomada respecto a De Vido, que es la de ir a fondo contra el ex ministro. "Ninguno de los planteos que hemos hecho en distintas causas han prosperado en los últimos meses. Pisotearon todas las garantías de defensa", manifestaron desde el estudio jurídico. "Los jueces carecen de convicciones y se mueven por sus conveniencias", remataron. Con un tono más formal, en su escrito, los letrados pusieron de manifiesto que, en el caso de Once, "el desarrollo del proceso se reduce a un ritualismo vacío que tiene por objetivo la condena".

Desgaste

Al oscuro panorama que exhiben los tribunales se sumaron razones de índole más personal. Hace tiempo que la relación entre De Vido y sus abogados sufre desgaste y falta de comunicación.

Cuando el frente judicial recrudeció, el ex ministro dejó de tener diálogo directo con sus defensores. Para tratar estos temas sensibles designó como interlocutores a dos personas de su círculo íntimo que siempre lo ayudaron con su estrategia legal y las cuestiones tribunalicias: su esposa, Alessandra "Lali" Minnicelli, y su ex mano derecha, el ex secretario de Coordinación del Ministerio de Planificación Roberto Baratta.

Virgolini y Maloneay tuvieron casos de alto voltaje. Supieron defender a la familia de Alfredo Yabrán y fueron uno de los letrados del padre Julio César Grassi.

Ahora De Vido deberá buscar un abogado con premura. La Oficina Anticorrupción, que es querellante, requirió que De Vido no designe a otros letrados. Pidió que lo represente la defensora oficial Paola Bigliani, que ya interviene en la causa. El ex ministro, sin embargo, inició las gestiones para buscar un experimentado abogado particular. Desde su entorno manifestaron que "está buscando un equipo de defensa que represente con trabajo y responsabilidad la tranquilidad que tiene sobre su absoluta inocencia".