Relatora de ONU destaca avances de Chile en prevención de torturas, aunque aboga por más reformas

SANTIAGO (AP) — La Relatora de las Naciones Unidas sobre la Tortura, Alice Jill Edwards, declaró el jueves que Chile ha realizado avances en materia de prevención de tratos degradantes, aunque advirtió que se necesitan más reformas.

Edwards realizó una visita oficial de 10 días a Chile y se reunió con funcionarios públicos y privados, con abogados y víctimas, entre otros, y el jueves compartió con la prensa algunas de sus observaciones preliminares.

Chile vivió masivas violaciones a los derechos humanos durante la represión policial del estallido social de 2019, que dejó una treintena de fallecidos, miles de heridos y unas 400 personas con lesiones oculares porque los agentes de policía usaban municiones de 12 tiros en el control de las protestas.

“Aunque se han producido algunos avances, aún es necesario implementar más reformas”, señaló Edwards. Agregó que aunque las municiones se han reemplazado por la de tres tiros, “pido al gobierno que vaya aún más lejos para garantizar que los agentes del orden únicamente utilicen armas de un solo tiro”.

Respecto de las graves violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar de 1973 a 1990 señaló que “la sombra de la tortura aún sobrevuela el país y ha dejado profundas huellas en los cuerpos y mentes de los chilenos”.

La dictadura dejó un saldo de más de 40.000 víctimas, incluidos 3.000 ejecutados y unos 1.500 desaparecidos y miles de torturados, según una comisión oficial de verdad de 1991.

“Ciertamente durante los últimos 50 años se han realizado enormes esfuerzos; todavía se debe seguir avanzando”, insistió Edwards.

Destacó las reformas emprendidas por diversos sectores para inculcar una cultura de derechos humanos. Felicitó al Estado de Chile “por la arquitectura de derechos humanos que ha construido, aunque se necesitan más ajustes”, añadió.

Sobre las policías dijo que aunque muchos oficiales de policía “sí estaban conscientes de las normas internacionales” sobre derechos humanos, “otros no, incluyendo directores penitenciarios”.

Respecto a la labor de los tribunales de justicia señaló que aunque hay numerosos procesos sobre torturas, “la lentitud de la justicia puede resultar agobiante". Observó “que una pequeña parte de los acusados han sido procesados y aún menos condenados”.

“Se deben investigar todos los actos de tortura y malos tratos, tanto pasados como presentes, y se deben tomar medidas para evitar que se repitan”, afirmó.

De unos 3.000 juicios sobre violaciones a los derechos humanos en dictadura, la mayoría corresponden a casos de asesinatos y los menos a torturas.

Edwards presentará próximamente un informe completo al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas con las conclusiones de su visita.