Relacionan el deterioro de la retina con las enfermedades del corazón

A partir de los 60 años el proceso de envejecimiento se acelera y pueden aparecer algunas señales en distintas partes del cuerpo que avisan del deterioro y del riesgo de enfermedades del corazón. La formación de depósitos celulares o drusas bajo la retina podría ser un presagio. (Foto: Getty)
A partir de los 60 años el proceso de envejecimiento se acelera y pueden aparecer algunas señales en distintas partes del cuerpo que avisan del deterioro y del riesgo de enfermedades del corazón. La formación de depósitos celulares o drusas bajo la retina podría ser un presagio. (Foto: Getty)

El envejecimiento trae consigo algunos cambios en el cuerpo que conviene vigilar. Una de las zonas que más resienten con la edad son los ojos, y hay un signo concreto relacionado con la retina que puede aumentar el riesgo de infarto o ataque al corazón.

Por primera vez algunas enfermedades cardiovasculares específicas de alto riesgo se han vinculado con una forma específica de degeneración macular, los depósitos de drusas debajo de la retina formadas por lípidos y proteínas.

Es el primer vínculo sólido entre la principal causa de ceguera, la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), y las enfermedades cardíacas, la principal causa de muerte en todo el mundo.

La aparición de drusas es un cambio característico que puede ocurrir en la mácula en función de la edad, junto con anomalías pigmentarias de la retina y atrofia.

Estos residuos celulares pueden aparecer en la mácula, en la retina media o periférica o alrededor del nervio óptico. La causa más frecuente de su aparición es el envejecimiento y puede ser la primera manifestación de una degeneración macular. El problema es que estos residuos no se eliminan mediante la circulación sanguínea y por tanto, se van acumulando entre el epitelio pigmentario de la retina y la membrana de Bruch, formando estas drusas y provocando daño macular.

Científicos y oftalmólogos afirman que "tenemos pruebas sólidas de lo que realmente está sucediendo: el suministro de sangre al ojo es directamente disminuida por estas enfermedades, ya sea por daño cardíaco que disminuye el suministro de sangre a todo el cuerpo, o por una arteria carótida obstruida que impide directamente el flujo de sangre al ojo. De hecho, el riego sanguíneo deficiente puede dañar cualquier parte del cuerpo", explica Theodore Smith, profesor de oftalmología en la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí en Nueva York.

Así lo han demostrado con un estudio del New York Eye and Ear Infirmary of Mount Sinai, que concluye que los pacientes con una forma específica de degeneración macular relacionada con la edad también tienen muchas probabilidades de sufrir daños cardíacos debido a insuficiencia cardíaca o ataques cardíacos. Estos hallazgos fueron publicados en BMJ Open Ophthalmology.

Esta investigación es la primera en identificar qué tipos de enfermedades cardiovasculares y de las arterias carótidas de alto riesgo están relacionadas con el trastorno ocular. Los hallazgos podrían impulsar un aumento de las pruebas de detección para salvar la visión, diagnosticar enfermedades cardíacas no detectadas y prevenir eventos cardiovasculares adversos, tal y como recoge este artículo de Santé Magazine publicado en Yahoo! Life.

La DMAE es la principal causa de discapacidad visual y ceguera en personas mayores de 65 años, y es el resultado de un daño en la zona central de la retina llamada mácula, responsable de la visión para leer y conducir.

Una de las principales formas de DMAE temprana consiste en pequeños depósitos de colesterol amarillo llamados 'drusas', que se forman bajo una parte de la retina llamada epitelio pigmentario de la retina (EPR). Pueden privar a la retina de sangre y oxígeno, provocando la pérdida de visión, pero no siempre es así. hay veces que las no causan una disminución de agudeza visual. Por eso es importante acudir a revisiones periódicas para controlar su estado. La formación de drusas puede ralentizarse con una suplementación vitamínica adecuada.

La otra forma principal de DMAE temprana, los 'depósitos drusenoides subretinianos' (SDD), son menos conocidos y su detección requiere imágenes retinianas de alta tecnología. Estos depósitos contienen una forma diferente de colesterol y se forman justo debajo de las células de la retina sensibles a la luz, donde se producen los daños y se pierde la visión.

El doctor Smith y un equipo de investigadores del Mount Sinaí descubrieron inicialmente que los pacientes con enfermedades cardiovasculares o accidentes cerebrovasculares eran más propensos a padecer este tipo de drusas.

"Este trabajo demuestra que los oftalmólogos pueden ser los primeros médicos en detectar enfermedades sistémicas, particularmente en pacientes asintomáticos", señala el coinvestigador Richard B. Rosen, jefe del servicio de retina de Mount Health System Sinaï. De manera que la acumulación de drusas podría interpretarse como un presagio de un ataque al corazón. Este trabajo ha abierto la puerta a una mayor colaboración los servicios de Oftalmología, Cardiología y Neurología para una mejor atención a las personas que presentan este tipo de depósitos celulares en los ojos.

No obstante es importante saber que existen distintos tipos de drusas:

  • Blandas: de color blanco y bordes irregulares; si se unen pueden aumentar el riesgo de degeneración macular asociada a la edad de tipo húmedo, caracterizada por la presencia de líquido e incluso membranas neo-vasculares coroideas.

  • Duras: de reducido tamaño, color amarillo y bien separadas unas de otra. En un principio no provocan cambios en la visión y no suelen evolucionar. El 86/96 por ciento de la población de edad avanzada tiene este tipo. Están asociadas a la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) de tipo seco.

Pueden ser asintomáticas o causar síntomas como visión borrosa, problemas en la visión cuando pasemos de la luz a la oscuridad, dificultad en la visión central, apareciendo una especie de punto-mancha negra o pérdida de agudeza visual.

Los mayores de 60 años y con antecedentes familiares tienen más riesgo de padecer este problema ocular. También aquellas con obesidad, colesterol alto y los fumadores.

Cuantas más drusas duras haya, mayor será el riesgo de desarrollar drusas blandas y cambios en la pigmentación de la retina, lo que a su vez aumenta el riesgo de desarrollar una degeneración macular avanzada relacionada con la edad. Queda mucho por descubrir sobre las drusas. Pero el consejo básico para una personas con drusas es que cuide la dieta, abandone el tabaco y el mantenga un alto nivel de vigilancia ante cualquier cambio visual.

Los especialistas recomiendan acudir a consulta antes las primeras molestias para así "poder definir la gravedad de la enfermedad mediante imágenes vasculares en las clínicas de cardiología y neurología, y evaluar su impacto en la DMAE y las drusas con imágenes de la retina. De este modo podremos saber qué personas deben ser derivados para la detección y prevención de la enfermedad cegadora", concluyen.

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