Reino Unido promete no rendirse tras el fracaso en lanzar un satelite

El intento de lanzar el primer satelite desde Reino Unido fracasó el lunes por la noche pero el consorcio que dirige la misión prometió el martes trabajar sin descanso para volver a intentarlo.

"El primer intento histórico de lanzar satélites desde suelo británico alcanzó el espacio a última hora de la noche de ayer pero finalmente no logró llegar a su órbita", declaró el martes en un comunicado el consorcio que reúne a Virgin Orbit, a la agencia espacial del Reino Unido y la base espacial (Spaceport) de Cornualles.

El Boeing 747 de Virgin Orbit que transportaba el cohete de 21 metros despegó a las 22h02 GMT del Spaceport de Cornualles, en el suroeste de Inglaterra. El objetivo de la misión era lanzar nueve satélites al espacio, lo que habría sido una primicia para el Reino Unido.

El cohete se desprendió de la aeronave y sus motores se encendieron a una altura de 35.000 pies sobre el océano Atlántico, al sur de Irlanda, en torno a las 23h15 GMT. Pero una "anomalía" le impidió alcanzar la órbita prevista.

"En algún momento durante el encendido de la segunda etapa del motor del cohete y mientras el cohete viajaba a una velocidad de más de 11.000 millas por hora, el sistema experimentó una anomalía, terminando prematuramente la misión", dijo el consorcio en su comunicado.

"Trabajaremos sin descanso para comprender la naturaleza del fallo, tomar medidas correctivas y volver a estar en órbita tan pronto como completemos una investigación completa", prometió Dan Hart, presidente de Virgin Orbit.

Matt Archer, director de vuelos espaciales comerciales de la agencia espacial británica, declaró que, a pesar de un resultado "decepcionante", el proyecto había "creado una capacidad de lanzamiento horizontal".

"Mantenemos nuestro compromiso de convertirnos en el principal proveedor de servicios de lanzamiento de pequeños satélites comerciales en Europa de aquí a 2030, con lanzamientos verticales previstos desde Escocia", afirmó.

El subdirector general de la agencia espacial británica, Ian Annett, declaró por su parte que la experiencia demostró "lo difícil" que es ponerse en órbita, pero dio a entender que habrá más lanzamientos en los próximos 12 meses.

"Nos levantamos, volvemos, lo intentamos de nuevo, eso es lo que nos define", declaró a la BBC.

Cientos de personas asistieron al lanzamiento de la misión --llamada Start Me Up en honor a la canción de los Rolling Stones-- llevado a cabo por la empresa Virgin Orbit, del multimillonario británico Richard Branson, especializada en el lanzamiento de pequeños satélites espaciales.

Tras el fracaso, la empresa caía más de un 16% en Wall Street el martes hacia las 15h30 GMT.

"Hemos inspirado a millones de personas, y seguiremos intentando inspirar a otros (...) Sí, el espacio es difícil, pero no hemos hecho más que empezar", declaró Melissa Thorpe, directora del Spaceport de Cornualles.

- Una base en Escocia -

Si la misión hubiera tenido éxito, el Reino Unido se habría convertido en el noveno país del mundo capaz de poner satélites en órbita.

Lanzar un cohete desde un avión es más sencillo que un despegue vertical porque, en teoría, basta con una simple pista para aviones, en lugar de una costosa plataforma de lanzamiento espacial.

Virgin Orbit ya ha puesto en órbita otros cohetes desde aviones. La compañía, fundada en 2017, logró poner un cohete en el espacio con este método en enero de 2021, desde un Boeing 747 que partió del desierto de California.

El lanzamiento frustrado iba a poner en órbita nueve satélites con diversos fines, "desde la observación de la Tierra a la vigilancia de la pesca ilegal, pasando por la construcción de satélites y productos para fabricarlos en el espacio", según Melissa Thorpe.

Hasta ahora, los satélites británicos tenían que lanzarse al espacio desde el extranjero, pero el país busca reforzar su industria aeroespacial después de que su papel en los proyectos europeos quedara en entredicho por el Brexit.

Además del puerto espacial de Cornualles, el Reino Unido quiere abrir una base espacial en Sutherland, al norte de Escocia, y otra en una isla del archipiélago de las Shetland.

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