La regeneración de playas con arena del Sáhara puede causar daños ecológicos

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Madrid, 2 may (EFE).- La extracción irregular de arenas del Sáhara Occidental para regenerar playas o para la construcción puede tener efectos ecológicos nocivos, tanto en el yacimiento africano del que se extraen como en los lugares de destino, advirtieron a Efe varios especialistas.

"Existe la noción de que la arena es un recurso ilimitado y más si hablamos de la de un desierto como el del Sáhara”, pero es una impresión equivocada. En realidad "debemos pensar en ella como un recurso no renovable", dijo el coordinador de recursos naturales de la Asociación Canaria de Amigos del Pueblo Saharaui (Acaps), Anselmo Fariña.

No es inagotable, a pesar de que lo parezca, y en el caso del yacimiento del Sáhara Occidental, del que se extrae hoy la arena que luego es llevada a las islas atlánticas españolas de Canarias, su capacidad es de “dos millones de metros cúbicos”, según esta organización.

Este material es empleado "mayoritariamente en la industria cementera y también en la regeneración de las playas", sobre todo en las de las islas occidentales. "Originalmente eran de arena negra, pero se optó por la arena sahariana, que es rubia, para asimilarlas a las más turísticas", precisó Fariña.

Así, la playa de Las Teresitas de Tenerife recibió una primera deposición de 270.000 toneladas, seguida de hasta tres reposiciones posteriores en 1988, 1999 y 2014, según los datos en poder de Acaps, que denuncia "un flujo regular de tráfico de arena" por empresas marroquíes desde el puerto saharaui de El Aaiún hasta el archipiélago español.

"Sabemos que el tratamiento de la arena originaria del Sáhara no es el adecuado, pero hemos denunciado esta situación al Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza) sin recibir respuesta”, lamentó Fariña.

RIESGOS

Conocedora del tema es también Aurora Torres, coautora del informe "Arena y sostenibilidad: 10 recomendaciones estratégicas para evitar una crisis", publicado por la ONU.

Señala en el documento el “peligro potencial” de esta actividad, ya que "puede disparar la posibilidad de introducir especies exóticas invasoras en el nuevo ecosistema”.

Además de ese riesgo, la regeneración de una playa con material foráneo "tiene un impacto considerable", añadió el portavoz de Oceana, Ricardo Aguilar.

Es debido a que la nueva arena produce una erosión mayor en el nuevo ecosistema, sobre todo si no procede del mar, sino del continente", lo que a su vez obliga a "programar nuevas regeneraciones con más frecuencia”, añadió Aguilar.

Igualmente, “los desiertos tienen su propia dinámica ecológica y, si extraemos mucha arena de ellos, la alteramos”, incidió.

El transporte de arena africana no es solo hacia Canarias, ya que estos expertos han detectado que se traslada a la localidad portuguesa de Machico, en la isla de Madeira, y también a la isla española de Mallorca (Mediterráneo).

En este último caso, "las autoridades ambientales vetaron su uso en la edificación de un campo de golf, lo que provocó que fuese finalmente utilizada en el sector de la construcción”.

Según el Observatorio de Recursos del Sáhara Occidental, el tráfico de arenas es claramente ilegal a partir de sentencias como una del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 2016, que “dejan claro que Marruecos no puede exportar como propios los productos del Sáhara Occidental”.

(c) Agencia EFE

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