Un "regalo" que puede llegar a jugarle en contra a Bolsonaro

Alberto Armendáriz

La detención del expresidente Michel Temer , justo en el día del cumpleaños 64º de Jair Bolsonaro, fue primero considerada por el oficialismo como un "regalo" al actual mandatario, abrumado por constantes escándalos y luchas internas en su flamante administración. El encarcelamiento de Temer le da un respiro a Bolsonaro, lo saca del centro de la atención pública.

Sin embargo, para los analistas políticos y financieros, en el mediano y largo plazo, el arresto del expresidente puede tener un impacto muy perjudicial para la agenda del gobierno de ultraderecha brasileño.

Los mercados reaccionaron de manera negativa: la Bolsa de San Pablo, que venía de varios días de alzas, cayó el 1,55%, mientras que el dólar, que estaba en tendencia a la baja frente al real, se apreciaba el 0,98%.

"Los mercados temen que la dinámica política se deteriore más y ponga en riesgo la aprobación de la reforma previsional que recién ahora debe comenzar a ser debatida en el Congreso", advirtió a LA NACION André Perfeito, economista en jefe de la corredora de valores Necton, al referirse a la propuesta de Bolsonaro para modificar el cada vez más deficitario sistema de jubilaciones y pensiones, vista como esencial para que la economía vuelva a crecer con fuerza.

"La inestabilidad política generará más incertidumbre sobre el rumbo de la economía brasileña y eso no será nada bueno para el gobierno", afirmó el analista financiero con base en San Pablo.

Hasta ahora, el mayor defensor de la reforma previsional en el Congreso era el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, del partido Demócratas (DEM, aliado del oficialista Partido Social Liberal, PSL), quien además es yerno de Wellington Moreira Franco, del Movimiento Democrático Brasileño (MDB) y exministro de Temer, que también terminó preso con el expresidente.

Ambos son representantes de la "vieja política" que Bolsonaro tanto criticó durante la campaña electoral, pero de la que necesita para aprobar cualquier ley en el Parlamento.

Las tensiones entre esa clase política tradicional y el nuevo gobierno habían quedado expuestas con recurrentes cuestionamientos de Maia a Bolsonaro por no articular mejor la base aliada en el Congreso. Y llegaron al punto máximo esta semana, cuando Maia enterró el paquete de medidas contra la corrupción y el crimen organizado que había presentado el ministro de Justicia y Seguridad Pública, el exjuez Sergio Moro.

"El arresto de Temer, que era uno de los líderes de esa 'vieja política' personificada por el MDB, vuelve más confuso el escenario político en el Congreso, que funciona con base en la articulación, la negociación y la formación de coaliciones. Si la relación entre el Legislativo y el Ejecutivo estaba enrarecida, ahora se tornará más difícil, con más turbulencias", apuntó Paulo Calmon, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Brasilia.

Dentro de la propia base aliada oficialista hay incluso quienes creen que la detención de Temer puede haberse debido a que el gobierno le dio señales a la Justicia de que no intervendría para salvar al expresidente de la prisión. Así, los frágiles acuerdos que Bolsonaro había logrado con algunos partidos afines al PSL podrían desmoronarse pronto y complicar más la vida de un gobierno que ve cerrarse rápidamente su ventana de oportunidad para impulsar reformas estructurales.

Mensaje al PT

Más allá de los efectos que pueda tener el encarcelamiento de Temer para el gobierno, la noticia tampoco fue positiva para el opositor Partido de los Trabajadores (PT).

Desde que en 2014 la operación Lava Jato sacudió a Brasil con sus espectaculares revelaciones sobre sobornos de las grandes constructoras a políticos, el PT había acusado a los fiscales y al entonces juez Moro de lanzar una "persecución política" contra esta agrupación de izquierda y su máximo líder, el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, en la cárcel desde abril del año pasado, condenado a 12 años y 11 meses de reclusión por corrupción y lavado de dinero.

"Ciertamente, los argumentos del PT se debilitaron con la detención de Temer, del MDB, quien aunque había sido vicepresidente de Dilma Rousseff fue considerado un traidor por los petistas por apoyar el impeachment de la exmandataria", resaltó Calmon.

Los nuevos acontecimientos judiciales suscitaron también gran inquietud en el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del expresidente Fernando Henrique Cardoso.

Hasta ahora, esta fuerza centrista ha tenido pocas figuras de peso detenidas por el Lava Jato, aunque uno de los más salpicados por acusaciones de corrupción fue el actual diputado Aécio Neves, extitular del partido, exsenador, y candidato presidencial en 2014. En las filas socialdemócratas se cree que sería la próxima gran ficha en caer.ß