Refugios para niños migrantes atrapados entre DeSantis y Biden

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Los refugios de la Florida que albergan a niños migrantes en nombre del gobierno federal dicen que están cada vez más preocupados de que una disputa entre la administración del gobernador Ron DeSantis y el presidente Joe Biden sobre las políticas de inmigración los obligue a reubicar a cientos de niños fuera del estado.

Eso es porque, a mediados de diciembre, DeSantis ordenó a los reguladores de cuidado infantil de la Florida que dejaran de emitir o renovar las licencias de las instalaciones que tienen contratos con el gobierno federal para albergar a los niños y adolescentes migrantes que están a la espera de reunirse con sus familias o sus patrocinadores aprobados.

La orden no revocará las licencias existentes, pero no permitirá que los refugios de la Florida alberguen a más niños migrantes de los que ya albergan. El cambio de política podría afectar a la reubicación de cientos de niños migrantes en la Florida, donde, según datos federales, más de 11,000 menores no acompañados fueron entregados a patrocinadores entre octubre de 2020 y septiembre de 2021.

Algunos proveedores dicen que la medida pondrá la seguridad y el bienestar de los niños en el centro de un debate sobre la inmigración que, aparte del costo de la renovación de las licencias, argumentan que no tiene un costo significativo para el estado.

“Nos oponemos a la orden ejecutiva porque apoyamos a los niños”, dijo Silvia Smith-Torres, directora ejecutiva de His House Children’s Home en Miami Gardens. “Esto es como un divorcio. ¿Y quiénes se ven afectados? Los niños. La realidad es que entre 85%y 90% de los niños que cruzan la frontera tienen padres ya en algún lugar de Estados Unidos. Todos están trabajando”.

His House es el mayor hogar de acogida en el estado, y tiene un contrato permanente con el gobierno federal para albergar a niños no acompañados desde 2008.

Los centros de acogida en la Florida que albergan a menores no acompañados están preocupados por una nueva norma anunciada por el gobernador Ron DeSantis en diciembre que amenaza con revocar las licencias de los centros que atienden a los niños migrantes, a menos que el gobierno federal celebre un acuerdo de cooperación con el Estado.
Los centros de acogida en la Florida que albergan a menores no acompañados están preocupados por una nueva norma anunciada por el gobernador Ron DeSantis en diciembre que amenaza con revocar las licencias de los centros que atienden a los niños migrantes, a menos que el gobierno federal celebre un acuerdo de cooperación con el Estado.

Pero DeSantis, quien se rumora que está considerando sumarse a la contienda para la presidencia en 2024 y es un enemigo abierto de Biden, está enmarcando la política como un paso necesario para la Florida para contrarrestar el fracaso del gobierno federal en la frontera con México y disuadir lo que la oficina del gobernador califica de “reubicación clandestina” de niños inmigrantes en la Florida.

“Quiero que nuestros recursos se centren en las necesidades de los niños de la Florida y en las necesidades que tenemos en nuestras comunidades. Estas son personas que vienen de otros países, no deberían ser autorizadas a estar en este país”, dijo DeSantis el mes pasado cuando los periodistas le preguntaron sobre la regla.

La regla fue parte de un anuncio más amplio de DeSantis para hacer frente a la reforma migratoria federal, incluyendo un presupuesto de $8 millones para sacar a los indocumentados del estado y criticando lo que han dicho son vuelos “clandestinos” que llevan a menores no acompañados a la Florida.

Pero os proveedores de servicios a estos niños dicen que la administración de DeSantis ha proporcionado poca o ninguna información sobre las medidas que pueden adoptar para asegurar una transición suave hacia el cumplimiento.

“No nos han dicho lo que quieren que hagamos de manera diferente”, dijo Smith-Torres al Herald el mes pasado. “Ahora mismo no tenemos nada oficial. La única amenaza ahora mismo es que nuestra licencia no se renovará en mayo”.

(Richard Turcotte), de Catholic Charities, junto con otros ex veteranos de la Operación Pedro Pan, aparece en junio de 2009 desvelando un busto en honor al difunto monseñor Bryan Walsh, uno de los sacerdotes más famosos del sur de la Florida y padre de la Operación Pedro Pan, que trajo a miles de menores no acompañados a Estados Unidos desde la Cuba comunista entre 1960 y 1962.
(Richard Turcotte), de Catholic Charities, junto con otros ex veteranos de la Operación Pedro Pan, aparece en junio de 2009 desvelando un busto en honor al difunto monseñor Bryan Walsh, uno de los sacerdotes más famosos del sur de la Florida y padre de la Operación Pedro Pan, que trajo a miles de menores no acompañados a Estados Unidos desde la Cuba comunista entre 1960 y 1962.

Historial de la Florida en el alojamiento de menores inmigrantes

La Florida no publica datos sobre cuántos menores no acompañados están actualmente alojados en el estado y el Departamento de Niños y Familias (DCF) no respondió a las repetidas preguntas del Herald sobre si esa cifra se tuvo en cuenta al redactar la nueva norma. Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos federal, hay 16 albergues en la Florida que tienen contrato con la Oficina del Programa de Atención para la Reubicación de Refugiados.

Los refugios han albergado a niños inmigrantes no acompañados en la Florida durante años, uno de ellos data de principios de la década de 1960 durante la Operación Pedro Pan, un éxodo masivo de niños cubanos no acompañados que fueron enviados principalmente a Miami por temor de los padres en la isla a que el gobierno cubano los adoctrinara a los niños niños a la fuerza.

Peter Routsis-Arroyo, director general de Caridades Católicas, supervisa la Aldea Infantil Monseñor Bryan Walsh (también conocida como Ciudad de los Niños), que según él es el centro de acogida de menores no acompañados más antiguo del estado, y probablemente del país. Su historia comenzó con el cuidado de los niños de Pedro Pan.

“Cuando los acogimos no eran refugiados, eran menores no acompañados”, explica Routsis-Arroyo. Los niños que llegan ahora, dijo, “huyen de condiciones muy parecidas”.

Routsis-Arroyo dijo que tienen licencia para acoger a unos 81 niños a la vez, pero con las restricciones del COVID han reducido ese número a 50.

“Muchos de ellos tienen raíces en la Florida. ¿Por qué traumatizar a un niño de nuevo si pueden ser alojados ... en la Florida para reunirse con su familia aquí? ¿Por qué enviarlos a Texas para reunirlos con su familia en la Florida?”, dijo Routsis-Arroyo sobre la nueva norma del DCF.

“Estamos muy preocupados, todavía tenemos la esperanza de que el gobernador, el estado y las fuerzas federales trabajen en un acuerdo que nos permita seguir atendiendo a estos niños, que es una parte importante de nuestra misión”, agregó.

No está claro si el gobernador y la administración de Biden están cerca de llegar a un acuerdo sobre el asunto. DeSantis sigue empeñado en sacar adelante la norma de emergencia de la Florida, y un portavoz del Departamento de Salud y Servicios Humanos federal(HHS) dijo que tienen la responsabilidad legal de atender a los niños no acompañados.

“Es nuestra responsabilidad legal cuidar a los niños no acompañados hasta que puedan ser rápidamente unificados con un padre o patrocinador aprobado”, dijo el portavoz del HHS en un comunicado.

En esta foto de archivo del 16 de junio de 2021, una familia migrante de Venezuela se dirige a un vehículo de transporte de la Patrulla Fronteriza después de que ellos y otros migrantes cruzaran la frontera entre México y Estados Unidos y se entregaran en Del Río, Texas.
En esta foto de archivo del 16 de junio de 2021, una familia migrante de Venezuela se dirige a un vehículo de transporte de la Patrulla Fronteriza después de que ellos y otros migrantes cruzaran la frontera entre México y Estados Unidos y se entregaran en Del Río, Texas.

El costo del cuidado de los niños migrantes

El estado también pide ahora a los centros que realicen “controles de bienestar “ de los menores no acompañados cada seis meses hasta que cumplan los 18 años, se les conceda un estatus migratorio legal o abandonen el estado de forma permanente, algo que el DCF ha argumentado que pretende ser una capa adicional de protección para los menores no acompañados que están en este momento en la Florida.

La norma refleja una política emitida por el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, a principios de este año. La oficina de DeSantis dijo que la acción de la Florida está destinada a ser un “elemento de disuasión para la operación masiva de contrabando de personas de la administración de Biden”, aunque la colocación de niños migrantes en la Florida a través de contratos federales ha sido durante mucho tiempo una práctica normal, incluso durante la administración de Trump.

Pero algunos proveedores que dieron seguimiento a la propuesta de Abbott en Texas dicen que la medida pone a los menores en el centro de un debate sobre inmigración que, aparte del costo de la renovación de las licencias, no tiene un costo significativo para el estado.

La secretaria de prensa de DeSantis, Christina Pushaw, dijo que el estado necesita avanzar con el cambio de política porque no puede competir con la tarifa que el gobierno federal paga a los proveedores para albergar a los menores no acompañados.

“La competencia desleal de los contratos federales amenazaba con crear una situación en que no podría contratar a suficientes proveedores que aseguren instalaciones para que todos los niños de nuestro estado [que son ciudadanos o residentes permanentes] reciban los servicios que necesitan y a los que tienen derecho”, dijo Pushaw en un comunicado el miércoles.

Hasta ahora, un refugio al que se le concedió una licencia para acoger a niños migrantes en 2020 bajo la administración de Trump, demandó al DCF el mes pasado por dar largas cuando intentó renovar su licencia estatal anual. El Dream Center en Tampa, que es operado por Lutheran Services, dijo que se vio obligado a reubicar a 60 niños no acompañados. En respuesta a la demanda, el estado renovó la licencia.

Desde noviembre de 2020, el Dream Center ha acogido a unos 290 niños migrantes no acompañados. Todos los referidos los genera el Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos y la Patrulla Fronteriza.

Terri Durdaller, portavoz de Lutheran Services de la Florida, dijo que el refugio “sigue atendiendo” a los menores no acompañados desde la primera semana de enero, y dice que espera que el estado y el gobierno federal puedan llegar a un acuerdo que permita que “los niños vulnerables sean atendidos de forma segura”.

Niños inmigrantes juegan en el paso fronterizo de El Chaparral en Tijuana, México, en febrero.
Niños inmigrantes juegan en el paso fronterizo de El Chaparral en Tijuana, México, en febrero.

“Tememos lo que pueda suceder a estos niños sin estos servicios en el futuro”, dijo Durdaller.

Durante varios años, los niños migrantes no acompañados han cruzado la frontera suroeste y han sido enviados a refugios y otros alojamientos temporales en la Florida. Según la Oficina de Reubicación de Refugiados (ORR), de octubre de 2020 a septiembre de 2021, unos 11,145 menores no acompañados en la Florida fueron entregados a patrocinadores, una cifra solo superada por Texas como la más alta del país.

Los refugios con licencia estatal forman parte de una red financiada por el gobierno federal y supervisada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos federal para ayudar a cuidar de y proporcionar alojamiento temporal a cientos de niños.

Para defender la nueva norma, DeSantis y el DCF se han referido con frecuencia al caso de un inmigrante indocumentado hondureño Yery Noel Medina Ulloa, acusado de asesinato en segundo grado por la muerte de Francisco Javier Cuéllar, de 46 años. La Policía dice que Medina Ulloa mintió inicialmente a las autoridades sobre su edad y dijo que tenía 17 años, un detalle que según DeSantis es prueba de que no todos los niños no acompañados son realmente menores.

DeSantis no ha indicado ninguna intención de dar marcha atrás y las instalaciones podrían empezar a perder sus licencias en febrero.

Eso es porque el DCF estatal indicó el 13 de diciembre de 2021 que las instalaciones tenían 45 días para dejar de aceptar niños y adolescentes migrantes bajo su contrato con el gobierno federal.

Pushaw, secretaria de prensa de DeSantis, sugirió al Herald en un comunicado que el Estado no planea dar marcha atrás en su regla mientras el gobierno federal no comparta más información con el estado sobre la reubicación de los migrantes en el estado.

“La nueva norma de emergencia del DCF indica que podría concederse una licencia para una instalación estatal que albergue a menores no acompañados solo si el Estado de la Florida y el gobierno federal celebran un acuerdo de cooperación que exija a la administración de Biden consultar con el gobierno estatal de la Florida antes de cualquier operación de reubicación”, dijo Pushaw.

“Esperamos que esta acción sirva de elemento disuasorio de la operación masiva de contrabando de personas de la administración de Biden, al tiempo que protege a los niños más vulnerables de la Florida”, añadió.

Una experiencia personal con el proceso

Julio Calderón, asesor financiero de 32 años que vive en La Pequeña Habana, entiende de primera mano lo que supone ser un niño no acompañado bajo custodia. En 2005, cuando tenía 16 años, Calderón y su hermano emigraron a Estados Unidos desde su natal Honduras y fueron detenidos en Roma, Texas.

Aunque sus padres vivían en Miami, Calderón dijo que él y su hermano no fueron colocados en un refugio para menores no acompañados porque, recuerda, todos estaban llenos en ese momento. En su lugar, ambos fueron retenidos en un centro de detención en Texas durante cuatro días, antes de ser liberados y su madre los recogiera.

“Ningún niño debe estar sin su familiar más cercano”, dijo Calderón. “Es agotador mentalmente, es muy agotador. Vas día a día tratando de encontrar la esperanza”.

Calderón dijo que aunque la mayoría de los niños que están llegando a Estados Unidos sin sus padres son de Centroamérica, esperaba que más migrantes cubanos, especialmente los que llegaron de niños a través de la Operación Pedro Pan apoyaran su causa.

“Realmente quiero dejar claro que necesitamos ayuda y creo que ellos son los únicos que entienden lo que es venir de niño y luchar en el sistema”, dijo Calderón. “Creo que pueden ayudarnos de verdad”.

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